
Una nota más bien paraliteraria.
La noticia es muy breve, pero no hacen falta demasiadas palabras para hacernos la imagen de lo que ocurrió en el almacén donde un grupo de vándalos adolescentes, acabó con la mayoría de los vidrios de los vagones del emblemático tren de las películas de la saga de Harry Potter:
La máquina, que estaba guardada en un almacén de Carnforth, Gran Bretaña, es famosa por arrancar del andén 9 3/4 de la estación londinense de King’’s Cross. Tras el ataque con martillos más de 230 de sus ventanillas quedaron destrozadas.
Es el segundo incidente que afecta a alguno de los artefactos que han formado parte de la versión fílmica de las novelas de J.K. Rowling. En octubre del año pasado, desapareció misteriosamente el coche volador, el viejo Ford azul en el que Harry y Ron vuelan por los aires. Poco tiempo después fue repuesto en su sitio. Eso pudo haber sido un truco publicitario, pero esto del tren no.
Lo cierto, es que resulta curiosa la manera en la cual se materializan los personajes y escenarios de las obras literarias a través del cine, a veces de forma tal que uno y otro son casi inseparables.
Ya ven, unos libros porque son demasiado difíciles de llevar al cine y otros que, por haber sido llevados, pasan a formar parte de nuestro imaginario personal y casi de la obra literaria. ¿Repondrán los vidrios o pasará el tren a convertirse en chatarra?
Vía | 20minutos
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Comentarios
Pues vaya que sí son vándalos quienes rompen cosas del mencionado tren o de otro objeto cualquiera. Y pregunto ¿no habría sido mejor unas "pintadas" o graffitis para el tren? Al fin y al cabo arte sobre arte iguar, más arte, no? Quizá el trenecito habría quedado mejor. Menos mal que cuando hagan la película de mi novela sobre Homero, pocas cosas podrán romper los incivilizados. Bueno Juliana, saludos, y me reitero en que siempre es un placer leer lo que escribes