'Los hombres que no amaban a las mujeres', de Stieg Larsson

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Cubierta del libro

Después de leer un montón de buenas críticas (también alguna mala) y de observar el revuelo que ha despertado esta novela por todo el mundo, decidí embarcarme en la lectura de Los hombres que no amaban a las mujeres con mucha curiosidad y una pizca de desconfianza. Nunca sabes lo que te vas a encontrar en estos presuntos fenómenos literarios. Sin embargo, una vez digeridas las más de 600 páginas de la obra, me alegro enormemente de haber empezado el viaje.

Como no quiero enrollarme más de la cuenta, los que aún no sepáis de qué va esta excelente novela negra, podéis leer el argumento a través de este enlace. Se trata del primer volumen de una trilogía llamada Millenium en referencia a la revista que dirige el protagonista, el periodista Mikael Blomkvist. Una historia llena de mentiras encubiertas, reflexiones morales y violencia desmedida por parte de aquellos que no aman a las mujeres.

La novela nos acoge poco a poco en su seno para presentarnos a los personajes y un misterio que lleva más de treinta años sin ser resuelto. La forma en que Larsson nos administra la intriga y las historias paralelas de los personajes denotan la maestría de un veterano escritor, a pesar de que esta fue su primera novela. No necesita tener el ritmo frenético y los ganchos fáciles sobre la atención del lector propios de los thrillers super-ventas para mantenernos enganchados, prueba irrefutable de que se trata de una buena historia. De hecho, si alguien viene a molestaros durante la lectura de las últimas 200 páginas, no dudaréis en arrearle un mordisco en la pierna.

El protagonista, Mikael Blomkvist, es un periodista de investigación que sufre un mazazo sobre su credibilidad al principio de la novela. Es un personaje que pronto se gana nuestro afecto gracias a su perseverancia y su férrea ética, aunque tiene un cierto deje perfeccionista y algo arrogante que en ocasiones puede hacerle parecer un tanto antipático. Muchos lo consideran el alter-ego del autor, que efectivamente fue un periodista que investigó durante años las actividades de los grupos de extrema derecha de Suecia. Sin embargo, comparto la opinión de quienes piensan que la personalidad de Larsson se desdobla entre Mikael y el otro personaje principal, Lisbeth Salander.

Stieg Larsson, el autor

Lisbeth es una joven de veintipocos que trabaja como investigadora privada. A pesar de su apariencia (chupa de cuero, piercings, etc.) y de su difícil carácter (muchos informes psicológicos la tachaban de retrasada), su inteligencia y eficiencia serán decisivas en la investigación de Mikael. Lisbeth tiene una personalidad compleja que tiene como resultado una gran reticencia a las relaciones sociales. Una carga que ha arrastrado toda su vida al ser ignorada, e incluso agredida, por gente de su entorno: compañeros de clase, policías, tutores…

Con ella, Larsson aprovecha para deslizar una crítica rabiosa al modo en que la sociedad sueca, aparentemente ordenada y tolerante, trata a aquellos que no parecen encajar en sus normas. Esa feroz crítica social parece ser el tema fundamental del libro, por encima incluso del misterio que indudablemente intrigará a sus lectores. Un ataque contra la violencia que sufren las mujeres, contra la doble moral, contra los abusos de poder de cualquier tipo (empresariales, familiares, etc.) y contra aquellos que pretenden ocultar esa realidad, aunque Mikael tenga que pasar por un amargo dilema en este sentido.

Este es sin duda el principal punto que aleja a esta novela de ser un simple producto de entretenimiento. A ello hay que sumar la concienzuda documentación que ha realizado el autor en torno a los temas y cuestiones que trata en su obra. Todo esto configura una obra que se nos hace corta a pesar de su extensión, y no comparto la opinión de quienes dicen que las descripciones muy gráficas de ciertos crímenes o prácticas sexuales sea una llamada al morbo fácil para captar la atención de los lectores menos exigentes. No son descripciones gratuitas en absoluto y creo que he expuesto algunas buenas razones por las que esta novela se sustentaría aun cuando tratara de la vida sexual de Alfanhuí.

Yo ya espero con ansia la segunda entrega, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina. Lástima que su autor muriera al poco de concluir la tercera entrega. Su enorme talento literario podría habernos dejado grandes obras en el futuro, incluso alejadas del género negro que ha pregonado su savoir-faire por todo el mundo.

Más información | Serie Larsson

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