'Ordeno y mando', de Amélie Nothomb

2 comentarios

Portada de Ordeno y mando

El mes de Septiembre está siendo un poco caótico y me encuentro con que he ido terminando de leer un montón de libros y sólo os he hablado de uno. La verdad es que he aprovechado algunos días que tenía libres para hacer eso que llaman vida social e intentar ponerme al día con los libros que han ido saliendo a lo largo del año y a los que les tenía ganas. En el caso de Ordeno y mando, de Amélie Nothomb, ya os hablé de él cuando salió a la venta, allá por Febrero, y no ha sido hasta prácticamente finales de Agosto cuando le he podido hincar el diente. Y el resultado no ha podido ser más satisfactorio…

Si un invitado muere repentinamente en su casa, sobre todo no avise a la policía.

Así comienza esta novela, con un consejo bastante peculiar dado durante una cena entre amigos. Y, como si se tratara de un presagio, eso justo es lo que le ocurre al día siguiente a nuestro protagonista, Baptiste Bordave, que ve como un millonario sueco al que desconoce cae fulminado en su casa tras pedirle que le deje llamar por teléfono porque su coche se ha estropeado. Y sí, Baptiste no llama a la policía, pero tampoco se queda ahí, y tras el shock inicial, su cerebro comienza a pensar y va mucho, mucho más allá...

Tras comprobar que el sueco, Olaf Sildur, está realmente muerto, Baptiste comienza a darle vueltas a una idea descabellada: hacer pasar el cuerpo de Sildur por el suyo propio, ya que tienen la misma altura y la misma edad. La idea va tomando fuerza en cada línea que leemos, hasta que Baptiste se convence y comienza a soñar con una vida nueva bajo una identidad sueca. Sin embargo, tras arrancar el coche de Sildur (un magnífico Jaguar) se percata que al coche no le ocurre absolutamente nada… y que tan sólo cincuenta metros más adelante se encuentra una cabina de teléfonos, por lo que comienza a olerse algo raro.

Por supuesto, estos datos no lo asustan, y convertido ya en Olaf Sildur, se traslada a la villa del sueco a la espera de encontrar allí a la correspondiente esposa sueca. Y es aquí donde comienza una farsa delirante, con un Baptiste (ahora Olaf) reconvertido en un magnate que se dedica a dormir, comer y beber champán en compañía de la deliciosa Sigrid, con la sospecha como trasfondo de que ha pasado a formar parte de algo que no está del todo claro ni de qué parte de la ley está, pero eso sí, es absolutamente secreto.

Quien espere encontrar una novela policiaca, que se olvide. Eso sí, es una perfecta falsa novela policiaca. Hay misterios, sí, pero su resolución es lo de menos. Aquí lo que nos importa es el placer por el placer. El placer de Olaf (antes Baptiste) por comer y dormir, el placer de Sigrid por beber champán, nuestro propio placer por leer la prosa de Nothomb. El placer de leer por leer, seguir las estrambóticas aventuras de Baptiste-Olaf como si fueran un cuento infantil, una fábula sin moraleja aparente, donde prima la diversión mientras se está leyendo, sin esperar un final cerrado o una resolución a los interrogantes que nos van surgiendo durante la lectura.

Un punto de partida alocado, reacciones absurdas, diálogos chispeantes y mucho humor negro es lo que Amélie Nothomb nos ofrece en esta divertida novela en la que lo único que podemos lamentar es que sea demasiado corta. No hay moralejas, no hay lecciones, tan sólo el placer de leer una escritura fluida que te engancha desde la primera línea. Nothomb escribe así, con humor y finura, y, en este caso, sin importarle mucho el destino de sus personajes, que cada cual tiene bastante con lo suyo…

Ya he hablado varias veces de Amélie Nothomb, y es que esta mujer me fascina. Me encanta su manera de escribir, pero es que como personaje no tiene desperdicio. Hasta ahora todo lo que he leído de ella me ha entusiasmado, con esa particular mezcla de ficción y datos autobiográficos, con la absurdez del ser humano presidiéndolo todo, con sus finales sorprendentes y alocados. A Amélie Nothomb se la ama o se la odia, y yo formo parte claramente del primer equipo.

Una novela, en fin, para pasar el rato, sin complicaciones, simplemente el placer por el placer de leer, de divertimento creado precisamente para eso, divertir. No es el primer libro que leo de Nothomb, y, sin duda, no será el último, ni mucho menos. Por otra parte, os iré desgranando los libros que he ido leyendo y que se amontonan aquí a mi lado para que os hable de ellos…

Me horrorizan las villas. La villa es la idea que las almas simples se hacen del lujo. El instinto completa “Villa mi sueño”. Toda villa que se precie se llama así. Una villa no tiene ventanas, tiene ventanales. Detesto su función. La ventana sirve a los habitantes de una casa para ver el exterior, mientras que el ventanal sirve a los habitantes de una villa para ser vistos desde el exterior. La prueba es que el ventanal llega hasta el suelo, y eso que los pies no tienen la facultad de mirar. Eso permite mostrar a los vecinos que uno lleva zapatos bonitos incluso cuando está en casa.

Anagrama
160 páginas
ISBN: 978-84-339-7525-6
Traducción: Sergi Pàmies
15 euros

Más información | Ficha en anagrama
Papel en Blanco | ‘Brillante como una cacerola’, de Amélie Nothomb , ‘Ordeno y mando’, la nueva novela de Amélie Nothomb

Anunciate aquí
Anunciate aquí
Anunciate aquí

¿Quieres saber más?

Fichas

Información de Fichas relacionados con el artículo

Ver más

Artículos

Artículos relacionados que probablemente también te interesen

Ver más

+ Deja tu comentario

Comentarios

  • 1

    !
    | 1 estrellas

    NO COINCIDO CON EL TERMINO DE QUE A AMELIE SE LA AMA O SE LA ODIA, REALMENTE A MI ME FUE INDIFERENTE SU NOVELA DESPUES DE LEERLA, ESPERABA MAS DEBIDO A LAS RESEÑAS DE SU LIBRO, Y CREO QUE LO QUE ESCRIBIO LO PUDO HABER HECHO EN 20 PAGINAS, A MI GUSTO ESE CONSUELO DE "LEER POR LEER" NO ME SATISFACE, PARA ESO AGARRO EL PERIODICO

  • 2

    Avatar de corintio !

    Tampoco coincido en eso de "amarla u odiarla". Nothomb simplemente fue una buena promesa que fue oxidándose. Ordeno y mando es un libro realmente pobre delante de otras cosas que ella ha escrito. Y es una descripción que se adecúa a mucho de lo que esta belga ha escrito últimamente.

    escribí una reseña para Fantastic Plastic Magazine bastante más negativa que ésta, ahí lo explico bien. Como no pienso hacer spam (no se puede, ¿no?), pero quiero recurrir a algunas de las ideas que expreso ahí.

    Te pego la segunda mitad de la reseña:

    "Pero el mayor fallo de la novela es, sin duda, la sobredosis de coincidencias. Es evidente que se trata de un recurso empleado a conciencia, pero resulta chirriante y molesto. Se dio la casualidad de que esta lectura se mezcló con la de otra novela de la misma editorial, “El Loro de Flaubert“, de J. Barnes. Esta coincidencia, valga la ironía, influyó poderosamente en mi juicio sobre el sobado recurso de Nothomb. Cito un párrafo de la novela: “En cuanto a las coincidencias de los libros, me parece un recurso barato y sentimental; desde el punto de vista estético, siempre tienen aspecto de putón verbenero“. Evidentemente, no me ceñiré a las palabras de un autor de manera dogmática. Puedo soportar el uso de la casualidad. Y, a veces, es la mejor opción. Pero en “Ordeno y Mando” resulta demasiado estridente, por mucho que uno pueda alegar que la ficción permite estos deslices. No destrozaré el contenido de la novela, por lo que mejor dejo constancia de la primera gran coincidencia: durante una cena surge una charla sobre el hipotético caso de que un desconocido muera en la casa propia. El protagonista participa en la conversación. A la mañana siguiente (unas doce horas después), un desconocido muere en la casa de ese mismo protagonista. Feo, muy feo. Además el muerto coincide físicamente en muchos aspectos con el protagonista, facilitando la suplantación de identidad. Posteriormente, el mismo Baptiste se preguntará acerca de estas casualidades, pero eso sigue sin justificar su uso. Esta especie de reflexión metaliteraria (el protagonista meditando sobre aquello que rechina en la novela) no es más que otro recurso barato con el que Nothomb intenta quitarle, inútilmente, hierro al asunto.

    Me imagino la siguiente situación: Nothomb ha tenido la idea base de esta novela y se la comenta a un amigo. Un diálogo tal que éste se desarrolla: -He tenido una idea genial: un tipo muere en la casa de otro y éste último decide suplantarle. -No sé, me parece poco creíble. ¿La gente no se dará cuenta? -No, no. Es que el tipo muerto es de fuera, apenas tiene conocidos. Y es físicamente similar al protagonista. -¿Y no crees que en esa situación alguien llamaría a la policía? -Cierto… ¿Qué te parece si la noche anterior el protagonista había tenido una charla en la que un tipo le argumentó inteligentemente por qué jamás debería llamar a la policía en una situación así? -Eh… Bueno, como veas. ¿Te vas a acabar tu plato? Tiene buena pinta.

    E insisto en que omito bastantes otras coincidencias que se dan a lo largo de la corta extensión de la novela. En su defensa, sin embargo, diré que es de lectura muy ligera y que, como mínimo, entretiene durante un rato. Pese a ello, recomiendo encarecidamente leer primero otras cosas de la autora, mucho mejores. Y es que, irónicamente, nos encontramos ante una novela con un título que connota poder mientras que deviene una prueba fehaciente de que su autora más bien lo está perdiendo, dejando de ser lo que era. ¡Qué coincidencia!"

    Ésa es mi opinión.

Escribir un comentario

Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con Facebook Connect

Anunciate aquí

WSL Weblogs SL