Diccionario Literario: cuaderna vía

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Berceo y cuaderna via

La cuaderna vía es el nombre que recibe la estrofa usada en el mester de clerecía, el tetrástrofo monorrimo. Su nombre proviene del quadrivium (del latín ‘cuatro caminos’), referido a las cuatro ciencias que constituían la base de los estudios medievales y que provenían de los pitagóricos. Los clérigos o sabios que escribían en cuaderna vía habían cursado los altos estudios de entonces, la educación superior derivada del quadrivium.

Se trata de una estrofa de la métrica española compuesta por cuatro versos alejandrinos, es decir, de catorce sílabas (tetrástrofo), con rima consonante uniforme (monorrimo), repartidos en dos hemistiquios de siete sílabas, con pausa o cesura entre ellos. Por lo tanto, el esquema métrico de la cuaderna vía es A14 (7+7), A14 (7+7), A14 (7+7), A14 (7+7).

El ‘Libro de Alexandre’ (siglo XIII) es la primera obra conservada en castellano que emplea la cuaderna vía. Se inicia haciendo referencia al modo particular de escritura del mester de clerecía, alabando la maestría con la que los autores eran capaces de rimar y versificar con el esquema de la cuaderna vía:

Mester traygo fermoso non es de ioglaria

mester es sin pecado que es de clerezia
fablar curso rimado por la quadern[a] [u]ia
a silauas contadas que es grant maestria.

En estos primeros versos se hace referencia a la supremacía de la clerecía, ya que los clérigos (entendido como ‘sabios’, ‘letrados’, sean eclesiásticos o no) eran hombres cultos, y van a buscar la per­fección de sus versos frente a las imperfecciones métricas usadas por los juglares. Se quería ensalzar el mester de clerecía como un estilo erudito cultivado por autores con formación latino-eclesiástica. Aunque, como después se ha comprobado, la oposición entre clerecía y juglaría no es tan estricta.

La cuaderna vía hace su aparición en Castilla en el siglo XIII. Los orígenes de esta estrofa parecen situarse en el alejandrino francés, del cual sería una adaptación, según afirmó el hispanista Alan Deyermond. Otros críticos han señalado la influencia de la poesía latina francesa del siglo XII.

Gonzalo de Berceo usó la cuaderna vía con maestría en sus obras, especialmente en los Milagros de Nuestra Señora:

Señores e amigos, por Dios e caridat

oíd otro miraclo, fermoso por verdat:
Sant Ugo lo escripso, de Gruñiego abat,
que cuntió a un monge de su socïedat.
Un fraire de su casa, Guiralt era clamado,
ante que fuesse monge era non bien senado;
facié a las debeces follía e pecado
como omne soltero que non es apremiado.

(“El romero de Santiago”)

En sus inicios la cuaderna vía era muy regular. Sin embargo, hemos de tener en cuenta que, en la lectura de hoy día, no siempre es fácil encontrar la paridad silábica, pues entran en juego los errores de los copistas y las diferencias de pronunciación, además de los distintos criterios seguidos respecto a la sinalefa, el hiato, la sinéresis y la diéresis.

Aparte de las obras de Berceo, otros ejemplos de cuaderna vía en el siglo XIII son el ‘Libro de Apolonio’, el ‘Poema de Fernán González’ (refundición en cuaderna vía de un cantar de gesta) y los ‘Castigos y ejemplos de Catón’.

Ya en el siglo XIV el mester de clerecía evoluciona y encontramos muestras de cuaderna vía más escasas e imprefectas. Las irregularidades afectan tanto a la rima como al cómputo silábico. Un ejemplo en el Libro de Buen amor, del Arcipreste de Hita, compuesto en su mayor parte en cuaderna vía. Aunque se sustituye a menudo la consonancia por la asonancia y los versos alejandrinos por los de dieciséis sílabas:

De pequeña cosa nace rumor en la vecindad;

ya nacido, tarde muere, aunque no sea verdad,
y crece de día en día con envidia y falsedad;
poco le importa al mezquino lo que sea mezquindad”

Otras muestras de cuaderna vía en el siglo XIV las encontramos en los ‘Proverbios morales del rabino Sem Tob’ (o Santob), el ‘Rimado de Palacio’ de Pedro López de Ayala, el ‘Libro de miseria de omne’ o el ‘Poema de Yuçuf’.

Con el paso del tiempo la cuaderna vía, una estrofa demasiado estricta y monótona, se fue volviendo cada vez más irregular y dejó de emplearse para dar paso a otras muchas combinaciones métricas que se adaptaban mejor a los nuevos contenidos y nuevos tiempos.

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