Especial San Valentín: poema de amor en 'La ilustre fregona' de Cervantes

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La ilustre fregona

Cervantes no es conocido especialmente por sus poemas de amor, pero hoy de cara al día de los enamorados queremos destacar uno de sus más repetidos versos, el ovillejo que aparece en su Novela ejemplar ‘La ilustre fregona’.

Un ovillejo (término derivado de ‘ovillo’) es una estrofa que consta de diez versos, los seis primeros formando tres pareados: con el verso octosílabo se pregunta y con el verso de pie quebrado se responde, a modo de eco, en rima consonante. Los cuatro últimos versos forman una redondilla que resume el sentido de los versos anteriores.

El verso final recoge las tres palabras utilizadas en los versos cortos o de pie quebrado. Por tanto, el esquema métrico es el siguiente: aa bb cc cddc. Los primeros ovillejos conocidos los escribió Cervantes. Concretamente, este que aparece en ‘La ilustre fregona’ y otro en el capítulo XXVII del Quijote.

Este poema es escrito por Avendaño, el enamorado de la ilustre fregona, Costanza, en un libro de cuentas de la cebada, labor que él está haciendo en la posada para permanecer cerca de la muchacha. El padre putativo de Costanza descubre el libro en el cajón de la cebada, y él y su mujer leen las coplas y las comentan en algún lugar no especificado de la posada.

El poema sirve de excusa para el diálogo de los posaderos, que muestran su desconfianza hacia las intenciones del joven y sumen al lector aún más en la incógnita acerca de la verdadera identidad de la fregona.

La estructura de los pareados es 8-4, a diferencia de la medida 8-3 que es más habitual en los ovillejos. Por el resto, sigue el esquema propio de esta estrofa, de contenido amoroso no exento de tópicos y sencillez compositiva.

¿Quién de amor venturas halla?
El que calla.
¿Quién triunfa de su aspereza?
La firmeza.
¿Quién da alcance a su alegría?
La porfía.
De ese modo, bien podría
esperar dichosa palma
si en esta empresa mi alma
calla, está firme y porfía.

¿Con quién se sustenta amor?
Con favor.
¿Y con qué mengua su furia?
Con la injuria.
¿Antes con desdenes crece?
Desfallece.
Claro en esto se parece
que mi amor será inmortal,
pues la causa de mi mal
ni injuria ni favorece.

Quien desespera, ¿qué espera?
Muerte entera.
Pues, ¿qué muerte el mal remedia?
La que es media.
Luego, ¿bien será morir?
Mejor sufrir.
Porque se suele decir,
y esta verdad se reciba,
que tras la tormenta esquiva
suele la calma venir.

¿Descubriré mi pasión?
En ocasión.
¿Y si jamás se me da?
Sí hará.
Llegará la muerte en tanto.
Llegue a tanto
tu limpia fe y esperanza,
que, en sabiéndolo Costanza,
convierta en risa tu llanto.

Esperamos que os resulten interesantes estos versos de amor, y os recomendamos su lectura en el contexto de la obra cervantina, en ‘La ilustre fregona’, donde aparecen otros tres curiosos poemas: un soneto amoroso, una danza guiada: “el baile de la chacona”, de tono desenfadado y cierta fama de indecente y un romance también amoroso.

Más información | La ilustre fregona
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