El auditorio de la Fnac de Callao acogió el lunes 20 de octubre la presentación de la edición bilingüe de la poesía completa de Sylvia Plath. Aunque ya se han traducido en nuestro país algunos de los libros de esta autora, como el célebre Ariel, esta es la primera vez que se recopila en castellano toda su obra, incluidos varios poemas que escribió antes de cumplir los 20 años.
Sylvia Plath se ha convertido en un hito literario por muchas razones. Desde luego, una de ellas es su vida personal, especialmente su matrimonio con el poeta Ted Hughes y su trágico suicidio en 1963, cuando apenas tenía 30 años. Pero una de las intenciones de esta presentación, y por ende de esta nueva edición, era dejar al margen su turbulenta biografía para centrarse en la figura que realmente debemos recordar: la de Sylvia Plath como una excelente escritora.
En el acto participaron Pepo Paz (editor de Bartleby, la editorial que publica esta obra) y Manuel Rico (escritor y encargado de la línea editorial dedicada a la poesía). También participaron Guadalupe Grande, que leyó un bello texto con las intuiciones que le evoca la poesía de Plath; y Xoán Abeleira, traductor de la obra, que a través de su intervención y de las numerosas notas incluidas en el libro trata de compartir su entusiasmo y sus interpretaciones sobre la obra de Plath.
El proceso de traducción de la obra vino acompañado por una intensa labor de investigación a través de una extensa bibliografía incluida al final de la edición. Una labor necesaria, no sólo para tratar de comprender mejor la figura de esta poeta, sino también para manejar el lenguaje y las palabras más fieles a los textos originales. Y es que Plath era una apasionada del lenguaje, de los múltiples significados que se esconden tras las palabras, una pasión que dejó plasmada en sus poemas.
Abeleira también quiso desmentir algunas de las cosas que se han dicho sobre esta escritora nativa de Boston. Por un lado, recalcó que Ted Hughes no modificó en modo alguno los poemas originales de la autora cuando se encargó de recopilarlos, como se ha dicho alguna vez, y que a lo sumo podríamos encontrar algún pequeño error en las fechas en las que presumiblemente fueron escritos algunos de ellos.
También quiso destacar que, para él, Plath no es una poeta confesional. Su vida queda recogida en sus textos, por supuesto, pero sabe trascender su propia experiencia personal para darle un carácter universal a través de los símbolos. Aunque tengan una base biográfica, sus poemas rayan en ocasiones con el surrealismo, huyen de la realidad para buscar nuevos caminos que no se contentan con la simple anécdota cotidiana.
Por último, el traductor quiso dejar claro que Plath era una luchadora, una persona muy vitalista, a pesar de que sus fuertes depresiones le condujeran a terminar con su vida antes de tiempo. Al final del acto, los miembros de la mesa recitaron algunos de los poemas de Plath. De entre ellos, me llegó especialmente Cementerio en noviembre (November Graveyard, escrito en 1956). A continuación os dejo la transcripción del poema, extraída de esta edición, y la versión original, recitada por la propia Sylvia Plath.
La obstinada escena persiste: los árboles avarientos atesoran
las hojas del año que se va, reacios a llorar su muerte, a vestir el sayal
o a transformarse en dríades elegíacas, mientras la austera hierba
guarda para sí la dura esmeralda de su esencia,
por mucho que la pomposa mente desprecie
tal pobreza. Los gritos de los muertos
No florecen nomeolvides entre las losas
que pavimentan este camposanto. Aquí es la honesta podredumbre
la que descose el corazón, monda el hueso hasta liberarlo
de la vena ficticia. Cuando un escueto esqueleto
viene a sumarse a lo real, todas las lenguas de los santos se deshacen
en silencio: las moscas no ven resucitar a nadie bajo el sol.
Observa, pues, observa bien este paisaje esencial
hasta que tus ojos urdan una visión deslumbrante en el viento:
sea cual sea la pérdida que destellan los condenados
espectros, aullando en sus sudarios por el páramo,
ensalza la jauría de la mente famélica
que puebla el cuarto desnudo, el aire vacío, desocupado.
Más información | Bartleby Editores
Vídeo | Youtube

Comentarios
Muchas gracias por el video, me encanta Sylvia Plath y nunca había escuchado su voz, ¡que emoción!
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