Me parece esta poesía una bonita manera de besar el recuerdo de Juan Ramón Jiménez, hoy 50 años después de su muerte.
Se trata de un poema perteneciente a Arias Tristes (1903), en la vertiente más modernista del poeta, conocida como etapa sensitiva. En ella encontramos, como señala el título del volumen, melancólicos cantos que revisan distintos aspectos espirituales y/o sensitivos por los que el autor se pasea con maestría en el verso.
‘Yo no volveré’ es un delicado poema donde el intimismo de origen becqueriano se expresa a través del ritmo sencillo de la lírica popular. El poeta logra transportarnos a esa noche plácida en la que escucha pensativo su piano y reflexiona sobre lo efímero de su ser. Tristes reflexiones plasmadas verso a verso en las que el paisaje se funde con el yo poético, haciéndose partícipe, personificado, de sus emociones.
Estamos ante un romance que habla melancólicamente del final del yo poético y en el que la existencia efímera del poeta se contrapone con elementos perdurables: las brisa, las estrellas, las flores, el piano.
También sentimientos que viven más allá del ser, y que se enlazan a través de un polisíndeton que los enfatiza y parece darles más energía si cabe: suspiros, esperanzas, amor. El autor no sabe si alguien le recordará o notará su ausencia, pero sí sabe que esos sentimientos son inmortales.
Desde luego, a través de sus palabras, él también lo es.
Yo no volveré. Y la noche
tibia, serena y callada,
dormirá el mundo, a los rayos
de su luna solitaria.
Mi cuerpo no estará allí,
y por la abierta ventana
entrará una brisa fresca,
preguntando por mi alma.
No sé si habrá quien me aguarde
de mi doble ausencia larga,
o quien bese mi recuerdo,
entre caricias y lágrimas.
Pero habrá estrellas y flores
y suspiros y esperanzas,
y amor en las avenidas,
a la sombra de las ramas.
Y sonará ese piano
como en esta noche plácida,
y no tendrá quien lo escuche
pensativo, en mi ventana.
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