Los directivos de la editorial Salamandra todavía estarán dando gracias a Dios, al destino o a lo que encuentren conveniente por haber tomado la decisión de tener los derechos de Harry Potter en español.
Cuando salió Harry Potter y la Piedra Filosofal fue un fenómeno de ventas, un incentivo para leer a un público que hasta ese momento leía el Barco de Vapor y poco más. Lo de los siguientes títulos, además de resultar exponencial la intención puramente comercial, demostró que el joven mago ha sido uno de los booms literarios más destacables que se pueda recordar.
Ahora ha llegado el séptimo título, y se ha hecho notar como esperábamos, aunque no tanto como, por ejemplo, Harry Potter y el Cáliz de Fuego, que ganó el premio Hugo por razones obvias (las comerciales, me refiero). Para los que pensaban que quizá este último libro no ha sido para tanto, aquí están los datos: se ha superado en España el medio millón de ejemplares desde el pasado 21 de febrero. Esto hace casi 42.000 ejemplares por día. Piénsenlo. ¿Será consciente J. K. Rowling de hasta qué punto su interminable serie de libros ha resultado ser un maremágnum incontrolado de ventas? Por Dios, si empezó escribiendo en una cafetería…
Me gustó bastante, pero no le he puesto más nota porque el epílogo me dejó mal sabor. Estoy por cortar esas páginas, pero los libros son sagrados y no quiero mutilarlo... Sin el epílogo, un colofón bastante bueno para la saga.