
Más de dos años llevaba esperándome este libro en la estantería, y por fin le llegó el momento como acompañante en un viaje. Y es que no hay nada mejor para esos casos que llevarte un libro de relatos, y si encima es tan bueno como este, pues mucho mejor. Se trata de El libro de los otros, de cuya edición se ha encargado la escritora Zadie Smith, ya que estamos ante una antología de veintiún relatos donde se dan citas otros tantos talentosos autores anglosajones. Para que os hagáis una idea hay nombres como Dave Eggers, Nick Hornby, Colm Tóibín o Jonathan Safran Foer. Vamos, que no nos podemos quejar de los elegidos.
He de reconocer que me ha encantado, ya que el conjunto goza de una gran variedad y se hace tremendamente ameno, y es que el nivel de los relatos ya os digo que es bastante alto. La idea de esta antología fue de Zadie Smith, y sólo puso una regla: invéntate un personaje. Daba igual el resto, pero todos tenían que dar rienda suelta a su imaginación partiendo de un personaje como total protagonista del relato. Además de esto, ninguna otra limitación, por lo que os podéis imaginar que hay para todos los gustos.
Desde luego, entre las muchas cosas destacables de este ‘El libro de los otros’, está el hecho de poder conocer a un buen puñado de autores y encontrar alguna que otra sorpresa agradable, y si encima lo hacemos a través de relatos, pues mucho mejor. Antes de entrar en los relatos en si, también hay que reseñar que la finalidad de este libro no es otra que recaudar fondos para una ONG, concretamente 826 NYC, que se dedica a perfeccionar las habilidades lectoras y escritoras de niños y jóvenes de entre seis y dieciocho años, así que todo perfecto. Y ahora sí, veamos cuáles han sido mis relatos favoritos…




Una de las razones que me llevaron a leer este libro fue (sí, llamadme simplón) la entusiasta recomendación que hacía de él mi escritor de viajes favorito, Bill Bryson. Cuando publique mi primer libro de viajes, una de las cosas que me gustaría hacer es viajar hasta su casa para entregarle una copia, no digo más.
Estamos ante el enésimo ensayo escrito por un economista que, en realidad, trata de abarcar todos los temas que conciernen al ser humano desde un punto de vista sistemático, racionalista, matemático y, por supuesto, económico. Sazonándolo todo con unas cuantas anécdotas históricas o unos pequeños y brillantes análisis oblicuos, a contracorrientes, como un salmón muy brioso, a propósito de hechos cotidianos contemporáneos (políticos, empresariales, sociales, etc.).
Está prohibido usar las palabras que aparecen en esta lista. En esta relación de palabras podemos encontrar términos como “crimen” o “muerte”, por sus connotaciones funestas. Tampoco podemos emplear la palabra “dinosaurio”, porque podría herir la sensibilidad de los creyentes en el creacionismo. No, no estamos ironizando ni esto es el principio de una novela distópica de George Orwell.
