Si hace unos días hablábamos del último libro de A. J. Jacobs, editor de la revista Esquire, en la que se proponía seguir todos los mandamientos de la Biblia durante un año, hoy vamos a ocuparnos de su primera obra, editada en 1997, una antología de cuentos muy particulares dirigidos a niños de 0 a 100 años.
Cuentos de hadas retorcidos es una irónica revisión de todos los cuentos populares que nos contaban de niños, actualizados de tal manera que no es extraño encontrar continuas referencias contemporáneas en ellos. Aquí las brujas usan dólares, los príncipes no siempre están interesados en las princesas y a los ogros puedes contratarlos por teléfono como si fueran rudos porteros de discoteca. Una cosa sí que conservan todos los personajes: una actitud bobalicona y disneyniana que, por contraste con una realidad mucho más compleja que la de antaño, produce la sonrisa continua.
En ocasiones me recordaba el fino humor de A. J. Jacobs, muy inglés él, al de los mejores gags de Shrek, una película que también se propuso dinamitar en su día todas las convenciones del género del cuento infantil. Como en toda antología, hay historias un tanto irregulares, pero en general el balance es muy positivo. Y como los cuentos nunca pasan de las 4 o 5 páginas, uno empieza con uno y ya no puede dejarlo. Gustará a adultos, pero estoy convencido de que los niños también captarán la retranca de muchas de las imágenes. Algunos títulos, como Vulgarcito y La guapa y la Bestia, ya nos dejan entrever que el autor va a tocar lo intocable.
Un buen ejemplo podemos encontrarlo justo al principio del primer cuento, cuando se detalla el currículum de una bruja llamada Griselda:
La bella durmiente: hechizo altamente efectivo que mantuvo a una mujer joven en estado cataléptico durante varias décadas. El príncipe encantado: miembro de la familia real convertido en anfibio. Este suceso recibió en su momento una enorme cobertura por parte de los medios de comunicación y, especialmente, de las revistas del corazón.
Hansel y Gretel: exitoso extravío de dos hermanos en el bosque, utilizando como carnada alimentos con un alto contenido en hidratos de carbono.
Personalmente, me habría divertido más (e incluso, creo, me habrían educado mejor) si en vez de leerme esas historias a veces un poco tontas o sórdidas cimentadas en arquetipos demodé, hubiera probado con estos cuentos llenos de enjundia y un poco de mala baba (aunque siempre con un humor blanquísimo, que conste). El único punto negativo, quizás, sea la tipografía empleada, que es poco habitual y a veces difícil de seguir.
Y para acreditar las bondades de esta original e iconoclasta antología, en la contraportada han dejado de recurrir a literatos y personajes influyentes para dar voz a los propios protagonistas de algunos cuentos. Las siguientes, como dice el autor, son algunas opiniones de gente muy importante acerca del libro.
Estos cuentos son maravillosos, ¡y no miento!, Pinocho.
¡Es un libro que te iluminará!, Aladino.
¡Gracias, Jacobs, con tus cuentos de hadas retorcidos logré finalmente vencer el insomnio!, La bella durmiente del bosque.
¡Estos cuentos son oro puro!, El rey Midas.
¡Son bestiales!, La Bella.
Editorial Sirio
176 páginas
Sitio Oficial | Ficha en Editorial Sirio

Comentarios
Todo muy idealista, no me convence. Obviamente no se escribe gracias a ataques de inspiración ocasionales, sino de trabajo contínuo. Sin embargo me posiciono en contra a la hora de emitir un juicio tan condenatorio para los talleres de escritura. Creo que los talleres resultan más que buenos. Porque hay una serie de normas que hay que conocer bien incluso si lo que se quiere es transgredirlas. Hay que tener una base de conocimiento teórico que se complemente con las dos grandes masas conformadas por el trabajo personal y la experiencia lectora. Y me puedes citar grandes mentes que no tenían ni zorra de estos conocimientos, pero eso sería jugar sucio, porque ejemplos podemos encontrar de todo tipo. Lo ideal sería tener las tres cosas. Sin olvidar que un taller fomenta además cierta rutina de escritura que algunos, ya sea por obligaciones o carácter, tienen mayor dificultad para adoptar.
Antes que nada pedir perdón: el anterior mensaje iba dirigido a otra entrada, pasa que el OpenID me está dando problemas. En fin, dicho queda.
Ya le presté atención al libro tras su mención en aquella entrada que hablaba de la obra más reciente del autor. De igual manera sólo escribo aquí para puntualizar que no hace falta menospreciar la innegable importancia de los Cuentos de Hadas clásicos. Los cuentos de hadas no sólo venden una serie de arquetipos, también son vitales en el desarrollo del niño como ser humano social. Un libro la már de interesante, "Psicoanálisis de los cuentos de hadas", habla al respecto.
Hola el enlace de la ficha en editorial Sirio no está bien.
Buen artículo. Os leo asiduamente.
Un saludo.
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