Entrevista a Enrique Arias Vega (II)

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Enrique Arias Vega disfrutando de la lectura

La frontera entre lo que transcurre fuera de nosotros y lo que imaginamos que se produce ahí es muy tenue. La realidad y la fantasía, en el fondo no son más que dos caras de la misma moneda en que consiste la vida.

(continuación de la entrevista)

Un bocado a los relatos de Enrique

PeB: En ‘Regreso a Lisboa’, el protagonista se reencuentra con un viejo amor de juventud. Su sorpresa es mayúscula cuando comprueba en qué se ha convertido aquella muchacha rebelde y revolucionaria. ¿Crees que el paso de los años acaba inevitablemente con el idealismo y la rebeldía de la juventud?
EAV: No necesariamente. A veces sucede justo lo contrario. Lo que sí ocurre es que, con el tiempo, uno se va descubriendo a sí mismo y se deja llevar por sus convicciones mucho más que por la moda, la conveniencia o la opinión de los demás, como le pasaba cuando era más joven.

PeB: ‘El viaje’ refleja lo engañosos que pueden ser nuestros prejuicios y las primeras impresiones. ¿Crees que, a pesar de todo, las intuiciones pueden ser válidas, o que sólo podemos opinar con propiedad de alguien después de haberlo tratado?
EAV: Claro que las intuiciones son válidas y que hay unas personas mucho más intuitivas que otras. Lo que El viaje muestra, al igual que otros relatos de Nada es lo que parece, es que muchas veces sólo vemos aquello que queremos ver y que todos los indicios los reacomodamos para que se ajusten a nuestros prejuicios. Por eso no suele haber dos testigos de cualquier acontecimiento que nos relaten la misma versión de lo ocurrido.

PeB: En ‘El negro’, el protagonista ejerce esta profesión oculta de sobra conocida en el mundillo literario. ¿Crees que, el hecho de que existan, confirma que en el mundo de la literatura es indispensable tener un nombre para que te lean? ¿No habrán quedado grandes autores, de los que nunca sabremos nada, a la sombra de personas mediocres que sí han alcanzado la fama?
EAV: Tu reflexión me parece muy oportuna y sugerente. La Historia está conformada en gran medida por el azar, por lo que podía haber sucedido pero no ocurrió. Lo mismo pasa en el mundo de la literatura. ¿Cuántos manuscritos maravillosos jamás han visto la luz por la falta de convicción o de empeño de sus creadores? ¿Cuántas ideas geniales no les habrán sido robadas a sus autores por otros escritores más mediocres? Así podríamos seguir indefinidamente. Y eso sin contar con los apaños literarios, con los premios amañados, con la compra de voluntades y votos, etcétera, etcétera.

PeB: ‘Enigma en el trapecio’ es una parodia de los cuentos detectivescos cuyas ingeniosas tramas entran a veces en el terreno de lo inverosímil. ¿Concibes la parodia como un homenaje desenfadado a aquellos géneros y obras que admiramos, o más bien como un medio de ridiculizar lo que no nos gusta?
EAV: Pueden darse los dos casos. Para parodiar algo, tienes que conocerlo a fondo; si no, en vez de una parodia es un fiasco. Pero, a la vez, supone un arreglo de cuentas con aquello que remedas. De alguna manera lo hago conmigo mismo en el primer relato de mi antología El escritor de cuentos. El haber iniciado con él el volumen de Nada es lo que parece viene a ser como una declaración de principios, un aviso de que no hay que fiarse ni del propio autor: ¿quién te dice que no sea un farsante este tipo al que estás comenzando a leer? Todo es posible, hasta eso, porque ‘nada es lo que parece’ a simple vista.

PeB: En ‘El accidente’ entras en el terreno del relato fantástico, pero sin alejarte del todo de un contexto cotidiano. ¿Crees que lo mágico, lo extraordinario, puede aparecer en el transcurso de nuestra vida diaria?
EAV: Sí, El accidente es un relato fantástico, digamos que sobrenatural. Pero verosímil. Como bien dices, toda la escenografía es realista, detalladamente cotidiana, para contrastar aún más el final del relato con su desarrollo algo expresionista, si cabe decirlo así. En alguna medida ocurre también en otros relatos míos, como También puede sucederle a usted o Quiero contárselo a mi madre. Y es que la frontera entre lo que transcurre fuera de nosotros y lo que imaginamos que se produce ahí es muy tenue. La realidad y la fantasía, en el fondo no son más que dos caras de la misma moneda en que consiste la vida.

Últimos apuntes

PeB: ¿Quiénes son tus cuentistas favoritos?
EAV: Muchos. Sin ánimo de establecer jerarquía alguna, he ahí unos cuantos: Mark Twain, Edgar Allan Poe, Anton Chejov, Guy de Maupassant, Julio Cortázar…

PeB: ¿Estás preparando algún otro proyecto literario para el futuro?
EAV: Todo escritor no tiene uno, sino varios proyectos literarios. Está a punto de salir una pequeña recopilación de artículos periodísticos: Valencia, entre el cielo y el infierno, cuya temática resulta obvia a tenor del título. Y, más a largo plazo, me he metido con mi primera novela larga —tengo publicada otra, El ejecutivo, pero más corta—que se titulará En busca de René Irasaqui.

El nuevo libro de relatos de Enrique Arias Vega

Blog del autor | A contracorriente
Más información | Ediciones Beta

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