'La señora Lirriper' de Charles Dickens y otros

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Portada de La señora Lirriper

Tengo que confesaros que antes que este me he leído otros libros, pero la razón por la que os hablo primero de él es que La señora Lirriper me ha ganado el corazón. Este libro a base de relatos, escritos por Charles Dickens, Elizabeth Gaskell y otros ilustres escritores tiene todo lo que deben tener los buenos libros. Y, aún a riesgo de parecer ñoña y anticuada, mucho me temo que ya pocos libros se escriben así.

‘La señora Lirriper’ parte de una premisa muy fácil: la citada señora tiene una casa de huéspedes, dos de ellos permanentes: un solícito comandante retirado y un nieto adoptivo (no os cuento más, que no quiero estropearos la historia). Por circunstancias de la vida, nuestro comandante se propondrá recoger por escrito las historias de algunos huéspedes con los que trabó amistad. Así nace cada uno de los diferentes relatos, cada uno escrito por un autor diferente, y, por supuesto, con protagonistas diferentes, aunque todos ellos con el hilo conductor que ya hemos mencionado.

Una galería rica de personajes, humor, amores desolados, fantasmas, traiciones, desengaños y una razonable cantidad de oro escondido hacen de estos relatos una compañía ideal para pasar las tardes de vacaciones. Yo he aprovechado las mías con su lectura y os aseguro que me viene una sonrisilla a los labios cada vez que recuerdo algún que otro detalle. A los citados Dickens y Gaskell hay que añadir Andrew Halliday, Edmund Yates, Amelia Edwards, Charles Collins (¡el hermano de Wilkie!), Rosa Mulholland, Henry Spice y Hesba Stretton, la gran mayoría de ellos desconocidos para los lectores españoles, pero que abre nuevos caminos para seguir investigando en su literatura.

Charles Dickens

Aunque he disfrutado muchísimo con todos y cada uno de los relatos, tengo que destacar algunos que me parecen especialmente memorables. El primero de ellos, De cómo la señora Lirriper sacó adelante el negocio, es simplemente hilarante. Ahí estaba yo, en mi sofá, fresquita y con mi taza de té (sí… cosas mías…) y no podía dejar de reírme a carcajadas. El relato Un antiguo huésped relata la increíble historia de un médico, de Charles Collins, merece una mención por recordarme a El club de los suicidas, de Stevenson, donde gente que está harta de su vida se encomienda al doctor Bertrand, un extraño médico que organiza cenas para morir a lo grande. En lo sentimental, me ha encantado Otro antiguo huésped relata sus vivencias como pariente pobre, de Rosa Mulholland. Sencillo y sin aportar nada nuevo a la típica historia de la huerfanita pobre, me ha recordado a los cuentos infantiles que siempre acaban bien y donde el amor prevalece. Un caramelito.

Los relatos que componen ‘La señora Lirriper’ nacieron para la revista semanal All the year round, creada por Charles Dickens en 1859. En esta revista verían la luz dignísimas obras de Dickens y otros amigos, como Historia de dos ciudades, La piedra lunar de Wilkie Collins o La bruja Lois, de Elizabeth Gaskell. El libro se divide en dos partes claramente diferenciadas, La pensión de la señora Lirriper y La herencia de la señora Lirriper. Por primera vez en castellano se ofrecen todos los cuentos reunidos de esta inefable señora.

De Charles Dickens poco hay que añadir, siendo su vida como fue digna de una de sus novelas. Da gusto reencontrarse con los clásicos, es como volver a ver a viejos amigos. Tanto es así, que fue terminar de leer ‘La señora Lirriper’ y coger otro libro de Dickens con cuentos de fantasmas, que me estaba leyendo poco a poco, y algo más de la mitad que me quedaba me lo terminé de un tirón. Dentro de poco os hablaré de él, no os preocupéis. Tal y como os decía al principio, puedo resultar extravagante y ñoña, pero es cierto que la satisfacción que obtengo al leer autores victorianos no es comparable ni de lejos a la que me producen otros autores más recientes. Supongo que es el encanto de lo pasado, de una época de caballeros y señoras, de tazas de té a media tarde e infantiles historias de amor, pero es que no lo puedo evitar, es ver un libro de este tipo y casi que me entran unas cosquillitas en el estómago que me lo tengo que llevar a casa. Tengo acumulados cientos (y no exagero) de este tipo de libros aún sin leer, pero es que los amores victorianos no entienden de modas y sé que ellos siempre me depararán buenos ratos.

No tengo nada más que deciros, salvo que lo leáis. Horas y horas de buena literatura, personajes encantadores y la señora Lirriper con su incansable verborrea como telón de fondo os aguardan. No me lo agradezcáis con palabras, mejor regaladme un libro victoriano. Por el té no os preocupéis, que ya lo pongo yo…

De dónde sacan el tizne es un misterio irresoluble, como en el caso de la chica más servicial que he tenido, que llegó medio muerta de hambre, la pobre, y era tan servicial que la llamaba ‘Sophy, la Servicial’, se pasaba el día de rodillas fregando el suelo y siempre estaba alegre, pero siempre sonreía con la cara sucia. Así que le dije: ‘Sophy, hija mía, escoge un día fijo para limpiar los fogones y apártate del tizne, no cepilles la base de las cazuelas con el pelo y deja en paz las mechas de las velas, y ya verás como no te vuelve a pasar’. Pero ahí siguió la mancha en la nariz, y, cuando se volvía y te sonreía, casi parecía jactarse de ello (…).

Alba
Colección: Alba Clásica
424 páginas
ISBN: 97884-84285694
Traducción: Miguel Temprano García
21 euros

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