Wired acaba de dar un paso adelante en la avantgarde divertida, en el experimento interactivo con el público. Acaba de publicar unos nano-microrrelatos de una serie de autores-star entre los que figuran gente como Margaret Atwood, Neil Gaiman o Alan Moore. Con esta propuesta se suman a una tendencia de la que ya hablaremos más adelante: la Eggersarde tal y como la bautizaron despectivamente Benjamin Kunkel y los muchachos del n+1. No es mi intención tampoco entrar en áridos debates intelectuales que responden más que nada a las tÃpicas rivalidades entre norteamericanos (aunque en este caso tenga su morbillo pseudocultural que sea entre los dos magazines literarios del momentos) pero el uso de esta palabra (al menos por mi parte) puede ser bueno y actuar como sinónimo de un cierto y apreciable instinto por adaptar y juguetear con la literatura de una forma como lo hicieron otros autores como Julio Cortázar (cuya Rayuela es por sino lo recuerdan el gran juego literario por excelencia).
Y volviendo a esta maravillosa vuelta de tuerca al concepto de relatos brevÃsimos ¿Mi favorito? No lo diré pero no dejen pasar el de Neal Stephenson:
Tick tock tick tock tick tick.

Trackbacks