Las noches de invierno son largas y gélidas. La gente se refugia en sus casas o en bares y locales de reunión, donde tratan de apurar las horas antes de que termine el día que dará paso a otro inevitablemente igual. Olivier Adam nos presenta nueve historias invernales en las que otros tantos personajes desgarrados viven cada vez con menos esperanzas de que llegue la luz y la calidez de la primavera.
El lenguaje directo del autor nos sitúa en un momento determinado de sus vidas, en islas desiertas dentro de su existencia. Cada cuento está plagado de indicios que nos ponen en antecedentes de las situaciones que han conducido a sus personajes a un punto muerto existencial.
Así pues, bajo estos argumentos aparentemente sencillos, encontramos vidas complejas plagadas de episodios trágicos. Es imposible no evocar la prosa de Raymond Carver o los cuadros de Edward Hopper mientras leemos estos pequeños testimonios de la cotidianeidad moderna.
Con un uso inquebrantable de la primera persona, Adam nos introduce bajo la piel de sus criaturas. Personajes profundamente humanos, inseguros, imperfectos y desdichados. Todos han sucumbido ante la monotonía y la soledad, y mientras que algunos tiran la toalla, otros tratan de huir en busca de un nuevo comienzo (‘A la francesa’). Sin embargo, esta evasión no siempre es tan eficaz como para dejar atrás el invierno.
Si tuviera que quedarme con una de estas nueve historias, probablemente sería ‘Ha muerto Pialat’, en donde la muerte de este cineasta y actor canaliza la melancolía del protagonista ante una vida de la que ha perdido las riendas. Otros personajes conservan aún un oasis al que acudir cuando la carga de su existencia les pesa demasiado (‘Lacanau’).
No obstante, no lloremos por ellos todavía. Es imposible obviar el regusto amargo del regreso al hogar en ‘De vuelta’, o la crudeza de ‘Por agotamiento’, pero el final abierto de todos los cuentos siempre deja un pequeño resquicio para la esperanza. Depende de nosotros imaginar un nuevo comienzo más feliz para estas personas que ya forman parte de nosotros mismos.
Sobre el autor: Olivier Adam nació en la periferia de París en 1974. Con la entrada del nuevo siglo publicó su primera novela, Je vais bien, ne t’en fais pas, que años más tarde sería llevada al cine por Philippe Lioret. Pasar el invierno se publicó por primera vez en 2004 y le valió el prestigioso Premio Goncourt de Relato. Recientemente, también se ha traducido al castellano su novela A la intemperie.
Más información | Errata Naturae

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