'Secretos a voces', de Alice Munro

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portada de secretos a voces

A mí me pasa continuamente, y supongo que a vosotros también. Veo un libro que me gusta en la mesa de novedades y pienso: ‘Me encantaría leerlo’. Pero claro, después piensas en los libros amontonados en casa que te esperan para que los leas y te da un poco de cargo de conciencia. Y así, dejas pasar el tiempo, hasta que vuelves a reencontrarte con ese libro unos meses después. En muchas ocasiones, ya no me parece tan atractivo, pero otras muchas el libro te sigue llamando, y ya no te ves con valor para abandonarlo una segunda vez. Secretos a voces de Alice Munro entra con pleno derecho dentro de esos libros vistos y recuperados meses más tarde. Porque él lo vale.

‘Secretos a voces’ es un libro de relatos, y he tardado algo más en terminarlo porque lo leía en el trabajo las pocas veces que como allí. Es lo bueno de los relatos, que lo tomas o lo dejas como más te convenga sin sentirte culpable. También es la primera vez que leo a Alice Munro, aunque había oído que era muy buena y en algunas ocasiones la comparan con Margaret Atwood, que sí me gusta mucho.

Y la verdad es que no decepciona. Alice Munro se pasea por los recuerdos de las relaciones pasadas como una auténtica maestra y en ocho relatos nos regala personajes inolvidables, algunos un poco chiflados, pero coherentes y creíbles. El amor se mezcla con la pena, el desengaño con el olvido, con el pueblo canadiense de Carstairs como telón de fondo, y así hasta completar un libro que deja muy buen sabor de boca, aún cuando lo haya leído a largo plazo.

Comienza el libro con Entusiasmo, donde una bibliotecaria confía plenamente en su destino, se enamora por carta y descubre que las cosas cambian de un momento para otro; seguimos con Una vida de verdad, donde Dorrie Beck, una mujer bastante peculiar acaba consiguiendo un pretendiente millonario; En La virgen albanesa nos encontramos con dos historias diferentes, alejadas en el tiempo y en la distancia, pero que se unen para crear un hermoso tapiz de personajes; en Secretos a voces una jovencita desaparece misteriosamente y eso trastoca la vida de los habitantes del pueblo.

En El Jack Randa Hotel, una mujer abandona su vida para seguir a su exmarido hasta la otra parte del mundo; En Estación del Vía Crucis, una novia casada por correos insiste en ser encarcelada por asesinato, mientras la historia cambia cada vez que alguien la cuenta; Han llegado naves espaciales toma como excusa una pretendida abducción para hablarnos de los jóvenes de Carstairs; hasta llegar a Vándalos, el último relato del libro, donde una mujer y su marido destrozan porque sí la casa de una antigua vecina de ella.

Los relatos de Alice Munro son extraños. No siguen un patrón, ni se ciñen a una trama específica, sino que toman los acontecimientos como meras excusas, liberándose los personajes y tomando vida propia, mezclando relatos personales con recuerdos, pasado, presente y futuro, en una mezcla real como la vida misma. Mujeres que escapan, hombres que engañan, chicas que no saben lo que quieren… cada relato es único, y si sabes como empieza no puedes hacerte una idea de cómo acabará, y mucho menos descubrir todo lo que sucede en medio.

Mujeres frágiles que se tornan poderosas, mujeres frágiles que se rompen al mínimo golpe, personajes desolados, dolidos, que se sobreponen una y otra vez de los golpes de la vida… Munro consigue algo que pocos autores pueden hacer y es que cada personaje sea único, que esté vivo, que respire y sufra, como nosotros mismos. Y al final de cada relato te preguntas cuánto has conocido a esa persona y cuánto has dejado de conocerla, al igual que te lo preguntas de aquella compañera de clase o del trabajo.

Alice Munro nació en Canadá en 1931. Aunque había comenzado su carrera de escritora a una edad temprana, no será hasta 1976, con su segundo matrimonio, cuando se consolide. Durante su primer matrimonio regentó una librería junto con su marido, y tras su divorcio ejerció como escritora-residente en la Universidad de Ontario. Considerada una de las mejores escritoras del siglo XX en lengua inglesa, la han llamado incluso la Chejov canadiense.

Como os podéis imaginar, el libro me ha gustado muchísimo. Como os decía, las tramas son meras excusas para tratar a los personajes y estos son inolvidables. No podría elegir ninguno como favorito, aunque ‘Estación del Vía Crucis’ me ha gustado especialmente, sin desmerecer ninguno, porque todos, absolutamente todos, tienen algo que te atrapa y te roba el corazón. Para mí ha sido un gran descubrimiento, por lo que no creo que tarde mucho con hacerme con otro libro de esta autora. Un placer para los lectores, aunque lo haya leído tan lentamente.

Las mujeres se sentaban en sillones muy viejos, junto a la tabla de planchar y el tablero de cortar, detrás de las descoloridas cortinas de batik, a tomar café. Gail empezó a moler los granos, como antes. Al cabo de poco tiempo, el maniquí estaba recubierto de abalorios y de pintadas bastante escandalosas. Se contaban historias sobre hombres, por lo que general sobre hombres que se habían marchado. Mentiras e injusticias y enfrentamientos. Traiciones tan espantosas – y al mismo tiempo tan triviales – que te morías de la risa al oirlas. Los hombres pronunciaban discursos ridículos. “Lo siento, pero ya no me siento comprometido con nuestro matrimonio”.

RBA Editorial
320 páginas
ISBN: 9788498677683
Traducción: Flora Casas
21 euros

Más información | Ficha en RBA
En Papel en Blanco | Alice Munro, Premio Man Booker International 2009

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