Traducida en España como Los pequeñines macabros, esta obra es el mejor ejemplo del particular sentido del humor de su autor, el escritor y dibujante Edward Gorey. Se trata de un abecedario en el que cada letra corresponde a un niño diferente que sufre una muerte a cual más pintoresca.
Al igual que el resto de sus obras, este abecedario está concebido e ilustrado como si fuera un cuento para niños. Dibujos aparentemente inocentes y textos breves y sencillos que contrastan con el argumento de sus historias. Un humor negro de lo más refinado que levantó no pocas polémicas cuando empezó a extenderse al gran público.
Gorey nació en Chicago en 1925. Recibió una formación artística clásica en la Facultad de Bellas Artes, pero pronto empezó a publicar obras destacadas por su corrosivo humor. Ilustró también obras de autores tan célebres como Chesterton, Kafka o Poe. La influencia de su trabajo se puede comprobar en las películas de Tim Burton, especialmente en el pequeño libro de cuentos que publicó el cineasta bajo el nombre de La melancólica muerte de Chico Ostra.
Volviendo a The Gashlycrumb Tinies, los textos originales en inglés tienen rima y un ritmo pegadizo que por desgracia se pierden en la traducción española. El dibujo es una mezcla entre la ilustración infantil de autores como Sempé y los grabados a plumilla de los libros del siglo XIX. El contraste entre la ternura de las líneas y las crueldades que representan producen un efecto desconcertante, que pronto se torna en una sonrisa malévola.
Los 26 niños del abecedario mueren por causas de lo más variopintas. Desde una ingestión accidental de lejía hasta un certero hachazo, sin olvidar el que se tragó una caja de chinchetas o la que bebió demasiada ginebra para su edad. De todas ellas, me quedo con dos. La primera, la letra V, del niño Víctor que murió arrolado por un tren.

Y la N de Neville, que murió presa de la enfermedad más temible del siglo XXI: el tedio.

En España, la obra de Gorey está siendo editada por Valdemar. Las ediciones están muy cuidadas y el diseño va muy acorde con el contenido de sus obras. La traducción no termina de convencerme, y no habría sido mala idea haber hecho una edición bilingüe, teniendo en cuenta que los textos apenas ocupan una o dos líneas en cada página.
Los pequeñines macabros se incluye dentro de una recopilación compuesta por otras historias cortas de tono similar, bajo el nombre de La pareja abominable.
Sitio oficial | Edward Gorey
En Papel en Blanco | Humor negro
En Papel en Blanco | Edward Gorey

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