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Chac Mool

En estos días que se celebra el 80 cumpleaños de Carlos Fuentes con nutridos homenajes, escojo uno de sus cuentos para esta sección semanal. Ante todo, confieso que lo único que he leído de Fuentes son relatos de corte fantástico y la novela breve (o “cuento largo”) Aura; todos ellos me fascinaron por ese velo de misterio ambiguo entre la belleza y el terror. ‘Chac Mool’ fue, si mal no recuerdo, el primero que cayó en mis manos y, tras diversas lecturas, conserva su poder de atracción. Forma parte del volumen Los días enmascarados, el primer libro publicado por Fuentes, en 1954, y es uno de sus cuentos más conocidos.

Chac Mool es el término que designa cierto tipo de escultura que representa un hombre acostado sosteniendo un plato sobre el vientre. El nombre significa “jaguar rojo” en maya yucateco, y fue inventado por el explorador Auguste Le Plongeon a fines del siglo XIX. Estas estatuas aparecieron en Mesoamérica durante el posclásico, asociadas a la cultura tolteca y la mayoría de los ejemplares que hoy se conservan aparecieron en Tula y Chichen Itzá. Los expertos creen que se trataba de representaciones sagradas, utilizadas como piedras para los sacrificios. Aunque no está muy claro, según algunas fuentes el Chac Mool estaría relacionado con el dios de la lluvia.

El relato se estructura a través de los recuerdos de un amigo de Filiberto, el protagonista, y de las propias anotaciones que éste dejó en su diario. Ya en la primera frase se nos informa de que Filiberto acaba de morir ahogado en Acapulco, tras ser despedido de la Secretaría en la que trabajaba por el comportamiento extraño que había mantenido en las últimas semanas: en su juventud había nadado bien; pero ahora, a los cuarenta, y tan desmejorado como se le veía, ¡intentar salvar, a la medianoche, el largo trecho entre Caleta y la isla de la Roqueta! El agua, el medio que le provocó la muerte, será un elemento fundamental en toda la historia.

Se nos dice que Filiberto era gran aficionado al arte indígena mexicano y, tras el aviso de un amigo, acude a la Lagunilla a comprar un Chac Mool de piedra que venden a buen precio. A sus ojos se trata de una pieza hermosa, de tamaño natural, pero falsa que el marchante hace pasar por auténtica, incluso pintando su vientre con pintura roja para semejar la sangre.

El Chac Mool es instalado en el sótano de la vieja casa familiar. Al día siguiente de adquirirlo, una rotura en las tuberías inunda los bajos de la vivienda y la escultura comienza a cubrirse de lama. Extraños quejidos envuelven la noche y, para más inri, al fallo en la estructura se le añade una lluvia que parece no acabar.

Con el avance de las lluvias, el Chac Mool pierde, poco a poco, su dureza, su frialdad pétrea y adquiere, cada día un poco más, apariencia humana. Ya no se trata de un objeto inerte, ahora habla, camina y ordena. Es el regreso de los antiguos dioses, reencarnados a fuerza del rencor de haber sido arrancados de su lugar:

Debo reconocerlo: soy su prisionero. Mi idea original era bien distinta: yo dominaría a Chac Mool, como se domina a un juguete. [...] El Chac Mool está acostumbrado a que se le obedezca, desde siempre y para siempre; yo, que nunca he debido mandar, sólo puedo doblegarme ante él.

Las antiguas religiones precolombinas aparecen en varios de los relatos de Fuentes (por ejemplo, en ‘Tlactocatzine, del jardín de Flandes’ o ‘Letanía de la orquídea’, también pertenecientes a ‘Los días enmascarados’), con lo que se pone de relieve su interés por el legado cultural de los primeros pobladores del Nuevo Mundo. Para Fuentes, Iberoamérica configura su presente y proyecta su futuro a través de un pasado vivo, en el que el imaginario indígena se mezcla con la modernidad cristiana proveniente de Europa durante la Conquista. Como bien apunta en su excelente ensayo Valiente mundo nuevo:

No debemos separar lo que somos capaces de imaginar de lo que somos capaces de recordar. [...] el pasado tiene que ser re-inventado a cada momento para que no se nos fosilice entre las manos.

Como el Chac Mool, de la piedra antigua al hombre moderno.

En Papel en blanco | Un relato a la semana
El relato | Chac Mool

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