Para mi primera colaboración a esta serie de Un relato a la semana que hemos venido publicando en Papel en blanco desde hace unas semanas, he elegido uno de los cuentos más emblemáticos de Julio Cortázar. Novelista consumado con Rayuela, su obra magna pero sobre todo un gran cuentista a quien, además, el cuento apasionaba como género desde el punto de vista teórico hasta el punto de haber creado su propio decálogo.
Continuidad de los parques es un relato magistral desde el punto de vista de la construcción formal y, a mi juicio, sintetiza muchas de las características y de las influencias de la obra del escritor argentino.
Homenaje a la literatura, especialmente a la literatura de suspenso pero también a varias obras literarias. El relato comienza en una construcción lineal describiéndonos una escena propia de la más tradicional novelística inglesa: un hombre lee sentado en un sillón de terciopelo verde. Habia regresado del trabajo a su finca y retomó la lectura de la novela frente al fuego mientras acariciaba la tela mullida del sillón. Sin apenas darnos cuenta, quienes leemos en el sillón frente al fuego somos nosotros y el hilo narrativo se retuerce haciéndonos olvidar al lector original, para transformarnos en amantes atormentados corriendo en el bosque a punto de perpetrar un crimen.
La vuelta al lector, será una sorpresa, será la exclamación final de quien no puede creer que aquello haya pasado, le haya pasado, a quien parecía estar tan protegido, tan cuidado, tan seguro. La elipsis, que de pronto parece un juego de cajas chinas pero que tampoco se dejan cerrar por completo, tiende a confundirnos pero al final todo está claro y sabremos quiénes son la víctima y el victimario pero probablemente nos olvidemos de nosotros mismos en un grito ahogado que nos regresará a nuestra realidad.
¿Es Poe quien escribe? ¿Es acaso D.H. Lawrence quien lo hace y es Lady Chatterley a quien creemos descubrir corriendo por el bosque? Lo sorprendente de este relato es que echa mano de ambientes manidos, de escenas ya conocidas, argumentos usados hasta la saciedad en la literatura pero su construcción milimétrica, sorpresiva mantiene el suspenso hasta el final. Es un relato muy corto, perfecto que formó parte del libro de cuentos Final del juego publicado en 1968.
Para un disfrute más intenso les dejo el link a la versión escrita del cuento pero, sobre todo, los dejo con la inconfundible voz de Cortázar leyéndo(se):
El relato | Continuidad de los parques
En Papel en blanco | Un relato a la semana
En Papel en blanco | Julio Cortázar

Comentarios
Con el nick que tengo ya es obvia mi admiración por Cortázar. Su obra más conocida no hay duda de que es Rayuela, sin embargo son muchos los que lo consideran mejor cuentista que novelista. Yo no me decanto por una u otra vertiente porque encuentro maestría en ambas. Pero hablando de cuentos, es un referente fundamental de la literatura hispanoamericana. Por sus temas -generalmente muy sencillos pero con un enfoque que los hace fantásticos-, por su ritmo, por la cercanía que logra transmitir, ese toque Cortázar que muchos han querido copiar y ninguno ha podido alcanzar.
Este texto es uno de sus mejores ejemplos.
¡Saludos!
Gracias RayuelaC por tu comentario. estoy totalmente de acuerdo y hay cuentos de él que incluso han pasado casi desapercibidos para la crítica (me viene a la mente uno titulado El río, por ejemplo, que creo que es del mismo volumen), pero también en la misma Rayuela o en otras novelas como El libro de Manuel hay fragmentos que ya se han transformado casi en relatos. Ejemplo de ello es la famosa Carta a Rocamadour o el capítulo 5 que es casi un poema erótico. Me alegra mucho que te haya gustado. ¡Saludos!
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