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Portada 'Pirofobia'

El cuerpo me pedía un poquito de terror e intriga. Y en esas que mirando por ahí me topé con Pirofobia de Jack Lance, donde nada menos que se decía que este hombre es el Stephen King holandés. Así que dado lo que buscaba en ese momento, me vino perfecto y no dudé en acercarme e internarme en esta pesadilla rodeada de fuego. He de reconocer que una vez leído me ha dejado una sensación rara. Por una parte, hay alguna que otra cosa cogida demasiado por los pelos, pero por otra, y aún así, el libro no me ha aburrido en ningún momento, más bien todo lo contrario. Por lo que teniendo en cuenta el tipo de lectura que promete, no hay mucho que reprocharle.

Pero empecemos por la historia que nos trae ‘Pirofobia’, que no es otra que la de Jason Evans, un hombre con una vida que puede considerarse perfecta: tiene un trabajo que le gusta en una empresa de publicidad, y una mujer que le quiere con locura y a la que él también adora. Pero claro, todo esto suena demasiado bien, así que no tardará en complicarse la cosa.

De entrada empieza a recibir unas enigmáticas Polaroid donde aparece la imagen de un cementerio y donde se le asegura que él está muerto, que hace años que murió. Evidentemente, empezará pensando que todo es un absurdo, pero ante la insistencia y la obsesión de quién puede estar espiándole, llega incluso a buscar su propia tumba. Pero esto no es todo, ya que unido a este problemilla, comienza a tener unos horribles sueños en los que el fuego es absoluto protagonista, un fuego que desde pequeño le atemoriza. Así que entre las fotos y los sueños con el fuego empezará a bucear en su pasado para ver si soluciona algo.

Como os decía al principio, alguna cosilla que otra parece estar cogida con pinzas, sin ir más lejos la forma de unir esos dos enigmas en los que ahora se ve inmerso. Hay que reconocer que esta es sin duda la parte más floja del libro, porque hay situaciones y conclusiones a las que llega Jason que son poco menos que absurdas y en las que tienes que esforzarte para aceptar ‘barco’ como animal acuático. También es justo reconocer que hacia el final de ‘Pirofobia’ esto mejora bastante. De hecho, el último tercio del libro para mí gana muchos enteros de por sí.

Pero ojo, que no quiero que penséis que estamos ante un libro horrible ni nada parecido, ya que nunca debemos olvidar qué buscamos cuando abrimos las páginas de un título como este, que en mi caso suele ser entretenimiento y encontrar una historia que me enganche. Pues bien, es ahí donde ‘Pirofobia’ destaca de manera clara, ya que la palabra aburrimiento desaparece de nuestro diccionario cuando estamos leyendo este libro. Es muy de alabar el hecho de que en ningún momento pierdas el interés y, al fin y al cabo, quieras saber qué ocurre con el final de la historia. Un final que, aún siendo un poco rebuscadillo, nos deja satisfechos y consigue cerrar y explicar bastante bien todo lo que hemos leído.

En cuanto a Jack Lance, estaréis pensando que con ese nombre no suena muy holandés el hombre, y es que ese es el pseudónimo que utiliza Ron Puyn, que así se llama en realidad, cuando escribe sus novelas de intriga y misterio. Decir que en Holanda es un auténtico bestseller y que son varias las novelas que han tenido por aquellos lares un gran éxito. Ron comenzó su carrera como periodista y ha colaborado en las revistas más conocidas de su país, sobre todo hablando de fenómenos paranormales, lo que sin duda se deja entrever en ‘Pirofobia’.

Así pues, y dicho todo esto, este título es altamente recomendable para todos aquellos seguidores del género o, los que como yo, de vez en cuando nos gusta asomarnos a ese rinconcito oscuro que todos tenemos. La verdad es que si lo que buscas es evadirte, entretenerte y de camino pasar un poquito de miedo, no lamentarás entrar en las páginas de ‘Pirofobia’. Y sí, tiene sus cosillas que ya he comentado, pero se le perdona fácilmente y cumple con su cometido de sobra.

Arrugó el entrecejo y, sin levantar la vista, tomó el abrecartas de plata de la taza donde guardaba los utensilios de escritura y abrió a continuación el sobre. Dentro había una instantánea, una Polaroid. No mostraba nada muy sorprendente. Pero la imagen en sí se imponía: una puerta de hierro alta y oxidada, bordeada a ambos lados por sendos robles imponentes. Tras la puerta, las lápidas asomaban torcidas de la tierra.

Minotauro
Colección: Terror
320 páginas
ISBN: 978-84-450-0078-6
Traducción: Miguel Antón
17 euros

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