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unos dias para recordar

Podría decir que me he leído este libro de un tirón, pero os estaría mintiendo. En realidad, siendo honesta con vosotros, empecé a leerlo una noche, me acosté, y al día siguiente lo primero que hice al levantarme fue seguir leyendo hasta terminarlo. Bueno, lo primero tampoco, antes me preparé algo así como un par de litros de té. No es de un tirón, pero casi…

Unos días para recordar de Marie-Sabine Roger me ha sorprendido, y muy gratamente, la verdad. La sinopsis me pareció interesante, pero no esperaba que me fuera a enganchar tanto, si os soy sincera. No esperaba, sobre todo, ese sentido del humor tan especial que haces que leas el libro con una sonrisa perenne en la cara. Y eso, digan lo que digan, siempre se agradece.

Jean- Pierre Fabre es un solitario anciano hospitalizado tras caer al Sena desde un puente. Podría haber muerto, de no ser por la ayuda de un joven prostituto que, literalmente, le salvó la vida sacándolo del agua. Ahora se encuentra casi inmovilizado en una cama de hospital y para pasar el tiempo, decide escribir unas memorias de su vida. Nada, a priori, nos indica que estemos ante un libro rebosante de humor.

Pero así es, sin duda alguna. Jean-Pierre se enfrenta a la fauna hospitalaria, con sus médicos y enfermeras, sufre el acoso de una adolescente que quiere usar su ordenador, recibe las visitas de un policía melancólico e intenta comprender qué puede llevar a un joven a la prostitución. Mientras tanto, además, va desgranando diferentes episodios de su vida, su relación con sus padres, sus abuelos o su mujer.

‘Unos días para recordar’ es una lectura deliciosa, de esas que te levantan el ánimo y el día, por muy nublado que esté. Si las circunstancias de nuestro gruñón protagonista nos haría esperar una tragedia, su manera de ver las cosas nos lleva de una carcajada a otra. Ojo, que no todo son risas, también hay hueco para pensamientos amargos y remordimientos varios.

Con un puntito naive, ‘Unos días para recordar’ consigue mantener un equilibrio extraordinario. Es cómica sin ser superficial, es inocente sin ser bobalicona, es dura sin ser trágica. No sé muy bien cómo lo hace Marie-Sabine Roger, pero lo cierto es que lo consigue, y en mi ya tiene una ferviente admiradora. A veces soy así de fácil…

Marie-Sabine Roger nació en 1957 en la región de Burdeos. Antes de dedicarse por completo a la literatura trabajó durante diez años como profesora de primaria, lo que, desde mi punto de vista, te da bastante entrenamiento como observadora de la naturaleza humana. En 2009 publicó Tardes con Margueritte, que consiguió un gran éxito entre los lectores e incluso se llevó al cine. ‘Unos días para recordar’ también está en proceso de adaptación para la gran pantalla y os aseguro que es algo que no me quiero perder.

Después de pasarlo tan bien en compañía de estos personajes, se me hace imprescindible leer ‘Tardes con Margueritte’. Roger me ha conmovido, me ha enganchado a su manera de escribir, y ya no hay vuelta atrás. ‘Unos días para recordar’ es, precisamente, una lectura para recordar, para rememorar en días malos, para sonreir en momentos tristes. Una lectura fascinante, una auténtica inyección de energía. Palabra.

Los días empiezan pronto, a las seis de la mañana, lo que deja mucho tiempo después para deprimirse. La enfermera de la mañana empuja la puerta dando un gran golpe, como un vaquero entrando en el saloon, enciende la luz del techo que me quema los ojos, grita ¡Bueeeeeenos días! con una voz demasiado potente para mis oídos soñolientos y, sin esperar a saber si estoy despierto (lo estoy, gracias), me toma la tensión y la temperatura.

Tengo derecho a dos pastillas blancas, de las que no conozco ni el nombre ni la función, rellena el tablero que está colgado a los pies de mi cama, apaga por fin el neón incendiario, y sale –sin volver a cerrar la puerta– deseándome que pase un buen día, pero sin la menor ironía por su parte.

Después una de las auxiliares, siempre de buen humor, trae el desayuno, dos biscotes envueltos en celofán, una compota neurasténica, una mini tarrina de mermelada que no ha debido de cruzarse con fruta de verdad en su vida y un yogur natural.

Duomo Ediciones
ISBN: 9788415355540
Traducción: Elena del Amo
224 páginas
16 euros

Más información | Ficha en Duomo
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