Estamos ante un erudito libro sobre las palabras. Pero no tanto un estudio filológico o lingüístico de las palabras como una osada exploración científica (neurológica, biológica, psicológica, memética y más) de las palabras, de sus usos, de sus construcciones, de sus implicaciones.
Steven Pinker, neurocientífico cognitivo, ya se ha convertido en todo un fenómeno de la divulgación científica desde que publicara Cómo funciona la mente, una especie de manual sobre la razón por la que nos comportamos como lo hacemos en todos los ámbitos de la vida. Nombrado como una de las 100 personas más influyentes por la revista Time en 2004 y entre los 100 intelectuales más destacados por la revista Foreign Policy, los libros de Pinker no dejan indiferente, educan y entretienen.
Pero el verdadero campo de estudio de Pinker es el de la lingüística, donde ha dado zancadas teóricas de las que muchos recelan. Por ejemplo, que la gramática viene de serie con nuestro ADN. O que el habla de la calle, por ejemplo el de las bandas de negros o latinoamericanos, puede ser tan rica y específica como el lenguaje culto. O que el SMS no va a acabar con el idioma, como creen muchos.
Todo ello discutible, pero sumamente interesante en las manos de Pinker. Estoy convencido que a más de uno le hará replantearse alguna idea que creía intocable.

