Hasta el 15 de mayo se puede disfrutar en Segovia de una reunión muy especial: más de cuarenta compañías de titiriteros de todo el mundo presentan sus espectáculos a niños y mayores. Por lo que que el juego de marionetas, “obra de los dioses, tan antiguo como el mundo” (así reza un proverbio oriental) toma calles, plazas, patios y recintos segovianos en el ámbito de Titirimundi.
Podemos decir que se trata de un género menor, de un pariente pequeño del teatro como género literario. Pero la esencia del drama subyace a las representaciones de marionetas. Excepto que los actores no son de carne y hueso. Pero después de ver ciertas representaciones en que los actores parecen más planos que una alfombrilla, podemos llegar a considerar a los muñecos mucho más humanos… Y, como don Quijote, llegar a creernos lo que sucede en el maravilloso retablo.
En Titirimundi encontraremos representaciones basadas en cuentos populares, en mitos, en obras cultas y siempre con las emociones y comportamientos más propios del ser humano como protagonistas, lo que las convierte en un pequeño espejo donde vemos reflejados nuestros vicios y virtudes. Y, cómo no, donde la imaginación se presta al vuelo. Mimos, danzas, teatro sin palabras, teatro musical completan el extenso programa en el que las tablas, más grandes o más pequeñas, son protagonistas.


Parece que la ciencia ficción es el género favorito de nuestros lectores cuando se habla de dificultades a la hora de traspasar una historia a fotogramas. La trilogía de Isaac Asimov, Fundación, junto a Un Mundo Feliz de Huxley (ha tenido dos adaptaciones televisivas, la más conocida de 1998 con Peter Gallagher de protagonista), o la tetralogía de Dan Simmons titulada Los Cantos de Hyperion han sido escogidas como novelas difíciles de llevar al cine. Desde luego, los extraños, asfixiantes y en ocasiones apocalípticos mundos futuros que nos presentan, con nuevas razas, con nuevos órdenes universales, con destinos humanos y relaciones personales tan distintos (o no tanto) a los actuales, plantean muchos retos de adaptación a guionistas y directores.
Si en Screenhead se preguntaban qué novelas eran más díficiles de rodar, ahora llega una continuación conceptual de la idea realmente interesante: ante el aluvión de emulaciones variadas, la idea más sabia la ha tenido Portnoy. Pero bueno qué esto no lo digo yo sólo, lo dice mucha gente, para entendernos pero ahora les doy mis motivos para que refexionemos: el blogger entiende que la mejor manera de reinterpretar la gracia de los muchachotes y su lista de infilmables es… hacer la lista de las ídem que ya han sido adaptadas al cine.
Terminamos con la lista elaborada por Screenhead de aquellas obras que presentan más dificultades a la hora de transformarse en imágenes cinematográficas, antes de publicar vuestras opciones, con las que coincido en gran parte y de las que pronto daré cuenta.
Ya dabais vosotros mismos alguno de los nombres que aparecen en la segunda parte de esta lista. Y es que, a todos se nos vienen a la cabeza algunas obras que nos cuesta imaginar en la gran pantalla. Pero nada (o casi) es imposible… 
La relación entre cine y literatura es estrecha desde el comienzo de la andadura de los fotogramas. Hoy día, las versiones cinematográficas de novelas constituyen gran parte del producto fílmico que se puede ver en las pantallas de todo el mundo.
De entre todas las obras que escribió Robert Louis Stevenson, El extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde, publicada en 1886, es quizá la que aborda un tema más atemporal y tan antiguo como la humanidad, la lucha entre el bien y el mal, en este caso uniendo los extremos en una misma personalidad. 