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	<title>Papel en blanco</title>
	<link>http://www.papelenblanco.com</link>
	<description>Blog sobre literatura, el arte de los libros y el apasionante mundo de la lectura.</description>
	<pubDate>Tue, 10 Jul 2007 03:19:37 GMT</pubDate>
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      <title><![CDATA[Vende mil ejemplares de una novela escrita con 11 años]]></title>
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      <pubDate>Mon, 09 Jul 2007 22:28:43 GMT</pubDate>
      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" id=image1300 alt=alejandro_santaella.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2007/07/alejandro_santaella.jpg" />La noticia veraniega nos llega desde Marbella, donde ocurren otras cosas aparte de corruptelas y famoseos. Un muchacho de quince años ha conseguido vender en tres días mil ejemplares de una novela escrita a los once años. Mientras sus padres creían que jugaba al ordenador, Alejandro Santaella escribía <strong>Sebastián y el cetro de la vida</strong>, una historia de fantasía sobre un chico con una marca en la mano derecha <em>que le da el poder de los dioses</em>.</p>

	<p>La novela llegó a traves de sus padres a manos de un joyero marbellí, que aceptó editarla. Y de ahí el &#8220;boom editorial&#8221;, mil ejemplares vendidos en tan solo tres días en la feria del libro de San Pedro Alcántara. Quizás estemos ante el <strong>Christopher Paolini </strong>español, a quien gana por la mano en materia de escritores precoces. Eso sí, es de agradecer que no intente jugar la carta del niño prodigio (<em>Me leí 4.000 libros antes de escribir Eragon</em>). Las anécdotas del padre de Alejandro sobre el proceso de creación son absolutamente cándidas:</p>

	<p><blockquote><p>Si estaba en el baño, afeitándome, miraba los nombres de algún producto, como un medicamento, y lo leía del revés. Entonces se lo decía, y si le gustaba, lo poníamos.</p></blockquote></p>

	<p>Ya me estoy imaginando al poderoso Cesatrof retándo en duelo a la misteriosa Tnatsni Anidluoc&#8230;</p>

	<p>Bromas aparte, esta historia parece carnaza de Disney: el muchacho inteligente y retraído, miope y negado para el deporte (ojo que no lo digo yo, <a href="http://www.estrelladigital.es/a1.asp?sec=cul&#38;fech=02/07/2007&#38;name=nino">lo dice su madre</a>) que consigue triunfar gracias al poder de su imaginación. Pero en realidad la historia no es tan inusual. Todos los años aparece alguna novela de fantasía y aventuras de algún escritor jovencísimo; hay algunas editoriales para lo que es incluso una necesidad. Algunos, como <strong>Laura Gallego</strong>, han conseguido el éxito, pero la mayoría pasan desapercibidos.<a name="more"></a></p>

	<p>Hay una simbiosis necesaria entre la fantasía de aventuras y la adolescencia. Es un género pubescente, como en otros tiempos fuera la poesía. Lo digo con conocimiento de causa: yo escribí fantasía de aventuras, como tantos otros de mi edad. Las razones son múltiples: la inquietud literaria por un lado; el deseo de evasión, de grandeza por el otro. El adolescente no ha vivido aún lo suficiente, pero su vida sentimental está en plena ebullición. El mundo real no le basta y se siente capaz de crear uno más vasto, íntimo pero universal al mismo tiempo, que dé la auténtica medida de su anhelo y sus capacidades.</p>

	<p>El adolescente que escribe fantasía de aventuras escribe para sí mismo. Da igual que intente imitar a modelos (me consta que el élfico de Tolkien no provenía de medicamentos invertidos) o se preocupe obsesivamente por el estilo, la poeticidad y los significados implícitos que encontrarán los futuros estudiosos de su obra (todo escritor adolescente deber aspirar como mínimo a ser un clásico del futuro). Es ante todo una terapia, un ejercicio, la sublimación de un mundo interior. Por supuesto que puede darse una buena historia, pero en la mayoría de los casos es el mismo esquema repetido con mucha pasión pero sin la necesaria distancia. En verdad sólo se escribe cuando se ha vivido.</p>

	<p>La escritura adolescente es como el primer amor: hermosa, necesaria, y sobre todo un desengaño. Una vez superada no le hace un favor a nadie, ni al autor ni al mercado. No me refiero a la escritura hecha por adolescentes: ha habido grandes narradores de catorce años y los habrá. Me refiero a la escritura adolescente en sí, ese batiburillo de ego, manías y pulsiones descabaladas que muy bien puede practicar <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/04/20-entrevista-a-artur-balder-i-las-etiquetas-no-suelen-acertar-conmigo">un tipo de treintaytantos tacos</a>.</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.elpais.com/articulo/revista/agosto/Exitosa/fantasia/Marbella/elpepucul/20070709elpepirdv_5/Tes">ELPAIS.com</a></p>


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