
Hace ya unos cuantos meses, a principios de verano, os hablaba de una novedad que llegaba a las librerías y me había sorprendido mucho. Se trataba de Algo alrededor de tu cuello, de la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie. En ese momento estaba leyendo otras cosas, pero curiosa que es una, decidí darle una mirada en cuanto pudiera. Algo más tarde, comencé a leerlo en el trabajo, en el rato muerto de la comida. Creo que ya os lo he comentado alguna vez: elijo libros de relatos para leer allí, ya que no suelo comer en el trabajo y mis turnos cambian de vez en cuando.
De modo que empecé a leerlo un poco expectante, a la espera de ver qué me ofrecía este nuevo libro de relatos que me iba a transportar a un país tan desconocido para mí como lo es Nigeria. No se qué esperaba exactamente, pero el resultado no ha dejado de sorprenderme. Doce relatos repletos de seres humanos, no meros personajes, algunos exóticos y desconocidos, otros vagamente familiares. Una sucesión de situaciones cotidianas o brutales, pero en todos los casos terriblemente cercanas. Y es lo que me ha sorprendido, que todo sea tan familiar, porque quizás, inconscientemente, esperaba alguna especie de catálogo de sufridores o dramas continuos. Quizás fuera un poco pretencioso por mi parte asociar la literatura africana, desconocida para mí, con los titulares de las noticias que vemos a diario, pero no deja de asombrarme lo natural y cercana que parece una cultura tan diferente a la nuestra cuando lees este libro.





Ayer se conocieron los ganadores del concurso de relatos “África cuenta”, organizado por el Museo Guggenheim Bilbao y Escuela de Escritores. Los 111 participantes tenían que inspirarse en alguna de 