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		<title>Magazine - after-dark</title>
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Blog sobre literatura, críticas de libros, internet y letras.		</description>
		<pubDate>2012-02-13 06:10:42</pubDate>

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      <title><![CDATA['After Dark', de Haruki Murakami]]></title>
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      <pubDate>Sat, 25 Oct 2008 06:40:46 +0000</pubDate>

      <author>Luisfer Romero Calero</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img src="http://img.papelenblanco.com/2008/10/after-dark.jpg" class="derecha_sinmarco" alt="" /></p>

	<p><strong>Haruki Murakami</strong> (1949-) es un escritor japonés que llegó a mi vida con &#8216;Tokio Blues&#8217;, y que ha seguido maravillándome a lo largo de varias obras con un estilo único y unos temas personalísimos. Ahora viene &#8216;<strong>After Dark</strong>&#8217;, su última novela, que se publicó en Japón en 2004 y que ahora ha traído Tusquets a nuestro idioma.</p>

	<p>&#8216;After Dark&#8217; es, de nuevo, el título (o parte del título, en este caso) de una canción de jazz, y esto es significativo porque ya nos revela que Murakami no se ha arriesgado mucho, no ha querido cambiar de fórmula porque se aferra a lo que le funciona, esto es: personajes jóvenes y perdidos por la ciudad, ambiente nocturno, narración fría y densa, y hasta uno de los detalles más recurrentes de este autor, los gatos.<!--more--></p>

	<p>Mari y Eri son dos hermanas que, sin embargo, son muy diferentes entre sí. Mari no es muy atractiva, está acomplejada por ello y se refugia en un aura intelectual y en una obsesión por si lo que come es nutritivo y no nocivo. Eri, mientras tanto, es bellísima y trabaja de modelo profesional. Este es el leit motiv de &#8216;After Dark&#8217;: la relación entre las hermanas. Tan distintas, y de la misma sangre. Necesitadas una de la otra, y residentes en mundos complementarios. Lo que no es Mari lo es Eri, y viceversa. Ambas añoran un sentimiento mutuo más profundo y sincero.</p>

	<p>Cuando Mari está tranquilamente en uno de esos bares pseudo-occidentales que tanto sirven como escenario a Murakami, llega un chico, músico, que dice conocer a su hermana. Esto inicia unas conversaciones de coqueteo realmente prodigiosas, donde él (de nombre Takahashi) no avanza porque está más atraído por Eri, y ella impone unos mecanismos de defensa propios de quien no ha tenido apenas relaciones con el sexo opuesto. Por supuesto, todo está impregnado de continuas referencias literarias y musicales similares a las de otras obras, y que ponen en relieve la elevada cultura general de los personajes murakamianos, con cierto tufillo elitista. Todos hablan como si hubieran tenido calificaciones de sobresaliente en bachillerato.</p>

	<p>La trama sigue su paso y aparece el Alphaville, un club de alterne que sirve como tema secundario, en el que se persigue a un hombre que ha maltratado a una de las prostitutas. En este momento la narración casi desaparece y todo está casi guionizado, hasta resultar una presentación mediocre de una historia que no lleva a ninguna parte. Asimismo, las curiosísimas escenas &#8220;oníricas&#8221; de Eri, que describen a modo de eufemismo su vida de hikikomori (una realidad social en Japón por la que jóvenes jamás salen de su habitación), podrían haber sido ejemplares, pero sólo son un tanto desconcertantes (en el sentido negativo). No deja de ser una reflexión interesante sobre el aislamiento, pero la barrera entre realidad y ficción está demasiado indefinida en estos pasajes.</p>

	<p>Los capítulos (cuyo título marca la hora en que tienen lugar) son más cortos en cuanto vamos llegando al final, poniéndonos al día con avidez de lo que le ocurren a los personajes cuyas historias no se han cerrado aún. Al contrario que el resto de obras de Murakami, &#8216;After Dark&#8217; carece de un mensaje concluyente claro, y tiene un final insatisfactorio y falto de concretitud.</p>

	<p>Hay que hablar también del paso de este autor al narrador en tercera persona, con una intención muy ambiciosa pero unos resultados a menudo nefasto. Murakami define este tipo de narrador como especie de narrador oral, un voyeurista, un cronista que emerge como un espectro que lo ve todo pero no puede hacer nada por cambiar las cosas. Choca mucho y frecuentemente suena repelente.</p>

	<p>En definitiva, &#8216;After Dark&#8217; no es una mala novela, pero supone un bajón destacable dentro de la obra de su autor, por el nivel de calidad y contenidos a los que nos tenía acostumbrados, frente a la vaciedad de esta obra que, como en &#8216;Al sur de la frontera, al oeste del sol&#8217; crea muchas expectativas y se queda en (casi) nada.</p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/10/15-after-dark-de-haruki-murakami">&#8216;After Dark&#8217;, de Haruki Murakami</a>, <strong>por Paolo Fava</strong></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['After Dark' de Haruki Murakami]]></title>
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      <pubDate>Wed, 15 Oct 2008 19:39:47 +0000</pubDate>

      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id=image4270 alt=after-dark.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2008/10/after-dark.jpg" /><strong>Eri</strong> y <strong>Mari </strong>son hermanas y se diferencian en algo más que en una sílaba de su nombre. Eri, la mayor, es una belleza que trabaja de modelo. Mari, más poquita cosa, es introvertida y buena estudiante. Y entre las dos ha crecido una distancia inabarcable. Esta noche Mari ha decidido bajar a la ciudad y pasársela entera leyendo en un bar. Pero se encuentra fortuitamente con <strong>Takahashi</strong>, un estudiante con el que coincidió en una cita doble con su hermana y que no parece dispuesto a dejarla ir. Mientras, en su casa, Eri duerme un sueño profundo, perfecto, inalterable. La televisión de su cuarto se enciende pese a estar apagada. Un hombre de facciones borrosas, en medio de una sala vacía, la escruta desde el interior.</p>

	<p>Con <strong>After Dark</strong> <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/haruki+murakami">Haruki Murakami</a> retoma su especialidad: las historias de post-adolescentes complejos y acomplejados, en un universo que bascula entre lo cotidiano y una forma de fantástico poético. La narración viaja a través de la noche ramificándose en historias que brotan alrededor de Mari. El encuentro con Takahashi la llevará a visitar un <em>Love Hotel</em> en la que ejercerá de detective, a partir del cual se nos irán revelando retazos de la vida noctámbula, la oscura cara oculta, de una ciudad que puede ser Tokio.</p>

	<p>A pesar de que afloren temas como la inmigración o la prostitución, no hay que suponerle una intención social y aún menos de denuncia a Murakami. Lo que le interesa es fabricar un cuento de hadas moderno y hacérselo atravesar a Mari, esa bolita erizada de temores, para hacer aflorar su identidad y revelar el conflicto con su Yo escindido, su reflejo anverso: su hermana. Todo After Dark está construído entorno al juego de la identidad y la disolución en forma de oscuridad o sueño. Un planteamiento que al final ofrece menos de lo que promete.<!--more--></p>

	<p>Digámoslo así: en esta novela Murakami se vuelca en la imagen dejando de lado el concepto. Y Murakami nunca ha sido un autor conceptual. No gusta de abstracciones metafísicas e intelectuales, prefiere ilustraciones reconocibles. De ahí que se haya ganado la fama de &#8216;autor para adolescentes&#8217;: las conversaciones de sus personajes dan frutos de superficie. Sucedía en <strong>Tokio Blues</strong> con su moraleja: <em>La muerte forma parte de la vida</em>. Una obviedad justificada porque el autor la descubría a los dieciséis años, momento en el que adquiere un significado existencial pleno.</p>

	<p>En After Dark la moraleja es <em>uno debe ser uno mismo</em>, una enseñanza para empezar mucho menos rica y emotiva que la citada anteriormente. Que sea simple no significa que sea malo, pero la solemnidad con la que son revestidas estas sentencias no se justifica. No hay necesidad de <em>poner en cursiva</em> los pasajes selectos, como si necesitáramos guías a la lectura. </p>

	<p>La novela lo deja por lo tanto todo a la imagen, hasta el punto de convertirse en un híbrido en literatura y cinematografía. La mayor parte del tiempo nos parece estar leyendo realmente un guión. La narración procede como tal: describe escenas, habla de movimientos de cámara, sitúa puntos de vista, interpela al lector como espectador e incluso señala la banda sonora que debe entrar en determinados momentos, con la que los puristas de Murakami deberán acompañar necesariamente la lectura.</p>

	<p>¿Cómo funciona esto en la narración? Pues con altibajos, la verdad. Murakami sí logra dar esa impresión visual de ciudad oscura salpicada de neones, esa plástica de contraluces inspirada en la obra de <a href="http://www.epdlp.com/pintor.php?id=274">Edward Hopper</a>. Pero en ocasiones la acumulación de detalles, como si diera órdenes a un director invisible, puede resultar cansina, como la descripción minuciosa de un personaje comprando en un Seven Eleven. Sufre particularmente el segmento dedicado a Eri: un personaje dormido que experimenta una transmigración onírica. En la parte más puramente poética de la novela Murakami se empeña en que veamos, y lo que vemos es quizás lo de menos; quizás hubiera sido más efectivo que nos dejara leer.</p>

	<p>Murakami construye aquí realmente historias con gancho y personajes para el recuerdo. Desgracidamente estos ocupan los papeles secundarios. La escena en la que las trabajadoras del Love Hotel se ponen a resolver la intriga de un prostituta china apalizada es brillante, y nos deja con ganas de seguir esa trama secundaria. Sin embargo toda la atención del autor se centra en Mari, Eri y Takahashi, personajes que pueden despertar la ternura del lector por su evidente indefensión pero que ni de lejos son los más interesantes de la novela. </p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/haruki+murakami">Haruki Murakami</a> </p>      ]]></description>
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                    <item>
      <title><![CDATA['After dark' de Murakami llega a España en octubre ]]></title>
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      <pubDate>Sun, 10 Aug 2008 18:31:21 +0000</pubDate>

      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id=image3857 alt=murakami.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2008/08/murakami.jpg" /><a href="http://www.papelenblanco.com/2008/08/07-retrato-robot-de-haruki-murakami-segun-the-times">Ahora que lo sabemos todo sobre el autor global Haruki Murakami</a>, lo mejor que podemos hacer es leer sus novelas, que no son muchas y de lectura agradecida. Para los incondicionales que ya han dado buena cuenta de todo ello y que andarían un poco mustios tras terminar <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/sauce+ciego+mujer+dormida">Sauce ciego, Mujer dormida</a>, Tusquets les trae una alegría. A primeros de octubre se editará en España su novela más reciente, <strong>After dark</strong>, un periplo noctámbulo poblado de seres con un pie en la irrealidad.</p>

	<p>El título, como no podría ser de otra manera, es una referencia musical (a  <strong>Five Spot After Dark</strong> de Curtis Fuller, concretamente). En el corazón de una ciudad nocturna, desierta, irán coinciendo un ramillete de personajes: una prostituta que fuma sola en la mesa de un restaurante, un músico que la conoció una vez, una modelo inmersa en &#8220;un sueño demasiado puro&#8221;, una chica que ha perdido el tren y decide pasar la noche leyendo en el restaurante, un televisor que funciona a pesar de estar apagado y emite una sola señal, la de un hombre vestido de negro en una amplia sala vacía&#8230;</p>

	<p>La novela ha recibido el aplauso en Estados Unidos de crítica y público. Según un crítico del <strong>San Francisco Chronicle,</strong> su atmósfera podría haber salido de <a href="http://www.artic.edu/artaccess/AA_Modern/pages/MOD_7.shtml">uno de los cuadros de Edward Hopper</a>.</p>

	<p>Vía <a href="http://es.noticias.yahoo.com/efe/20080810/ten-after-dark-la-ultima-novela-de-haruk-bbad18b.html">Yahoo! Noticias</a><br />
En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/haruki+murakami">Haruki Murakami</a></p>      ]]></description>
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