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		<title>Magazine - alberto-manguel</title>
		<link>http://www.papelenblanco.com</link>
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Blog sobre literatura, críticas de libros, internet y letras.		</description>
		<pubDate>2012-02-13 01:29:08</pubDate>

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      <title><![CDATA[Regalo para Navidad: 'Libropesía y otras adicciones']]></title>
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      <pubDate>Tue, 15 Dec 2009 11:15:53 +0000</pubDate>

      <author>Magalí Urcaray</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image6370" class="derecha" alt="Libropesía y otras adicciones" src="http://img.papelenblanco.com/2009/11/libropesia.jpg" /></p>

<blockquote>Libropesía es un capricho de antología para quienes gozan de los libros, de su tacto, de su aroma y de sus formatos; para quienes leen más allá de las palabras, pero leen también las palabras.</blockquote>

	<p>Así se presenta <strong>Libropesía y otras adicciones</strong>, una deliciosa selección de textos para amantes, devotos y enfermos de los libros: palabras que recorren siglos y siglos de literatura desde el fondo mismo del objeto en que anidan. Un libro gestado para quienes no conciben una vida sin lectura, una casa sin estanterías atestadas de papel encuadernado, para quienes aprender a leer supuso un pasaje sin fronteras hacia nuevos mundos.</p>

	<p>El vocablo procede de la mente lúcida de uno de los poetas más ingeniosos que alumbró España, Francisco de Quevedo, quien escribió que <em>bien se puede llamar libropesía / sed insaciable de pulmón librero</em> (qué mejor representación gráfica que ‘El Bibliotecario’ de Arcimboldo para ilustrar la portada). Con esta voluntad sedienta de letra escrita nace <strong>Libros del Silencio</strong>, con la intención de “encontrar buena literatura (…), libros que dejen su huella en nosotros, que nos sorprendan y nos presten sus márgenes para pensar”. Con mayor agrado descubro el porqué del nombre editorial: </p>

	<p><blockquote>Cuenta San Agustín en sus ‘Confesiones’ la perplejidad con la que contempló por primera vez a Ambrosio de Milán leyendo un libro en silencio: &#8216;Recorrían las páginas  los ojos y el corazón profundizaba el sentido, pero la voz y la lengua descansaban&#8217;. </blockquote><!--more--></p>

	<p>Precisamente ésta fue la anécdota bibliófila que más me sorprendió cuando leí <a href="http://www.papelenblanco.com/ensayo/una-historia-de-la-lectura-alberto-manguel-consagra-a-los-lectores">Una historia de la lectura </a>de Alberto Manguel. Hoy día resulta difícil concebir que, en sus comienzos, las primeras palabras escritas estaban destinadas a ser leídas en voz alta.</p>

	<p>Es el mismo <strong>Manguel </strong>el que <strong>escribe el prólogo </strong>de ‘Libropesía y otras adicciones’, una respuesta a la pregunta básica: <strong>¿Por qué leer?</strong> A la que Flaubert contesta: <em>Leer para vivir</em>. Manguel nos dice que una biblioteca es <em>una criatura viva, cambiante, poderosa, nacida para dar sentido al mundo</em> –no puedo estar más de acuerdo con él–. Nuestra vida queda reflejada en nuestros libros, primero al elegirlos, después al leerlos. Sin embargo, la actual sociedad de consumo rechaza a los verdaderos lectores y prefiere a los <em>biblio-diletantes, consumidores de papilla, personas convencidas de que no son lo suficientemente inteligentes para leer la literatura llamada ‘seria’.</em> Pero el don de la lectura, entendido en su sentido más amplio, está en todos; de nosotros depende aceptarlo o no.</p>

	<p>‘Libropesía y otras adicciones’ ilustra la universalidad de la lectura y la diversidad de lectores que, a través del solitario acto de leer, conforman una comunidad a través de los tiempos. Para ello se vale de <strong>siete autores, desde el siglo II hasta el XX, que mediante registros muy distintos escriben sobre todo lo que rodea al mundo de los libros y de la lectura. </strong></p>

	<p>Comenzamos con <strong>Luciano de Samosata </strong>(siglo II) que en &#8216;Contra el ignorante que compraba muchos libros&#8217; satiriza a los que presumen de acumular volúmenes que jamás leen –un texto ciertamente magnífico–; <strong>Niccolò Franco </strong>(siglo <span class="caps">XVI</span>) dramatiza sobre el oficio de librero tras el nacimiento de la imprenta en &#8216;La fuente del potrillo&#8217;, texto que influyó en el autor que sigue, <strong>Francisco de Quevedo</strong>, de quien se nos ofrecen dos sonetos: en el primero sigue la línea de Luciano y rechaza a los “vanos ignorantes compradores de libros”; en el segundo exalta el acto de leer. </p>

	<p>&#8216;Bibliomanía&#8217; es el primer cuento que publicó <strong>Gustave Flaubert </strong>cuando contaba no más de quince años: un relato basado en la leyenda según la que un antiguo monje del monasterio de Poblet habría cometido varios asesinatos para recuperar volúmenes vendidos. A continuación nos encontramos con <strong>Kurd Laßwitz</strong>, considerado como uno de los padres de la ciencia-ficción germánica, del que su &#8216;Biblioteca universal&#8217; –ésta es la primera vez que se traduce al español de forma íntegra– inspiró a Borges para su ensayo ‘La Biblioteca Total’. Cambiando de registro, &#8216;Las Bibliotecas vivas&#8217; de <strong>Leopoldo Lugones </strong>fue publicado en la prensa argentina en 1929; una reflexión sobre la gestión de la Biblioteca Nacional de Maestros de la que fue director.</p>

	<p>El último texto –uno de los que más disfruté– es el ensayo &#8216;¿Cómo hay que leer un libro?&#8217; de <strong>Virginia Woolf</strong>, siempre tan clara y profunda, del que me quedo con el siguiente sueño:</p>

<blockquote>… cuando amanezca el día del Juicio Final y los grandes conquistadores, legisladores y hombres de Estado acudan a recibir sus recompensas (…), el Todopoderoso se dirigirá a Pedro, y le dirá, no sin cierta envidia, cuando nos vea llegar con nuestros libros bajo los brazos: ‘Oye, estos no necesitan recompensa. Aquí nada podemos darles. Son amantes de la lectura’.</blockquote>

	<p>Y tú, ¿estás enfermo de libropesía?</p>

	<p>Libros del Silencio<br />
ISBN: 978-84-937559-1-1<br />
160 páginas</p>

	<p>Más información | <a href="http://librosdelsilencio.com/libro/index/2">Ficha en Libros del Silencio</a><br />
En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/especial-de-navidad-2009">Especial de Navidad 2009</a>, <a href="http://www.papelenblanco.com/ensayo/una-historia-de-la-lectura-alberto-manguel-consagra-a-los-lectores">Una historia de la lectura, Alberto Manguel consagra a los lectores</a>, <a href="http://www.papelenblanco.com/ensayo/breve-historia-del-leer-un-libro-para-bibliofilos-empedernidos">Breve historia del leer, un libro para bibliófilos empedernidos</a></p>      ]]></description>
      </item>
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      <title><![CDATA['Una historia de la lectura', Alberto Manguel consagra a los lectores]]></title>
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      <pubDate>Mon, 13 Jul 2009 14:59:50 +0000</pubDate>

      <author>Miguel Ortiz</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image5464" src="http://img.papelenblanco.com/2009/07/uhdllam.jpg" class="derecha" alt="uhdllam.jpg" /><strong>Alberto Manguel</strong> nació en 1948 en Buenos Aires. Es escritor, traductor, editor, crítico literario y colaborador habitual de importantes diarios y revistas. En 2004 fue nombrado Oficial de la Orden de las Artes y las Letras. Ha publicado novelas como &#8216;Stevenson bajo las palmeras&#8217; o &#8216;La Puerta de Marfil&#8217; y ensayos como &#8216;Nuevo elogio de la locura&#8217; y por más de 20 años editó una gran cantidad de antologías literarias de una extensa variedad de temas. Pero quizá sea más conocido por su actividad como escritor de no-ficción, gracias a &#8216;El diccionario de lugares imaginarios&#8217; (a dos manos junto con Gianni Guadalupi) y, sobre todo, <strong>Una historia de la lectura</strong> (publicada en inglés en 1996), obra a la que está dedicado este post.</p>

	<p>&#8216;A History of Reading&#8217; es una obra compuesta por 22 capítulos distribuidos en cuatro bloques (La última página, Lecturas, Los poderes del lector y El último pliego). La edición que yo manejo (y que aconsejo fervorosamente) es la de la Editorial Lumen (2005). Sus más de 600 páginas contienen un gran número de láminas, ilustraciones, retratos y fotografías en un papel de gran calidad que convierte la lectura de este libro en un acto en el que participan casi todos nuestros sentidos.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Alberto Manguel deja claro desde el principio que en el libro encontraremos <em>su</em> historia y no <em>la </em>historia de la lectura y nos adentra en ella a través de un estilo directo, ameno y sencillo, a la par que culto (no en vano, demuestra una enorme documentación). Con convincentes y reveladores argumentos nos muestra la importancia del lector y su acto de leer, pues considera que en toda creación escrita (literaria o no) el lector es el destino y la vez su origen. Nos invita a ser lectores auténticos, comprometidos, exigentes, insatisfechos y a renegar de lo que Cortázar llamó ‘lector-hembra’ (concepto que sin duda Manguel comprendió perfectamente) y <strong>reivindica la acción privada de leer</strong>, no sólo como herramienta de saber, sino sobre todo <strong>como acto de poder y rebeldía</strong>. De hecho, en el primer capítulo del libro Manguel manifiesta qué supone para él la lectura con una afirmación con la que no puedo estar más de acuerdo:</p>

<blockquote>Quizá pudiese vivir sin escribir. No creo que pudiera vivir sin leer.</blockquote>

	<p>Además, el autor bonaerense recorre toda la historia de la lectura: desde las primigenias tablillas de arcilla sumerias hasta el CD-Rom, pasando por los antiguos escribas, los monjes de la Edad Media o la revolución Gutemberg. Y no sólo eso, sino que también nos ofrece una suerte de guía de lectores de todos los tiempos y sus historias: san Ambrosio, uno de los primeros practicantes de la lectura en silencio, Diderot y sus ‘novelas picantes’ con poderes terapéuticos, Borges y su gusto por convertir a cualquiera persona cercana en su herramienta de lectura&#8230; Y es que &#8216;Una historia de la lectura&#8217; es una exquisita fusión de estudios clásicos, historia, psicología, memorias y anécdotas maravillosas, de las que me gustaría destacar una: siendo adolescente y estando trabajando de ayudante en una librería en Buenos Aires, Manguel conoce a un señor casi ciego que le propone leer para él a cambio de dinero. Sin ser muy consciente de quién era aquel hombre, acepta la propuesta y con él acaba descubriendo a Kipling, Stevenson, Joyce, Wilkins, Keats, Webster&#8230; pero sobre todo al desconocido que le contrató: <strong>Jorge Luis Borges</strong>.</p>

	<p><img id="image5469" src="http://img.papelenblanco.com/2009/07/alberto-manguel-richard-mildenhall.jpg" class="centro" alt="alberto-manguel-richard-mildenhall.jpg" />Sin embargo, no todo el monte es orégano y esta gran obra tiene sus errores. Quizá se pueda percibir cierto desorden en el tratamiento de algunos temas pero, como ya dije en un principio, hay que tener en cuenta que &#8216;Una historia de la lectura&#8217; es la historia del lector Alberto y, si nos atenemos a ello, es hasta cierto punto comprensible un poquito de caos. Lo que me parece totalmente reprobable (casi imperdonable) es que destripa el modo en que se producen las muertes de &#8216;El nombre de la rosa&#8217; de Umberto Eco, y todos aquellos que la hemos leído sabemos que, con ese dato, destroza toda la trama policíaca alrededor de la que gira la novela.</p>

	<p>&#8216;Una historia de la lectura&#8217; no es sólo un ensayo. También se trata, en parte, de una historia novelada y un compendio de saber al que acudir como obra de referencia (esto último apoyado en una extensa y excelente bibliografía). Pero sobre todo, desde el momento en que empezamos a rumiar sus palabras, se convierte en <strong>un ejercicio de metalectura</strong> que nos transporta a un nuevo plano como lectores: leemos sobre los que leemos, sobre los que han leído antes que nosotros y sobre el íntimo e intangible acto de leer. Al final, uno termina el libro como lo empieza Manguel, pensando en la pregunta que Diderot nos hace a todos (y a sí mismo) en &#8216;Jacques el fatalista&#8217; (1796):</p>

<blockquote>Pero ¿quién debería ser el amo?
¿El escritor o el lector?</blockquote>

	<p>Editorial Lumen<br />
ISBN: 8426415253<br />
624 páginas</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.randomhousemondadori.es/me_gusta_leer/Libros/H/Una-historia-de-la-lectura-ES/Una-historia-de-la-lectura">Ficha en Lumen</a><br />
En Papel en blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/ensayo/breve-guia-de-lugares-imaginarios-de-alberto-manguel-y-gianni-guadalupi">Breve guía de lugares imaginarios</a></p>      ]]></description>
      </item>
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      <title><![CDATA[‘Breve guía de lugares imaginarios’ de Alberto Manguel y Gianni Guadalupi]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/ensayo/breve-guia-de-lugares-imaginarios-de-alberto-manguel-y-gianni-guadalupi</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/ensayo/breve-guia-de-lugares-imaginarios-de-alberto-manguel-y-gianni-guadalupi</guid>
      <pubDate>Mon, 08 Jun 2009 21:06:19 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/06/3461004.jpg" alt="" /><strong>Alberto Manguel</strong> y <strong>Gianni Guadalupi</strong> han concebido una enciclopedia para quienes nos gusta leer. Para quienes nos implicamos tanto en la lectura de obras de ficción que esa ficción acaba formando parte de nuestra realidad. Para quienes hemos viajado, a lomos de nuestra imaginación, a los lugares imaginarios de nuestras novelas favoritas. Para quienes visitaron la señal del andén 9¾ de la estación de King Cross después de leer a <strong>Harry Potter</strong>. </p>

	<p>Las ilustraciones de <strong>Graham Greenfields</strong> y los mapas y planos de <strong>James Cook</strong> hacen el resto, convirtiendo así esta <strong>Breve guía de lugares imaginarios</strong> en un compendio de sitios de fantasía que bien podrían figurar en cualquier libro de viajes oficial. </p>

	<p>Tal y como cuenta Alberto Manguel:</p>

	<p><!--more--></p>

<blockquote><p>Este libro comenzó una tarde de 1977, cuando Gianni Guadalupi me propuso escribir una guía de turismo que sirviese a quien quisiera visitar la antiquísima (e imaginaria) ciudad de Selene creada por Paul Féval en su novela “La ville vampiro”. De esta imprescindible idea surgió el deseo de guiar al viajero por otras ciudades igualmente ficticias; de las ciudades pasamos a los países; de países a islas; de islas a continentes. </p></blockquote>

	<p>Ambos, pues, compilaron varios años de lecturas en español, francés, alemán, inglés, italiano, ruso y varias lenguas orientales al estilo de las enciclopedias geográficas del siglo <span class="caps">XIX</span>. Aunque excluyeron lugares como <strong>Balbec</strong> de Proust, <strong>Wessex</strong> de Ardí, <strong>Yoknapatawpha </strong>de Faulkner y <strong>Barchester</strong> de Trollope por considerarlos disfraces o pseudónimos de lugares que ya existen. </p>

	<p>Como os podéis imaginar, cualquier amante de la literatura disfrutará sobremanera de esta guía amplísima (no he contado los lugares referenciados, pero estoy seguro de que hay más de 1.000). No sólo para descubrir nuevos mundos sino también nuevas novelas, o también para rememorar viajes que ya hicimos en el pasado mediante nuestra imaginación. </p>

	<p>El único aspecto que me ha incomodado de la propuesta tiene que ver con su forma de organización. Los lugares están enumerados por orden alfabético, hasta ahí me parece correcto (aunque podría haber sido más divertida alguna otra forma de clasificación). Sin embargo, los libros donde figuran estos lugares siempre aparecen referenciados al final de cada entrada, lo cual resulta muy engorroso para el lector que quiere saber, antes de ponerse a leer sobre un lugar, quién es el autor de ese lugar. </p>

	<p>Finalmente, no acabo de entender por qué muchas obras aparecen con su título original sin traducir. Cuando son títulos en inglés, uno puede más o menos deducir de qué obra se trata. Pero no ocurre lo mismo cuando son obras alemanas, por ejemplo, lo cual implica un trabajo extra por parte del lector a la hora de investigar cuál es el título en español o si existe siquiera una edición española.</p>

	<p>Por lo demás, <strong>Breve guía de lugares imaginarios</strong> es una obra muy recomendable, exhaustiva, erudita, entretenida de leer y que no sólo incide en obras clásicas, sino también en lugares mucho más contemporáneos, como los creados por <strong>Michael Crichton</strong> o <strong>J. K. Rowling</strong> (aunque la mayoría de obras, todo hay que decirlo, tienen una media de 50 años de antigüedad o incluso más).</p>

	<p>Alianza Editorial<br />
Colección Gran Bolsillo<br />
704 páginas<br />
I.S.B.N.: 978-84-206-4430-1</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.alianzaeditorial.es/cgigeneral/newFichaProducto.pl?obrcod=142794&id_sello_editorial_web=34">Ficha en Alianza Editorial</a></p>      ]]></description>
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      <title><![CDATA[Alberto Manguel compara los best-sellers con McDonald's]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/escritores/alberto-manguel-compara-los-best-sellers-con-mcdonalds</link>
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      <pubDate>Sun, 17 Feb 2008 21:28:59 +0000</pubDate>

      <author>Luisfer Romero Calero</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img alt="Alberto Manguel" class="derecha_sinmarco" id="image2712" src="http://img.papelenblanco.com/2008/02/alberto-manguel.jpg" />En una ponencia en la Universidad de Córdoba, dentro del programa Los Libros Multiplican tu Vida, el escritor argentino <strong>Alberto Manguel</strong> habló del presente y el futuro del libro, del perfil editorial actual y cómo la literatura en la actualidad es, cada vez más, una industria comercial.</p>

	<p>Afirmó que leer es un acto de rebeldía, ya que la lectura es ahora una actividad alternativa a estar delante del ordenador, poner un dvd, que constituyen las formas de ocio principales impuestas por las nuevas tecnologías.</p>

	<p>Éstas fueron algunas de sus &#8216;perlas&#8217;:</p>

	<p><blockquote><p>Desgraciadamente los editores a mediados del siglo XX se preguntaron: ¿por qué no aplicar al libro los mismos métodos que usamos para la venta de salchichas en el supermercado?</p></blockquote></p>

	<p><blockquote><p>La sociedad de consumo intenta imponer la creencia de que somos estúpidos, que no somos lo suficientemente inteligentes para un libro.</p></blockquote></p>

	<p>Manguel se refirió a Dan Brown, autor de las lamentables <strong>El código Da Vinci</strong> o <strong>Ángeles y Demonios</strong>, y comparó su literatura con la multinacional McDonald&#8217;s, ya que las campañas publicitarias de ambos son las que han conseguido que arrasen en todo el mundo a pesar de que los productos que ofrecen no son los mejores. Pero los lectores son capaces de tomar a Dan Brown sin que les importen las faltas de gramática, de lógica, los personajes unidimensionales, el argumento estrafalario y tonto.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>El escritor definió tres tipos de lectores:</p>

	<p>1. El lector de clásicos, el que tradicionalmente se ha considerado como un buen lector por hacer suyos los textos de autores como Platón y Cervantes.</p>

	<p>2. El lector comercial, que se ciñe a la lista de best-seller y que por lo tanto sigue la corriente de la mayoría.</p>

	<p>3. El lector selectivo, que busca el libro adecuado y sabe lo que quiere leer. &#8220;Es el que sabe de una manera personal descubrir en un libro algo que es suyo. Leer como si estuviera buscando su autobiografía&#8221;, aseguró. Es un lector que debe tener coraje para decir: &#8220;entiendo que Cervantes es un gran escritor pero no para mí&#8221;. Pese a esta crisis, Manguel piensa que los lectores van a sobrevivir y que &#8220;la muerte de la literatura la tiene que leer un lector&#8221;.</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.elcultural.es/HTML/20050915/Letras/LETRAS12692.asp">El Cultural</a></p>

	<p>Más Información | <a href="http://www.eldiadecordoba.es/article/ocio/55353/manguel/lamenta/los/editores/fomenten/la/literatura/comercial.html">El Día de Córdoba</a></p>      ]]></description>
      </item>
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