Envidio a quienes afirman que una voz interior los invade y les dicta, casi a contrapelo, los versos inmortales y los magníficos epítetos. Aunque he estado atento al menor murmullo, creo no deberle a esa intrusa ni siquiera un sustantivo.
La madrugada trajo una noticia triste: falleció en Ciudad de México el escritor Alejandro Rossi. Cuentista, ensayista, filósofo, Rossi fue uno de los intelectuales más respetados y queridos de América Latina. Autor de un libro que casi podría llamarse de culto, El manual del distraído, es una muestra de su escritura y sobre todo de su postura irreverente y mordaz a la vez que humorística y celebratoria de la vida y sus múltiples matices.

