Inauguran Casa de Ana Frank en Buenos Aires

Ana, has triunfado, nosotros levantamos orgullosos tu bandera y repetimos con tu padre que no podemos cambiar lo que ocurrió, lo único que podemos hacer es aprender del pasado y comprender lo que la discriminación y persecución de personas inocentes significa. Es responsabilidad de todos luchar contra el prejuicio.
Con esas acertadas palabras el abogado Julio Toker, Presidente de la Fundación Ana Frank, inauguró esta mañana en Belgrano, una de las zonas más tradicionales de Buenos Aires, la Casa Ana Frank, la primera de América Latina y la segunda del mundo después de la de Berlín. La iniciativa ha sido llevada adelante gracias al financiamiento de la Casa de Holanda y se enmarca dentro de las actividades del programa “Puertas del Bicentenario” que se está llevando a cabo en Argentina.

Ésta es una antología de cuentos fundamentalmente ucrónica. Si una utopía es (ou = ningún; topos/topia = lugar, localización) un lugar inventado, una ucronía es una reformulación lógica de los acontecimientos históricos en base a uno o más cambios en la historia; algo así como “qué hubiera pasado si…”. En Páginas perdidas, del originalísimo e iconoclasta Paul di Filippo, sólo hallaremos salvajes ucronías protagonizadas por personajes conocidos por muchos. Y todas ellas están organizadas por décadas: una ambientada en los años 20, dos en los años 30, otras dos en los años 40, una más en los años 50 y finalmente tres más en los años 60. En total, 10 ucronías; la primera, sin embargo, es un pequeño ensayo que trata sobre las causas del declive de la ciencia ficción.
Un consejo muy difundido a la hora de escribir, es que no se piense nunca en el lector hipotético. Que se escriba pensando que nadie va a leer la obra en cuestión. Cuando se escribe un diario, este pensamiento se encumbra hasta ser considerado el documento más íntimo posible. La realización de un diario puede ser vista, en definitiva, como el diálogo del escritor con su otro “yo”.