El arte no es razón, sino sentimiento (o no es exclusivamente razón). Por ello, a la hora de racionalizar nuestros gustos o apegos estéticos, naufragamos. Por ello, también, hay obras que se consideran excelentes por parte de un grupo de expertos, y sin embargo resulta indigesta para otro.
Porque la razón entorpece el arte. Y por ello también somos capaces de escoger unos lindos gatitos en vez de un paisaje de Monet.
Un experimento realizado por Timothy Wilson, psicólogo de la Universidad de Virginia, aporta evidencia al respecto. El experimento de Wilson consistió en solicitar a un grupo de universitarias que escogieran su cartel preferido.
Entre los carteles disponibles estaban un paisaje de Monet, un cuadro de Van Gogh con lirios morados y tres carteles muy graciosos y muy monos de gatitos.
El grupo de universitarias se dividió en dos. El primero subgrupo debía simplemente puntuar del 1 al 9 los carteles, a ojo cubero. El segundo subgrupo, sin embargo, debía rellenar unos cuestionarios donde se les preguntaba por qué les gustaba o no cada una de las cinco opciones; y a continuación ya podían puntuar. El experimento concluía así: cada universitaria podía llevarse a su casa su cartel favorito.

Siguiendo la línea de Psicología del color, de Eva Heller, que
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Lo de la inspiración tiene miga. Es cierto que, cuando te sientes arrebatado de inspiración, las palabras, las ideas, las historias parecen fluir por sí mismas, como si ya estuvieran escritas en algún sitio y tú sólo te limitaras a copiarlas, cual amanuense.
¿Qué pasaría si algún día la labor de editores y correctores estilísticos quedara relegada a la mínima expresión, al simple chequeo del informe elaborado por un cerebro artificial?
Los días, los años, transcurrían inexorables, y José no cosechaba resultados satisfactorios a pesar de que el tiempo, aquel tirano instalado en su reloj de pulsera, le imprimía un vertiginoso ritmo de trabajo, cual tamtam de un barco de remos.
Ayer la vi. A eso de las 00:00 reconozco que vi la película entera. Me refiero la película A serbian film. Y bien, tienen razón: es una película que me hizo pasar un mal rato y, en general, me pareció abominable. Pero bueno, también el fútbol y Belén Esteban me parecen abominables, así que supongo que soy una persona demasiado sensible. 

