Como sabéis los ingleses tienen un peculiar sentido del humor a la hora de conceder premios literarios. Uno de los más destacados es el Bad Sex in Fiction Award, que cada año entrega la Literary Review a la peor descripción de una escena erótica en literatura. El premio, que el año pasado recayó póstumamente en Norman Mailer, ha sido para Rachel Johnson por su libro Shire Hell.
Los motivos que han llevado al jurado a decidirse por Johnson han sido dos. En primer lugar, las incongruentes metáforas sacadas del mundo animal que usa para describir actos sexuales (hay una polilla en un farol y un gato lamiendo leche; no digo más). Lo segundo es que la narradora se refiera al pene de su amante como a una tercera persona, en un momento aterrador en el que tememos que cobre vida propia. Juzgad vosotros mismo este festín de malsexo:
JM se acerca y me empuja delicadamente sobre la piel falsa. Intento levantarme para besarle – es tan encantador, el besarse – pero vuelve a empujarme. Le gusta besarme por todas partes antes de hacer lo demás. Empieza por mis ojos, y planta un tierno beso en cada párpado.

Desde 1993 la revista británica Literary Review viene entregando el Bad Sex in Fiction Literary Award a la peor escena sexual descrita en un libro publicado durante el año. Las bases del premio tratan de llamar la atención sobre el uso crudo, de mal gusto y, en ocasiones, superficial de pasajes redundantes de descripción sexual en la novela moderna, y desanimar a ello. Sólo que en esta ocasión la labor de enmienda quedará truncada porque se entrega por primera vez de forma póstuma.