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Barry Jordan

Tipos de críticas literarias (y II)

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1)Enfoque tradicional. Los pasajeros miran por las ventanillas del coche y contemplan el paisaje. Esto es sólo un medio para llegar a los monumentos turísticos. Al finalizar el viaje, los pasajeros agradecen al conductor un itinerario tan placentero e incluso le piden su opinión al respecto.

2)Enfoque del New Criticism angloamericano o su equivalente en español en la Estilística de Dámaso Alonso y Carlos Bousoño. Los pasajeros solicitan que se detenga el coche. Ya no miran por la ventanilla, sino que examinan el interior del coche, sus elementos, su confort, la calidad de la tapicería, etc. Intercambian sus impresiones con los demás pasajeros, ignorando al autor. El viaje tampoco les importa.

3)Enfoque formalista. También detienen el coche. Pero ahora, incluso, descienden del coche, levantan la capa del motor, se meten debajo del chasis. Les interesa saber cómo funciona la máquina, así como el modelo, el diseño y el sistema tecnológico del vehículo. Tampoco les interesa el conductor. Y ya no digamos el viaje.

4)Enfoque marxista. Les interesa la Historia del coche, así que se interesan por la documentación del vehículo, el permiso de circulación, el número de bastidor. Quieren saber en qué fábrica fue construido el coche, por quién. En qué año. Además, les interesa mucho saber cómo la fabricación de automóviles se relaciona con otros procesos industriales.

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Tipos de críticas literarias (I)

10 comentarios

La crítica literaria, tal y como la entienden muchos, siempre me ha parecido una futilidad. Me refiero a la crítica que intenta sentar cátedra, como si la literatura fuera una religión llena de dogmas intocables y el señor crítico, un miembro de la Gestapo con el mismo jeto de cabrón de Goebbles. De este tipo de crítica, habando en plata, me rilo.

Para las opiniones, y ya no digamos para el arte, no hay vara de medir objetiva tal y como la hay en la Física (no cuántica) o en las Matemáticas (Gödel mediante), mal que le pese a muchos humanistas con complejo de inferioridad ante el rigor y exactitud de la ciencia.

Así pues, conviniendo que todo es discutible, que todo se puede matizar, que todo depende de la pata con la que te levantes, me tomo las críticas como opiniones organizadas y fundamentadas que acaso me servirán para meditar y ahondar en lo leído o para persuadirme de que debo abordar alguna lectura.

A la crítica, entonces, le concedo el mismo valor que a una sinopsis o a un spot como el de Bacardi, quizá sólo con un poco más de crédito. O con un poco menos, que luego hay mucho onanista dándole a la tecla para sentirse querido y acogido por los de su grey.

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