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		<title>Magazine - belleza</title>
		<link>http://www.papelenblanco.com</link>
		<description>
Blog sobre literatura, críticas de libros, internet y letras.		</description>
		<pubDate>2012-02-13 05:16:08</pubDate>

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      <title><![CDATA[Rojo de Fassi, la editorial que nos ayuda a ponernos guapas]]></title>
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      <pubDate>Mon, 25 Jul 2011 07:09:43 +0000</pubDate>

      <author>Sarah Manzano</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image9346" class="centro" alt="un espejo" src="http://img.papelenblanco.com/2011/07/ficha-prensa-un-espejo.jpg" /></p>

	<p>Hoy traigo un post más bien dedicado a las chicas. No es que tenga nada en contra de vosotros, chicos, pero igual la temática de esta editorial no os interesa mucho&#8230; Y es que <strong>Rojo de Fassi</strong> es una nueva editorial que se dedica a libros que nos ayudan a ponernos (aún) más guapas. <strong>Trucos de moda, belleza, maquillaje&#8230;</strong> Qué le voy a hacer, a mí me encantan estas cosas&#8230;</p>

	<p>Rojo de Fassi llega en el mejor momento, justo cuando parece que el mercado español comienza a demandar este tipo de libros. Siempre me ha llamado mucho la atención que en el mercado anglosajón y norteamericano sean habituales los libros de claves de estilo, moda o belleza, y que aquí fuera algo más puntual. Esta editorial pretende que <strong>nos sea mucho más fácil vernos atractivas, que aprendamos a sacarnos partido y que nos suba la autoestima para afrontar el día a día con una sonrisa cada vez más bonita</strong>. No es fácil, pero puede hacerse, y por ahora rompen el hielo con cuatro títulos diferentes:</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><strong>Trucos para un maquillaje 10</strong> nos propone enseñarnos a combinar los tonos de maquillaje que más nos favorecen según nuestro color de piel o de cabello. Dependiendo de la hora del día, de la ocasión o incluso de nuestro físico, será más favorecedor un estilo u otro. A través de trucos sencillos podremos aprender unas técnicas básicas para que maquillarnos sea un placer y, sobre todo, nos veamos guapísimas.</p>

	<p><img id="image9345" class="centro" alt="trucos de maquillaje" src="http://img.papelenblanco.com/2011/07/ficha-prensa-trucos-maquillaje.jpg" /></p>

	<p><strong>Un espejo&#8230;¡y acción!</strong> también está dedicado al maquillaje, pero a un nivel algo más avanzado que el título anterior. A no ser que seas una de las pocas privilegiadas con una piel y rasgos perfectos, todas tenemos pequeños defectillos que nos gustaría disimular, como ojeras demasiado pronunciadas o una nariz ancha. Este libro pretende enseñarnos a potenciar nuestros mejores rasgos, como unos ojos bonitos, y disimular aquellos que, en fin, no son tan ideales. Y sin pasar por quirófano, todo un alivio.</p>

	<p>En <strong>Tu belleza, cuestión de estilo</strong>, nos mudamos al terreno de la moda. Todas tenemos un estilo propio, ese con el que nos sentimos más cómodas y no nos hace ir cohibidas. Aún así, dentro de tu propio estilo, habrá cosas que te favorezcan o cosas que no. Puede que unos pitillos no te caigan muy bien y a lo mejor con unos pantalones de campana estás maravillosa. Dependiendo de tu figura y tus rasgos, te sentarán mejor unas formas que otras o ciertos colores. Es cuestión de buscar y sobre todo, aprender lo que mejor nos sienta, más allá de modas pasajeras.</p>

	<p><img id="image9344" class="centro" alt="si quiero" src="http://img.papelenblanco.com/2011/07/ficha-prensa-si-quiero.jpg" /></p>

	<p>Con <strong>Di Sí quiero con estilo</strong> llegamos al complicado mundo de las bodas. Se dice por ahí que el día de tu boda es el día más feliz de tu vida, y puede que lleven razón, pero lo que sí es cierto es que organizar ese día maravilloso y único puede resultar una pesadilla. Pruebas de vestido, de maquillaje, de peluquería, la elección del sitio para la celebración, el menú, los detalles que se regalarán a los invitados&#8230; Un caos, vamos, que se puede intentar controlar con este libro. Eso sí, milagros no prometen, así que mejor no dejar nada al azar&#8230;</p>

	<p>Personalmente, me gustan este tipo de libros. Me gusta que me ofrezcan consejos, que sean fáciles y rápidos, para estar un poquitín más guapa cada día. Si eres coqueta, te van a gustar, ya que <strong>la cantidad de fotos y los consejos hacen de su lectura algo muy agradable</strong>. A ver, ya sabemos que no se van a llevar el Nobel por su literatura, pero qué queréis, los libros prácticos también son necesarios en la vida&#8230;</p>

	<p>Más información | <a href="http://www.rojodefassi.com/index.php/inicio">Rojo de Fassi</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Historia de cómo triunfa un libro]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/historia-de-como-triunfa-un-libro</link>
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      <pubDate>Tue, 03 Aug 2010 09:31:58 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2010/08/exito3.jpg" alt="" />A rebufo del anterior artículo, <a href="http://www.papelenblanco.com/metacritica/se-puede-decir-que-hamlet-es-una-porqueria-sin-parecer-un-ignorante">¿Se puede decir que &#8216;Hamlet&#8217; es una porquería sin parecer un ignorante?</a>, algunos de vosotros me comentabais que si una obra ha alcanzado la inmortalidad es porque deberá tener cualidades inherentes indiscutibles.</p>

	<p>Hay estupendos libros que explican los entresijos de cómo algo se acaba considerando universalmente bueno. Pero como no quiero aburriros (y tampoco dispongo de demasiado espacio), sencillamente os contaré una historia.</p>

	<p>Voy a hablaros de un escritor ruso que hace tan sólo 5 años era un don nadie. Su nombre es <strong>Keko Vid</strong>, y era un novelista prácticamente desconocido y sin ninguna obra publicada. Durante años estuvo escribiendo laboriosamente <strong>ocho historias que eran disquiciones filosóficas acerca de las ocho formas más recurrentes en la naturaleza</strong>; un libro por forma que, intersectados como muñecas rusas, dibujaban la forma octaédrica de los cristales naturales, una octava de una armonía pitagórica, una Tabla Periódica de ocho elementos. </p>

	<p><strong>Las historias no eran fáciles de leer</strong>, transcribía los diálogos extranjeros en la lengua original, con la traducción a modo de subtítulos. Algunas páginas tenían mil letras y otras, sólo una o dos. Había momentos consagrados a la escatología, otros a la filosofía alemana más hermética. Mezclaba el humor más bizarre con el drama más lacrimógeno.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><strong>Todos los editores, obviamente, desdeñaron aquellos manuscritos</strong>. Recibió innumerables cartas de rechazo, incluso algunas muy alentadoras que confiaban en su potencial, siempre y cuando intentara escribir algo más accesible para el gran público, y sobre todo, sin mezclar idiomas. A veces le formulaban preguntas que Keko Vid nunca se había planteado respecto a su iconoclasta obra. ¿Es ficción o no ficción? ¿A qué tipo de público está dirigida? ¿Son memorias? Keko Vid no tenía la menor idea. Un editor, viéndole tan ingenuo, incluso le recomendó en un correo electrónico que reflexionara sobre lo siguiente: “<em>los aficionados escriben para sí mismos, los profesionales lo hacen para los demás</em>”.</p>

	<p>Keko Vid quería publicar su obra y que los demás la leyeran, pero lo que no podía plantearse siquiera era escribir algo que los demás quisieran, necesitaran o pudieran digerir. Esas preguntas, sostenía utópicamente, no deberían interferir en su labor literaria.<strong> No creía conveniente que su obra tuviera que adscribirse a un género concreto para que los libreros supieran situarle en una demarcación concreta de la librería</strong>. Sus amigos y familiares, viendo que no cejaba en su empeño, le recomendaron que se autoeditara; después de todo, si lograba salir al mercado con alguna editorial suicida, no vendería más de mil o dos mil ejemplares, lo justo para cubrir la tirada.</p>

	<p><img class="izquierda" src="http://img.papelenblanco.com/2010/08/libros.jpg" alt="" />Pero Keko Vid <strong>no quería autoeditarse</strong> porque en realidad no soñaba con ver sus ocho historias en forma de libros, sólo quería publicar porque quería sentir la experiencia de comunicarse con una gran cantidad de lectores desconocidos y esperar sus reacciones. Únicamente las reacciones de los lectores, pues la crítica no le importaba demasiado. </p>

	<p>Había acudido a diversos talleres de escritura y no había entendido qué enseñaban en realidad allí: escribir bien parecía ser sinónimo de seguir unas reglas arbitrarias que se daban por intocables. Todos sus compañeros intentaban imitar obras que habían triunfado, sobre todo si habían triunfado frente a la crítica, aunque no vendieran demasiado. Él no pretendía eso. El profesor del taller, entonces, le dijo una frase que mucha gente repite, aunque Keko Vid creía que en realidad nadie había meditado de verdad sobre su significado: “<em>para escribir rompiendo las reglas primero debes conocer las reglas</em>”. A Keko Vid sólo le parecía una frase hecha, como tantas otras que pueblan el acervo cultural y que los loros mediáticos repiten hasta la saciedad. <strong>¿Por qué para hacer lo que quieras primero debes hacer lo que no quieres o lo que quieren los demás?</strong> Keko Vid no entendía la razón ni le importaba.</p>

	<p>Finalmente, aprovechándose de las nuevas tecnologías, Keko Vid colgó en Internet toda su obra, los ocho volúmenes, bajo una licencia Creative Commons. La mayoría de obras gratuitas y sin existencia física no gozan de demasiada popularidad porque la gente considera que ser aceptado por una editorial es como superar una criba. Keko Vid descubrió que ser aceptado por la editorial sólo consistía en bajarse los pantalones y dejarse dar por el culo. </p>

	<p>Todo y así, su obra encontró en Internet un pequeño nicho de aficionados. El propietario de una pequeña editorial, <strong>que se consideraba a sí mismo muy moderno y visionario</strong>, y que solía editar volúmenes raros simplemente para llevarse a la cama a chicas raras dispuestas a cumplir todos sus deseos en la cama, se percató del pequeño éxito de esos ocho volúmenes contestatarios. Le propuso a Keko Vid un contrato de edición, aceptando su condición <em>sine qua non</em>: no cambiar ni una sola letra de su obra. Keko Vid aceptó, pues no tenía nada que perder.</p>

	<p>Por una desconocida sinergia que los expertos en marketing llaman “bola de nieve” y “recursividad memética” (aunque en el fondo no tienen ni idea de cómo se produce el fenómeno), la obra de Keko Vida se convirtió en uno de los más extraños éxitos de la literatura. En pocos años, el raro, testarudo y aburridísimo Keko Vid, sin <em>target</em>, sin saber si era ficción o no lo que escribía, sin concesiones al lector o a la crítica… pasó a ser el perseverante, el luchador, el independiente, el original y rompedor Keko Vid. <strong>Se vendieron millones de ejemplares y recibió toda clase de elogios de la crítica más refinada</strong>. </p>

	<p>Incluso su forma de escribir inició una corriente literaria de nombre bastante extraño que empezó a estudiarse en muchas universidades y talleres literarios, donde los avezados aspirantes a escritor intentaban imitar sus historias. Ahora muchos teóricos dicen que a los lectores no hay que consentirles sus caprichos, y que uno debe escribir lo que brote de su inspiración desatada, sin corsés ni lógicas ni reglas que deben seguirse para luego subvertir. <strong>Las editoriales que antaño le habían rechazado, ahora querían volver a editar su obra en una mayor tirada y más cuidada edición</strong>. Incluso le propusieron un contrato por obras que aún ni siquiera había escrito.</p>

	<p>Muchos estudiosos, en la actualidad, consideran que una figura como Keko Vid era un icono imprescindible para el avance de la historia del arte. Creen que su estilo ha sido influenciado por dos o tres autores universales que, curiosamente, <strong>Keko Vid nunca ha leído</strong>. A posteriori, todo el mundo parecía comprender que el éxito y el talento de Keko Vid eran obvios. Era algo que tenía que pasar, algo que el mundo necesitaba. Sin embargo, a priori ningún editor se había percatado de todos esos méritos que ahora se decía que Keko Vid poseía.</p>

	<p>Ahora Keko Vid hace lo que quiere. Y la gente aplaude.</p>

	<p>Por cierto, no busquéis Keko Vid en el Google. La historia de Keko Vid es ficticia (y está inspirada en la teoría de la improbabilidad de <em>El Cisne Negro</em>, de <strong>Nassim Nicholas Taleb</strong>), pero lo es en lo sustancial, como uno descubrirá a poco que investigue los entresijos de la formación de las corrientes artísticas y los fundamentos neurobiológicos de la belleza.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[¿Se puede decir que 'Hamlet' es una porquería sin parecer un ignorante?]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/se-puede-decir-que-hamlet-es-una-porqueria-sin-parecer-un-ignorante</link>
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      <pubDate>Sun, 01 Aug 2010 12:27:33 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2010/08/shakespeare91.jpg" alt="" /><strong>¿Qué es un libro bueno?</strong> ¿Puedo denostar una obra de Shakespeare o de cualquier otro autor intocable sin parecer un necio o sólo puedo determinar que no me gusta pero, todo y así, reconocerle unas cualidades inherentes?</p>

	<p>Antes de sumergirnos en tan peliagudas cuestiones, debo advertir que para hablar de cualquier tema siempre es condición <em>sine qua non</em> reírse de lo intocable, ridiculizándolo, reubicándolo en el justo lugar donde deben estar todas, absolutamente todas las cosas: <strong>a ras de suelo</strong>, lejos de altares, de genuflexiones versallescas, de protocolos, de persignaciones, de viriles antibalas con alarma de seguridad y de etiquetas con los precios hinchados por la especulación, el charm de pacotilla, la inercia y la moda.</p>

	<p>Dicho lo cual, empecemos.</p>

	<p>En primer lugar, asombra que muchos de los llamados expertos en Literatura ignoren (y hasta desdeñen) disciplinas fundamentales para el conocimiento íntimo del arte, como pueden ser <strong>la neurobiología</strong>, <strong>la psicología evolutiva</strong> o <strong>la genética</strong>. Los expertos de este tipo, cerrados en su conocimiento, me hacen el efecto de mecánicos que sólo conocen los colores con los que se pueden pintar la carrocería de un coche pero que jamás han levantado el capó para examinar el motor. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Todavía no entiendo por qué en las facultades de letras no se imparten al menos nociones sobre estas disciplinas y, de una vez, se aclara un poco la niebla conceptual que <strong>convierte la exégesis literaria en hermética y dogmática</strong>.</p>

	<p>Así pues, ante la pregunta de si existe algún baremo fiable para catalogar cualitativamente las obras literarias, la respuesta por necesidad deberá ser multidisciplinar. Y en base a ella, hoy en día sabemos cuatro cosas y poco más sobre el asunto: <strong>el resto de discusiones bizantinas son estériles</strong>, un pasatiempo como otro cualquiera, donde cualquier postura se puede defender o atacar si se dispone del armamento retórico necesario. Estas cuatro cosas que sabemos son las siguientes:</p>

	<p><strong>Biológicamente SÍ existe codificado en nuestro cerebro qué es bonito, feo, armónico, etcétera</strong>. Da igual dónde hayamos nacido o quién nos haya educado, todo ello viene de serie al nacer. Lo que sucede es que la cultura en la que esté inmerso el cerebro puede matizar (aunque no tanto como se cree popularmente) algunos de estos conceptos predefinidos o hasta tergiversarlos en base a estos intereses:</p>

	<p><strong>1)</strong> El ser humano precisa de la construcción de filtros artificiales para asimilar mejor la información, así que suele depositar su confianza informativa en individuos que <strong>se designan como autoridades en la materia</strong> (aunque luego resulte que no lo son o que sea imposible ser docto en cuestiones subjetivas).</p>

	<p><strong>2)</strong> La gente está interesada en sobresalir frente a los demás, mostrando posesiones, fuerza, conocimientos… así que inconscientemente a la gente le gusta que exista una división entre obras buenas y malas para poder decir que ha leído las buenas y, por tanto, demostrar que es superior intelectualmente y más interesante en general del que dice haber leído las obras malas.</p>

	<p><strong>3)</strong> Las elites y los creadores de opinión tratan de desprenderse del vulgo cuando el vulgo abraza los preceptos que ellos defienden <strong>a fin de no ser confundidos con ellos</strong>. De modo que en su necesidad por descollarse del vulgo, la elite será capaz de adscribirse a obras manifiestamente excéntricas. Pero cuando la mayoría abrace lo excéntrico, entonces volverán a lo clásico. Hay largas listas de críticas feroces a obras que hoy se consideran maestras y viceversa. </p>

	<p><img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2010/08/12146894_1.jpg" alt="" /><strong>¿Significa eso que los críticos no tienen ningún consenso?</strong> En parte no lo tienen, y en parte deben flexibilizarlo para mantenerse ajenos al vulgo. Un ejemplo paradigmático de este movimiento pendular es la noción <em>duchampiana</em> de que el arte se encuentra en todo tipo de objetos y situaciones: Duchamp vio en un urinario de caballeros una Fuente de agua pura, y cierto sector de la elite aplaudió. Ahora, en el Ego Gallery de Barcelona, Victoria Campillo ve en los calzoncillos de Calvin Klein de rayas a Jonhatan Lasker o a Daniel Buren.</p>

	<p>¿Quiere decir todo esto que uno puede lanzar el temerario juicio de resulta más interesante <em>Harry Potter</em> que <em>Cien años de soledad</em>? Pues sí, según lo que el lector esté buscando en la lectura y considere interesante en una obra. Por ejemplo, si nos basamos en qué obras aportan más conocimientos e instrucción intelectual, <strong>pues entonces todos deberíamos lanzarnos de cabeza a las enciclopedias</strong>.</p>

	<p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2010/08/peon-reina.jpg" alt="" />Y ¿los que consideran más interesante <em>Cien años de soledad</em> que <em>Harry Potter</em> son personas más instruidas? Según lo antedicho, no. Sólo se acostumbra a que sea así porque uno quiere encajar y sobresalir en los grupos sociales en los que compite. Por ello, incluso, aunque al principio la música máquina no suele ser agradable para el oído, a medida que uno se introduce en un nicho social donde la música máquina es un valor añadido, <strong>el oído amolda su sensibilidad al <em>tunda tunda</em></strong>, y sí, aunque sea insólito, a uno le acaba gustando genuinamente la música máquina. Como sucede con <em>Hamlet</em>.</p>

	<p>Otra cuestión muy distinta es admitir que sea necesario o no, desde este punto de vista artificioso, el crear listas de libros buenos y malos. Porque es necesario. <strong>Esta dicotomía es socialmente imprescindible</strong>: todos los intentos de crear, por ejemplo, vestidos igualitarios y baratos han fracasado, porque el ser humano precisa de elementos diferenciadores que demuestren su grado social e intelectual. </p>

	<p>Pero, como en todo, lo importante es conocer las reglas del juego para jugar sin radicalizar posturas, como tampoco radicalizamos posturas a la hora de dictaminar si son mejores las fichas blancas o las negras. Limitémonos a mover ficha y a jugar y <strong>no nos creamos demasiado el tono grandilocuente de nuestros juicios</strong>.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Las (des)ventajas de ser feo]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/ensayo/las-desventajas-de-ser-feo</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/ensayo/las-desventajas-de-ser-feo</guid>
      <pubDate>Sun, 01 Jun 2008 13:39:00 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2008/05/cubiertass.JPG" alt="Feo" />Se suele decir que la belleza está en el interior. Que no importa si te sobran unos kilos o te estás quedando calvo. Que todo depende de los cánones vigentes de la moda. Falacias. Los feos estamos discriminados, los guapos viven mejor y más felices, poseen un rango salarial más elevado, tienen un porcentaje de encarcelados menor (sólo recordar la anécdota de la hetaira de la antigua Grecia Friné, que fue absuelta en cuanto enseñó su cuerpo desnudo al jurado).</p>

	<p>A fin de reivindicar un trato más igualitario y justo para los feos (o más eufemísticamente, los “difíciles de mirar”), nace el fenómeno editorial <strong>¡Feo! </strong>, del argentino <strong>Gonzalo Otálora</strong>. Abajo el metrosexual, arriba en feosexual.</p>

	<p>Entre otros postulados, este desopilante manifiesto sostiene que la gente atractiva debería pagar un impuesto, que exista una cuota de feos en las empresas (tal y como sucede con la cuota femenina), una suerte de democracia sexual (alguien atractivo que pretenda acostarse con otro atractivo deberá hacerlo antes con un feo, a modo de onegé genético), que se regule el uso de Photoshop o que Recursos Humanos explique el significado de la expresión “buena presencia” y que se abstengan de solicitar fotografías en los currículos. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2008/05/Manifiestos.jpg" alt="Feos" /><br />
Para unirse a esta causa, el autor de <strong>¡Feo!</strong> ha puesto a disposición de los lectores un <a href="http://www.feosexual.com">sitio oficial</a>, en el que explica qué le impulso a embarcarse en este manifiesto contracultural y contraestético, podremos ver una vídeoentrevista, consultar un blog creado para la ocasión o leer el prólogo de <strong>Gaston Pauls </strong>(lamentablemente, <strong>Pauls</strong> incluye una fotografía suya que parece violar los postulados que propugna ¡Feo!; no así el <strong>Gonzalo Otálora</strong>, que aparece como un <em>nerd</em> asolado por el acné y con unas gafas de los años ochenta). </p>

	<p>Y es que los feos somos más.</p>

	<p>Via | <a href="http://www.feosexual.com">Sitio Oficial de ¡Feo!</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Umberto Eco: La fealdad es un error de sintaxis]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/umberto-eco-la-fealdad-es-un-error-de-sintaxis</link>
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      <pubDate>Sat, 05 Apr 2008 17:04:16 +0000</pubDate>

      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" id=image2973 alt=umberto-eco.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2008/04/umberto-eco.jpg" /></p>

	<p>La segunda de las sesiones del <strong>Hay Festival Alhambra</strong> que se celebra en Granada ha tenido como protagonista a <strong>Umberto Eco</strong>, que ha charlado con el catedrático de la UCM <strong>Jorge Lozano</strong> sobre el concepto estético de fealdad. Sucede que Lozano fue profesor mío y me ha traído a la memoria un ejercicio que nos proponía: el de dibujar un monstruo. Su objetivo era el de demostrarnos que cualquier variante de monstruosidad (cuernos, alas, tres piernas, diez ojos) correspondía al de un error sintáctico, el de encontrarnos algo imprevisto, algo aberrante que rompe con nuestras expectivas interiorizadas de representación.</p>

	<p>Recuerdo esto a tenor de la frase pronunciada por Eco en el encuentro: <em>La fealdad es siempre un error de sintaxis y por eso es infinita, porque las maneras de construir una frase de forma correcta son escasas, pero las de hacerlo mal son infinitas</em>. Esta era una de las manera por las que Eco se explica el mayor éxito de su <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/10/08-umberto-eco-publica-su-historia-de-la-fealdad">Historia de la Fealdad</a> frente a su <strong>Historia de la Belleza </strong>(<em>la fealdad es más interesante</em>).<!--more--></p>

	<p>Es interesante pensar que el concepto de belleza puede llevar aparejado el de mediocridad. Es una de las premisas de la obra de Zadie Smith, <strong>Sobre la belleza</strong>. La belleza implica un canon, y cómo tal un recetario de normas, formas y condiciones que cualquiera sin taras irresolubles es capaz de cumplir. De ahí y a continuación a la producción en masa, y a la total nivelación.</p>

	<p>No es más cruel el cirujano que estira las mismas pieles, rasga las mismas patas de gallo y esculpe las mismas narices que el pintor que calca el mismo rostro de virgen con el pálido fulgor que ya no le produce raptos de trascendencia a nadie, o el que reescribe el mismo argumento con la excusa de que es eterno (sólo hay una historia de amor y es la de Romeo y Julieta; si la versión que recordamos es la Shakespeare es porque él hizo más que seguir la receta).</p>

	<p>Si la belleza es norma la fealdad es excepción y por eso nos interesa, en cuanto es excepcional. No hace falta decir que la fealdad no es un valor estético en sí y tan mediocre como la belleza nivelada. Sólo lo extremadamente feo es interesante, lo que resulta lo bastante repulsivo como para ser fascinante al mismo tiempo. Y la fealdad permite una experimentación con extremos mucho más libre que la belleza. El <strong>Esperpento</strong>, por poner un ejemplo.</p>

	<p>Entonces la fealdad necesita ser extrema para resultar interesante, algo lo suficientemente polémico con el canon de belleza para tener entidad propia. Al mismo tiempo la belleza, que es convención, necesita algo más para escapar de la rutina. Entramos entonces en el universo de los gustos, y es que nunca nos enamoraríamos de la belleza pura, afortunadamente: necesitamos diferencias, detalles, imperfecciones. Pero no nos enamoramos todos del mismo individuo, cuando la Belleza en el Arte es reconocible para todos y genuinamente universal.</p>

	<p>Hay un misterio dentro de la idea de Belleza, ese concepto platónico que Longino aplicaba en la literatura bajo el nombre de &#8220;Sublime&#8221;. Lo sublime es un ejercicio del arte dirigido al sentimiento del lector. No hay un truco para alcanzar el sublime porque cada pasaje y situación tiene sus propias necesidades. Una declaración de amor o una sangrienta batalla pueden ser mediocres por igual, pero para que se dé la palpitación de emoción que llene de emotividad u horror al lector se necesitan el lenguaje adecuado, incluso si es vulgar, y las formas adecuadas, incluso si suenan incorrectas. ¡Qué mas dá si funciona! Si la fealdad es un error de sintaxis el sublime es un éxito comunicacional absoluto, el despertar de una sensación unívoca en todos los corazones.</p>

	<p>Vía | <a href="http://es.noticias.yahoo.com/efe/20080404/ten-umberto-eco-cree-que-la-belleza-pued-bbad18b.html">Yahoo! Noticias</a><br />
En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/umberto+eco">Umberto Eco</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Arrebatadora ... Sombra aquí, sombra allá ... nuestro blog de belleza]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/blog/arrebatadora-sombra-aqui-sombra-alla-nuestro-blog-de-belleza</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/blog/arrebatadora-sombra-aqui-sombra-alla-nuestro-blog-de-belleza</guid>
      <pubDate>Tue, 25 Mar 2008 12:34:53 +0000</pubDate>

      <author>Juliana Boersner</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.arrebatadora.com/css/promo.gif" alt="Arrebatadora" /></p>

	<p>Desde hace unos días Weblogs S.L. reluce con un nuevo espacio sobre los cuidados y la belleza femenina y masculina. Se trata de <a href="http://www.arrebatadora.com">Arrebatadora</a>, un blog en el que los lectores encontrarán secciones como: cabello, cirugía estética, consejos de belleza, cremas, dietas y nutrición y muchas más en las que seguro que podrán escontrar respuestas a sus preguntas y entretenerse un rato con todas las recomendaciones que van desde productos del mercado hasta las tradicionales recetas de la abuela. </p>

	<p>Vía | <a href="http://www.weblogssl.com/2008/03/14-sombra-aqui-sombra-alla-arrebatadora-nuestro-blog-de-belleza">Weblogssl.com</a><br />
Sitio oficial | <a href="http://www.arrebatadora.com">Arrebatadora</a></p>      ]]></description>
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