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Biblia

¿Podemos encontrar mensajes secretos en los libros? (y II)

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nube.jpgBuscar intencionadamente lo que se quiere encontrar. Es lo que se vino a llamar bibliomancia. El método consistía en abrir un libro en una página al azar para interpretar así su contenido contextualizándolo y adaptándolo a la circunstancia presente. Esto es lo que dice el diccionario. Lo habitual, sigue el diccionario, era leer el primer párrafo.

Otra forma más indirecta de escoger el fragmento que se sometería a exégesis consistía en dejar el libro a la intemperie, abierto a la mitad exacta, para que el viento se encargara de pasar las páginas. También servía el arrojar el libro y leer la página donde hubiera quedado abierto. Tradicionalmente, el libro que se empleaba siempre para esta clase de adivinaciones era la Biblia. Con el transcurrir del tiempo, no obstante, son otros los libros que se han convertido en guías espirituales para los bibliomantes, como La Eneida de Virgilio. Por ejemplo, durante el Imperio Romano, cuentan las crónicas que Adriano señaló al azar un párrafo de La Eneida que predijo la aprobación por Trajano de su sucesión al trono.

O que Claudio II señaló un párrafo que vaticinó la muerte de su hermano Quintilo pocos días después de convertirse en emperador. También se usaron La Ilíada y La Odisea, de Homero. Ya ven ustedes, todo muy místico, todo muy código secreto de la Biblia o código da Vinci, o Código Penal, si me apuran: los leguleyos me entenderán.

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¿Podemos encontrar mensajes secretos en los libros? (I)

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biblia2.jpgQuien busca, encuentra. A veces en el mal sentido. Es decir, que tendemos a encontrar patrones si nos decidimos a buscar (y luego organizamos esos patrones para que tengan sentido, lo cual es incompatible con observar la realidad objetiva). Prueba de ello son las nubes: basta mirar un rato el cielo para ver formas reconocibles en esas esposas máquinas lluvia.

O mirad una salpicadura en la pared. ¿Veis al Pato Donald? A eso me refiero. En la pared no está el Pato Donald, sólo hay un puñado de salpicaduras que, según la idiosincrasia del observador, se parecerá al Pato Donald o a cualquier otro icono cultural. Nuestra mente, pues, está bastante incapacitada para observar la realidad: más bien se afana en organizarla a su conveniencia y a darle sentido subjetivo.

Por esa razón es tan fácil encontrar mensajes secretos en los libros.

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‘El fin de la fe’ de Sam Harris: religión, terror y el futuro de la razón

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A mi juicio, existen dos clases de críticas literarias. La que se fundan en cuestiones técnicas, en valoraciones más o menos estandarizadas sobre lo que es el ritmo o la belleza de un texto. Y las que se basan en lo que simplemente ha causado en nuestras entrañas la lectura del libro.

Lo que ha causado en mis entrañas El fin de la fe del filósofo y doctor en neurociencias Sam Harris es un cataclismo. De modo que soy incapaz de dedicar espacio a la aparente prosa sencilla y asequible de Harris o en su extraordinaria capacidad para apuntalar justo la objeción que te viene a la mente tras leer uno de sus incendiaros párrafos.

Sólo puedo hablar de este libro desde la fe. Una fe que en nada se parece a la fe religiosa. Pero que, como ésta, nace de un punto de vista subjetivo, sentimental, personal. El fin de la fe es uno de los libros más bellos, bien explicados y fundamentados y más necesarios que he tenido la oportunidad de leer en mucho tiempo (a pesar de que esta edición contiene no pocas erratas tipográficas, una pena).

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Digitalizada la Biblia más antigua del mundo

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Codex Sinaiticus
Hace aproximadamente un año os informábamos de la digitalización de la primera parte del Codex Sinaiticus, la biblia más antigua del mundo. Según informó ayer la Biblioteca Británica, ya puede accederse a las más de 800 páginas y fragmentos de este documento del siglo IV, tras cuatro años de trabajo colaborativo entre esta institución, la Biblioteca de la Universidad de Leipzig, el Monasterio de Santa Catalina de Egipto y la Biblioteca Nacional de Rusia.

Para Scot McKendrick, director del departamento de manuscritos occidentales de la Biblioteca Británica:

Ese manuscrito, de 1.600 años de antigüedad, permite estudiar el desarrollo de la temprana cristiandad y ofrece material documental de primera mano sobre cómo se transmitió la biblia de generación en generación. [...] El Codex Sinaiticus es uno de los mayores tesoros escritos del mundo. Marca el triunfo definitivo de los códices encuadernados sobre los pergaminos.

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BibleMap: Leyendo la Biblia con Google Maps

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BibleMap

De más está decir que La Biblia es el texto más popular de todo el mundo, es el más leido, más consultado, más estudiado y no en balde es que ha servido a lo largo de la historia para mostrar o experimentar nuevos formatos de edición. Lo que Gutenberg hizo al reproducir diferentes ejemplares del Libro Sagrado cambió no solamente el mundo de la edición, sino también el de la lectura. Y ahora que estamos en el umbral de una nueva era de la lectura interactiva, también la Biblia es uno de los textos escogidos para experimentar.

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Los 5 'yippy-ka-yey, motherfucker' de la historia de la literatura.

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iliad-pop.jpgAntes de la época de las películas de acción y los videoclips de rap el entretenimiento más viril conocido era la literatura. A los machos del pasado nada les gustaba más que juntarse con un grupo de amigos y desaparecer monte arriba a cazar, o sudar juntos en el gimnasio a base de llaves de lucha y relajarse después en una terma escuchando los cantares de un aedo. Esto tiene dos implicaciones: una, que como siempre he dicho, la Historia es tremendamente gay; dos, que los poetas conocían a su público e introdujeron tipos tan duros con frases tan lapidarias que dejan a John McLane a la altura de Hello Kitty.

1) Diomedes (Ilíada). De todos los héroes de la Guerra de Troya Diomedes pasa relativamente despercibido, y es extraño, porque es uno de los personajes más positivos. Mientras Agamenón berrea con su capa escarlata el viento, Menelao se tira de los pelos pensando en el atracón de Paris que se está dando su mujer, Ayax frunce el ceño intento comprender palabras difíciles y Ulises busca cualquier excusa para no pelear, Diomedes sólo se preocupa por salir al campo de batalla y matar troyanos. Y lo hace realmente bien.

Tanto que cuando Afrodita ve que su protegido Eneas está a punto de ser convertido en carne de kebab por Diomedes, baja ella misma para interponerse. Vale que Venus no es la diosa más temible (sus apariciones son descritas como el desfile de Carnaval de Río entre niebla rosa) pero aún así le ha dado nombre a un tipo de enfermedad, así que cualquiera se andaría con reparos. Diomedes no, y ni corto ni perezoso le clava su lanza.

Tente lejos, tú. hija del dios Zeus / de la guerra y el encarnizamiento;
¿O no es bastante que andes seduciendo / a mujeres, que del vigor carecen?

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