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		<title>Magazine - biblia</title>
		<link>http://www.papelenblanco.com</link>
		<description>
Blog sobre literatura, críticas de libros, internet y letras.		</description>
		<pubDate>2012-02-13 05:02:10</pubDate>

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      <title><![CDATA[¿Podemos encontrar mensajes secretos en los libros? (y II)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/podemos-encontrar-mensajes-secretos-en-los-libros-y-ii</link>
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      <pubDate>Fri, 20 May 2011 19:41:20 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2011/05/nube.jpg" class="centro" alt="nube.jpg" />Buscar intencionadamente lo que se quiere encontrar. <strong>Es lo que se vino a llamar bibliomancia</strong>. El método consistía en abrir un libro en una página al azar para interpretar así su contenido contextualizándolo y adaptándolo a la circunstancia presente. Esto es lo que dice el diccionario. Lo habitual, sigue el diccionario, <strong>era leer el primer párrafo</strong>. </p>

	<p>Otra forma más indirecta de escoger el fragmento que se sometería a exégesis consistía en dejar el libro a la intemperie, abierto a la mitad exacta, para que el viento se encargara de pasar las páginas.<strong> También servía el arrojar el libro y leer la página donde hubiera quedado abierto</strong>. Tradicionalmente, el libro que se empleaba siempre para esta clase de adivinaciones era la Biblia. Con el transcurrir del tiempo, no obstante, son otros los libros que se han convertido en guías espirituales para los bibliomantes, como <em>La Eneida</em> de <strong>Virgilio</strong>. Por ejemplo, durante el Imperio Romano, cuentan las crónicas que Adriano señaló al azar un párrafo de La Eneida que predijo la aprobación por Trajano de su sucesión al trono.</p>

	<p>O que Claudio II señaló un párrafo que vaticinó la muerte de su hermano Quintilo pocos días después de convertirse en emperador. También se usaron <em>La Ilíada</em> y <em>La Odisea,</em> de <strong>Homero</strong>. Ya ven ustedes, todo muy místico, todo muy código secreto de la Biblia o código da Vinci, o Código Penal, si me apuran: los leguleyos me entenderán.<br />
<!--more--></p>

	<p>Cualquier libro sirve, desde uno de <strong>Borges</strong> a uno de <strong>Twain</strong>, pasando por un poemario y hasta un lexicón. La serendipia llevada al extremo. <strong>El libro convertido en médium</strong>. La cura para la incertidumbre. Unos dados literarios para quienes, como yo, consideran azar y cálculo primos hermanos, cuando no hermanos gemelos univitelinos. </p>

	<p>En cualquier caso, los que tengan una sensibilidad especial no necesitarán tirar de su cerebro mal calibrado para encontrar patrones donde en realidad no hay nada. Los especialmente sensibles podrán encontrar mensajes secretos de verdad. De los que vale la pena encontrar. <strong>Mensajes que no pueden ser analizados matemáticamente</strong>. </p>

	<p>Para encontrar estos mensajes, sin duda, se requiere tesón. O a lo mejor, por casualidad, algún día te tropiezas con algún verso huérfano en una servilleta de papel de una cafetería perdida, o con un bosquejo en alguna pared tapiada, o con el eco de una tonada melancólica en un zaguán, o con una bella forma de barro en un alcorque, o con <strong>las joyas en forma de lentejuelas de rocío derramadas sobre el césped recién regado</strong>, o con el ritmo sincopado de las pisadas de una niña sobre la hojarasca crujiente. El mundo, aunque os parezca lo contrario después de mi explicación, es más fértil en este tipo de mensajes que en los comúnmente conocidos como mensajes secretos.</p>

	<p>Si no, siempre nos queda mirar el cielo y reconocer al Pato Donald en una nube. </p>

	<p>Vía | <em>Rarología</em> de Richard Wiseman / <em>Elogio de la irreligión</em> de John Allen Paulos</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[¿Podemos encontrar mensajes secretos en los libros? (I)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/podemos-encontrar-mensajes-secretos-en-los-libros-i</link>
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      <pubDate>Fri, 20 May 2011 13:41:15 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2011/05/biblia2.jpg" class="centro" alt="biblia2.jpg" /><strong>Quien busca, encuentra</strong>. A veces en el mal sentido. Es decir, que tendemos a encontrar patrones si nos decidimos a buscar (y luego organizamos esos patrones para que tengan sentido, lo cual es incompatible con observar la realidad objetiva). Prueba de ello son las nubes: basta mirar un rato el cielo para ver formas reconocibles en esas esposas máquinas lluvia. </p>

	<p>O mirad una salpicadura en la pared. ¿Veis al Pato Donald? A eso me refiero. En la pared no está el Pato Donald, sólo hay un puñado de salpicaduras que, según la idiosincrasia del observador,<strong> se parecerá al Pato Donald o a cualquier otro icono cultural</strong>. Nuestra mente, pues, está bastante incapacitada para observar la realidad: más bien se afana en organizarla a su conveniencia y a darle sentido subjetivo.</p>

	<p>Por esa razón<strong> es tan fácil encontrar mensajes secretos en los libros</strong>. <br />
<!--more--></p>

	<p>Por ejemplo, busquemos anagramas en libros famosos. <strong>Cory Clahoun</strong>, famoso creador de enigmas, descubrió el siguiente en la célebre frase de <em>Hamlet</em> de <strong>Shakespeare</strong>: <em>To be, or not to be: that is the question: / Whether ´tis nobler in the mind to suffer / the slings and arrows of outrageous fortune</em>… (“Ser o no ser: he aquí la cuestión / Cuál es más digna acción del ánimo / sufrir los golpes de la fortuna injusta…”). </p>

	<p>Éste es un anagrama exacto que brinda un perfecto resumen del contenido de la obra: <em>In one of the Bard´s bestthought-of trageides, our insistent hero, Hamlet, queries on two fronts about how life turns rotten</em> (“En una de las tragedias mejor pensadas del bardo, nuestro insistente héroe, Hamlet, se pregunta en dos frentes por qué la vida termina en putrefacción”).</p>

	<p>Como señala <strong>Richard Wiseman</strong>, no estamos asistiendo a nada prodigioso:</p>

<blockquote>Es simplemente la ley de los grandes números en funcionamiento. Dado el gran número de combinaciones de letras en las palabras y la enorme cantidad de texto en obras y en libros, no es sorprendente que cada tanto aparezca un anagrama. Lo que es quizá más sorprendente es que haya personas dispuestas a invertir una significativa cantidad de su tiempo en buscarlos.</blockquote>

	<p>Como <a href="http://www.xatakaciencia.com/matematicas/las-matematicas-dejan-en-ridiculo-el-codigo-secreto-de-la-biblia-i">ya escribí en una ocasión</a>, incluso hay gente que busca esta clase de coincidencias completamente naturales desde el punto de vista de las matemáticas <strong>para darle más lustre a libros como la Biblia</strong>. Por ejemplo, <em>El código secreto de la Biblia</em>, de <strong>Michael Drosnin</strong>, es un ejemplo manifiesto de ello: incluso se atrevía a afirmar que la Biblia contenía profecías de hechos contemporáneos.</p>

	<p>El matemático <strong>John Allen Paulos</strong> explica así esta supuesta conexión estadística:</p>

<blockquote>Una secuencia de letras equidistantes es un conjunto ordenado de letras, en este caso hebreas, cada una de las cuales (salvo la primera) sigue a su precedente por un número fijo de otras letras. (No se cuentan los espacios entre palabras.) Un ejemplo simple es la palabra “nazi” (geNerAliZacIón), si se toma un intervalo entre letras de longitud 2. Habitualmente, los intervalos entre letras son mucho más largos: 23, 47, 69 o 92 letras, e incluso más. Los autores del artículo citado habían identificado en el texto de la Torá secuencias de letras equidistantes correspondientes a los nombres (o algunas variantes) de rabinos famosos que vivieron en siglos posteriores a los tiempos bíblicos, junto con secuencias a menudo contiguas correspondientes a sus fechas de nacimiento u otros eventos relacionados, la probabilidad de lo cual era minúscula.</blockquote>

	<p>En resumidas cuentas, lo importante no es la probabilidad de que aparezca una secuencia particular en un texto sino la probabilidad de que <strong>ALGUNA</strong> secuencia de significado vagamente similar aparezca<strong> DE ALGÚN MODO</strong> y <strong>EN <span class="caps">ALGUNA</span> PARTE</strong> del texto.</p>

	<p>Bajo esta reglas tan laxas, es fácil, por ejemplo, encontrar secuencias interesantes en la traducción inglesa de <em>Guerra y Paz</em>: “Jordan”, “Chicago” y “Bulls”. Es decir, que <strong>Tolstoi</strong> estaba profundamente interesado en el futuro del baloncesto.</p>

	<p>El artículo estadístico antes citado también puede ilustrar otro defecto más sutil que tiene que ver con sesgos no intencionados en la elección de las secuencias buscadas, procedimientos definidos vagamente, la variedad y las contingencias de la ortografía del hebreo antiguo y las diversas versiones de la Torá, o incluso el teorema de Ramsey, <strong>un profundo resultado matemático sobre la inevitabilidad del orden en cualquier secuencia de símbolos lo bastante larga</strong>.</p>

	<p>La disparidad (al gusto del consumidor) del hallazgo de mensajes reveladores en los libros incluso fue el gérmen de una mancia ciertamente letraherida: <strong>la bibliomancia</strong>. Pero de de eso os hablaré en la próxima entrega de este artículo.</p>

	<p>Vía | <em>Rarología</em> de Richard Wiseman / <em>Elogio de la irreligión</em> de John Allen Paulos</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘El fin de la fe’ de Sam Harris: religión, terror y el futuro de la razón]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/ensayo/el-fin-de-la-fe-de-sam-harris-religion-terror-y-el-futuro-de-la-razon</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/ensayo/el-fin-de-la-fe-de-sam-harris-religion-terror-y-el-futuro-de-la-razon</guid>
      <pubDate>Thu, 10 Dec 2009 14:12:58 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/12/0393327655_01_lzzzzzzz.jpg" alt="" />A mi juicio, existen dos clases de críticas literarias. La que se fundan en cuestiones técnicas, en valoraciones más o menos estandarizadas sobre lo que es el ritmo o la belleza de un texto. Y las que se basan en lo que simplemente ha causado en nuestras entrañas la lectura del libro. </p>

	<p>Lo que ha causado en mis entrañas <strong>El fin de la fe</strong> del filósofo y doctor en neurociencias <strong>Sam Harris</strong> es un cataclismo. De modo que soy incapaz de dedicar espacio a la aparente prosa sencilla y asequible de Harris o en su extraordinaria capacidad para apuntalar justo la objeción que te viene a la mente tras leer uno de sus incendiaros párrafos. </p>

	<p>Sólo puedo hablar de este libro desde la fe. Una fe que en nada se parece a la fe religiosa. Pero que, como ésta, nace de un punto de vista subjetivo, sentimental, personal. <strong>El fin de la fe</strong> es uno de los libros más bellos, bien explicados y fundamentados y más necesarios que he tenido la oportunidad de leer en mucho tiempo (a pesar de que esta edición <strong>contiene no pocas erratas tipográficas</strong>, una pena).</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>No importa si tienes fe en las cosas que Harris critica salvajemente, no importa que rindas culto a Jesús, a Baal o a Zeus. Seas o no un racionalista, ateo, creyente o agnóstico (a juicio de Harris, la peor lacra social que pueda existir en la discusión sobre la religión). Lo cierto es que <strong>El fin de la fe</strong> demuestra de una forma tan apodíctica lo peligrosas y absurdas que son las religiones organizadas (y lo poco que merecen nuestro respeto sus seguidores), que a cualquier lector le parecerá que está leyendo la Biblia.</p>

	<p>Estoy convencido que hasta el lector que no esté de acuerdo con Harris, no podrá obviar la fuerza de su análisis. No en vano, en un país tan religioso como <span class="caps">EEUU</span>, donde el presidente no puede llegar a tal si se declara ateo, este libro recibió el prestigioso premio <strong>PEN/Martha Albrand de ensayo en el año 2005</strong>.</p>

	<p>Haced la prueba. No es necesario que leáis la obra entera. <strong>Basta con las primeras 30 páginas</strong>. Sólo 30 páginas son suficientes para que yo admita que Harris construye una argumentación que está entre lo mejor que he leído en mucho tiempo sobre lo que son las creencias, por qué la religión es peligrosa o la razón de que sea perjudicial para todos que sigamos considerando respetable que alguien se declare abiertamente creyente o agnóstico. Como resume excelentemente otro gran autor, <strong>Christopher Hitchens</strong>, en una sola frase: “Lo que puede ser afirmado sin pruebas, también puede ser descartado sin pruebas” (recemos para que miles de millones de nosotros estemos de acuerdo con él). </p>

	<p>Esas 30 primeras páginas de <strong>El fin de la fe</strong> son de una simplicidad y una coherencia tal que recuerdan a una operación matemática por fin bien resuelta. El 90 % de la población mundial sería incapaz de contradecir las palabras de Harris: es decir, esa gran mayoría que no ha dedicado varios años de su vida a estudiar diversas disciplinas (de letras y de ciencias) para justificar su fe, qué es Dios o los entresijos de los textos neotestamentarios. </p>

	<p>Dicho de un modo más brusco: Sam Harris tiene razón, los indocumentados de este mundo (la gran mayoría), no. </p>

	<p>Pero si después de superar la prueba de las 30 páginas os atrevéis a zambulliros a pulmón libre en el resto del libro, entonces descubriréis que Harris no se contenta con tener razón. Quiere explicar detalladamente por qué la tiene. Para ello se pone a analizar los fundamentos neurológicos acerca de cómo se construyen las creencias y cuán fácil es que seamos incoherentes con nuestro propio sistema de creencias. Aquí Harris ni siquiera opina, <strong>sólo expone lo que están demostrando sistemáticamente todos los científicos del planeta</strong>. </p>

	<p>Pero Harris no sólo es un experto en neurociencia, también se graduó en Filosofía en la Universidad de Stanford y ha dedicado más de 20 años a investigar las tradiciones religiosas tanto de Oriente como de Occidente. Así que os podéis imaginar que el resto del libro tampoco deja títere con cabeza desde el punto de vista de las disciplinas humanistas. incluso ofreciendo análisis políticos que dejan en ridículo las tesis de Chosmky acerca de los motivos del terrorismo musulmán en tierra americana. </p>

	<p>Por si fuera poco, en la parte final de esta edición, el autor recoge las mejores preguntas y objeciones que recibió a raíz de la publicación de la primera edición del libro, dedicándose a contestarlas una a una (aunque, claro está, obviando las preguntas más ultrajantemente estúpidas).</p>

	<p>Recordad. 30 páginas. Y ya no podréis dejar de leer.</p>

<blockquote>Según la agencia Gallup, el 35 por ciento de los norteamericanos cree que la Biblia es la palabra literal e infalible del Creador del Universo. Un 48 por ciento cree que es la palabra “inspirada” por Dios, igualmente infalible, aunque algunos de sus pasajes deban interpretarse de forma simbólica para que su verdad se haga pública. Sólo el 17 por ciento dudamos de que existiera una personificación de Dios que, en su infinita sabiduría, se molestó en redactar este texto, o que, ya puestos, crease la Tierra con sus 250.000 especies de escarabajos. Un 46 por ciento de los norteamericanos dan por válida una visión literal de la creación (el 40 por ciento creen que Dios ha guiado la creación a lo largo de millones de años). Esto significa que hay 120 millones de personas que sitúan en Big Bang unos 2.500 años después de que babilonios y sumerios aprendieran a fermentar la cerveza. Si aceptamos las encuestas, casi 230 millones de americanos creen que un libro que no evidencia unidad de estilo o coherencia interna alguna fue escrito por una deidad omnisciente, omnipotente y omnipresente. Seguramente, una encuesta entre los hindúes, musulmanes o judíos del mundo arrojaría resultados similares, revelándonos que nuestros mitos nos han intoxicado a medida que crecíamos como especie.</blockquote>

	<p>Editorial Paradigma (2007) <br />
416 págs.  <br />
<span class="caps">EAN</span> 9788493604813 </p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Digitalizada la Biblia más antigua del mundo]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/coleccionismo/digitalizada-la-biblia-mas-antigua-del-mundo</link>
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      <pubDate>Tue, 07 Jul 2009 08:28:56 +0000</pubDate>

      <author>Magalí Urcaray</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image5483" class="centro" alt="Codex Sinaiticus" src="http://img.papelenblanco.com/2009/07/codex_sinaiticus.jpg" /><br />
Hace aproximadamente un año os informábamos de la digitalización de la primera parte del <strong>Codex Sinaiticus</strong>, la biblia más antigua del mundo. Según informó ayer la Biblioteca Británica, <strong>ya puede accederse a las más de 800 páginas y fragmentos de este documento del siglo IV</strong>, tras cuatro años de trabajo colaborativo entre esta institución, la Biblioteca de la Universidad de Leipzig, el Monasterio de Santa Catalina de Egipto y la Biblioteca Nacional de Rusia.</p>

	<p>Para Scot McKendrick, director del departamento de manuscritos occidentales de la Biblioteca Británica:</p>

	<p><blockquote><p>Ese manuscrito, de 1.600 años de antigüedad, permite estudiar el desarrollo de la temprana cristiandad y ofrece material documental de primera mano sobre cómo se transmitió la biblia de generación en generación. [...] El Codex Sinaiticus es uno de los mayores tesoros escritos del mundo. Marca el triunfo definitivo de los códices encuadernados sobre los pergaminos.</p></blockquote><!--more--></p>

	<p>El proyecto de digitalización del Codex Sinaiticus surgió en 2005, con la firma de un acuerdo entre las cuatro instituciones que poseían fragmentos del códice. De las 1.460 paginas que lo componían originalmente se han conservado cerca de 800, con más de 650.000 palabras para transcribir y descifrar en condiciones de máxima delicadeza, debido a la fragilidad del texto. </p>

	<p>El códice, de gran tamaño (40,6 centímetros de alto por 35,5 de ancho), fue escrito en griego por varios escribas, y revisado y corregido a lo largo de los siglos posteriores; la transcripción que se ha realizado incluye, mediante referencias cruzadas, dichas revisiones, para un mejor estudio del texto. Si bien en un primer momento se pensó en la participación de tres escribas, ahora se ha confirmado la presencia de un cuarto.</p>

<blockquote>La disponibilidad del manuscrito virtual para su estudio por los expertos de todo el mundo crea oportunidades de colaboración investigadora que habrían sido imposibles hace sólo unos años.</blockquote>

	<p>El Codex Sinaiticus fue descubierto en el Monasterio de Santa Catalina, al pie del Monte Sinaí, por Konstantin von Tischendorf en 1859, con el apoyo del zar Alejandro II de Rusia. En dos viajes anteriores al recinto, von Tischendorf había logrado rescatar 45 hojas de pergamino con escrituras bíblicas. En 1875, mientras se llevaba a cabo la restauración del monasterio, los monjes encontraron un cuarto manuscrito. Desde su descubrimiento y hasta su venta a la Biblioteca Británica en 1933, el codex estuvo conservado en la Biblioteca Nacional de Rusia.</p>

	<p>Se cree que su contenido original estaba compuesto por el Antiguo y el Nuevo testamento, ambos completos. En la actualidad únicamente se conservan trozos de la Septuaginta, la totalidad del Nuevo Testamento, la &#8216;Epístola de Bernabé&#8217; y fragmentos de &#8216;El Pastor de Hermas&#8217;. Junto con el &#8216;Codex Vaticanus&#8217;, el Codex Sinaiticus es vital para el estudio crítico de la Biblia en su versión griega.</p>

	<p>Con motivo de la presentación oficial del códice en la web, la Biblioteca Británica ha preparado la exposición &#8216;Desde el Pergamino hasta el Pixel: Reunificación Virtual del Codex Sinaiticus&#8217;, que podrá visitarse desde hoy y hasta el 7 de septiembre. Paralelamente, estos días tiene lugar un ciclo de conferencias sobre el proceso de digitalización del manuscrito, con la presencia de reputados expertos.</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.elpais.com/articulo/internet/Biblia/antigua/mundo/vuelca/red/elpepucul/20090706elpepunet_1/Tes">El País</a><br />
Más información | <a href="http://www.codexsinaiticus.org/en/">Codex Sinaiticus</a><br />
En Papel en blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/libro-digital/digitalizada-la-primera-parte-de-una-biblia-del-siglo-iv">Digitalizada la primera parte de una Biblia del siglo IV</a> </p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[BibleMap: Leyendo la Biblia con Google Maps]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/internet-y-literatura/biblemap-leyendo-la-biblia-con-google-maps</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/internet-y-literatura/biblemap-leyendo-la-biblia-con-google-maps</guid>
      <pubDate>Mon, 02 Feb 2009 21:50:38 +0000</pubDate>

      <author>Juliana Boersner</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img src="http://img.papelenblanco.com/2009/02/BibleMap.png" alt="BibleMap" /></p>

	<p>De más está decir que <strong>La Biblia</strong> es el texto más popular de todo el mundo, es el más leido, más consultado, más estudiado y no en balde es que ha servido a lo largo de la historia para mostrar o experimentar nuevos formatos de edición. Lo que Gutenberg hizo al reproducir diferentes ejemplares del Libro Sagrado cambió no solamente el mundo de la edición, sino también el de la lectura. Y ahora que estamos en el umbral de una nueva era de la lectura interactiva, también la Biblia es uno de los textos escogidos para experimentar. <!--more--></p>

	<p>Ya habia leído acerca de la ubicación en <strong>Google Maps</strong> de los lugares mencionados en novelas, por ejemplo, pero no me habia impresionado tanto con la potencialidad de esta nueva manera de ller hasta que hoy me encontré con esta propuesta de leer. <strong>Bible Map</strong> es una aplicación que nos permite leer la Biblia de manera contextual teniendo en una misma pantalla tanto el texto como la ubicación geográfica en la que ocurren los episodios. </p>

	<p>Para ubicar el texto debemos elegir algunos de los parajes que deseemos tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Al hacerlo, el mapa se reacomoda dándonos las coordenadas en las que se encuentran los lugares mencionados en el texto que leemos. Vemos la actualidad de un libro que es casi mítico en nuestra cultura y al mismo tiempo le brinda una actualidad que puede llegar a ser escalofriante si tomamos conciencia de que algunos de los territorios allí nombrados son ahora escenario de las guerras fraticidas más encarnizadas. </p>

	<p>Vía | <a href="http://wwwhatsnew.com/2009/01/30/biblemap-biblia-online-con-localizacion-geografica/">Wwwhat´sNew</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Los 5 'yippy-ka-yey, motherfucker' de la historia de la literatura. ]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/los-5-yippy-ka-yey-motherfucker-de-la-historia-de-la-literatura</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/metacritica/los-5-yippy-ka-yey-motherfucker-de-la-historia-de-la-literatura</guid>
      <pubDate>Sat, 29 Nov 2008 17:09:55 +0000</pubDate>

      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id=image4534 alt=iliad-pop.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2008/11/iliad-pop.jpg" />Antes de la época de las películas de acción y los videoclips de rap el entretenimiento más viril conocido era la literatura. A los machos del pasado nada les gustaba más que juntarse con un grupo de amigos y desaparecer monte arriba a cazar, o sudar juntos en el gimnasio a base de llaves de lucha y relajarse después en una terma escuchando los cantares de un aedo. Esto tiene dos implicaciones: una, que como siempre he dicho, la Historia es tremendamente gay; dos, que los poetas conocían a su público e introdujeron tipos tan duros con frases tan lapidarias que dejan a <strong>John McLane</strong> a la altura de <strong>Hello Kitty</strong>.</p>

	<p>1) <strong>Diomedes </strong>(<em>Ilíada</em>). De todos los héroes de la Guerra de Troya Diomedes pasa relativamente despercibido, y es extraño, porque es uno de los personajes más positivos. Mientras Agamenón berrea con su capa escarlata el viento, Menelao se tira de los pelos pensando en el atracón de Paris que se está dando su mujer, Ayax frunce el ceño intento comprender palabras difíciles y Ulises busca cualquier excusa para no pelear, Diomedes sólo se preocupa por salir al campo de batalla y matar troyanos. Y lo hace realmente bien.</p>

	<p>Tanto que cuando Afrodita ve que su protegido Eneas está a punto de ser convertido en carne de kebab por Diomedes, baja ella misma para interponerse. Vale que Venus no es la diosa más temible (sus apariciones son descritas como el desfile de Carnaval de Río entre niebla rosa) pero aún así le ha dado nombre a un tipo de enfermedad, así que cualquiera se andaría con reparos. Diomedes no, y ni corto ni perezoso le clava su lanza.</p>

	<p><em>Tente lejos, tú. hija del dios Zeus / de la guerra y el encarnizamiento;<br />
¿O no es bastante que andes seduciendo / a mujeres, que del vigor carecen?</em><!--more--></p>

	<p>Sé lo que estáis pensando: <em>Menudo héroe que ataca a una chica</em>. Pero la cosa no acaba ahí. Afrodita corre al Olimpo a chivarse y, como Zeus no quiere romper la regla de no-intervención divina, convence a su amante Ares para que la vengue. Y el dios de la guerra cae sobre la tierra como una tromba de humo y muerte, acompañado de sus demoniácos hijos Phobos y Deimos.</p>

	<p>Imaginad la estampa de un dios armado, cubierto de sangre humeante y entrañas, surgiendo de las tinieblas. Todos salen despavoridos; todos menos Diomedes, que ha recibido una &#8220;reprobación estimuladora&#8221; de Atenea (básicamente le ha susurrado sabiamente al oído: &#8220;¿Vas a ser tú igual de nenaza?&#8221;). Así que el héroe espera a Ares con pie firme y en cuanto se pone a tiro le arroja su lanza, hiriéndolo y mandándole de vuelta al Olimpo.</p>

	<p>Y aquí viene lo que consagra a Diomedes como rey de la fiesta: lo primero que hace el &#8216;temible&#8217; Ares al llegar es exactamente lo mismo que Afrodita, quejarse a papá. Lo que Zeus le responde es el equivalente poético a una colleja:</p>

	<p><em>No me vengas ahora, veleidoso, / sentado cabe mi, con gimoteos.<br />
Pues para mí eres el más odioso / de los dioses que ocupan el Olimpo.</em></p>

	<p>Nota histórica: Leónidas de Esparta tenía su carpeta escolar forrada con fotos de Diomedes.</p>

	<p>2) <strong>Lancelot del lago</strong> (<em>El caballero de la carreta</em>). Según cuenta el roman medieval de <strong>Chrétien de Troyes</strong>, también autor de Perceval, la reina Ginebra había sido secuestrada, como es propio de romances de caballerías y videojuegos. Mientras un anciano y confuso Arturo intenta poner en marcha un plan de rescate, un misterioso caballero sale a toda carrera tras los raptores. Se trata de Lancelot, enamorado de Ginebra, tan desesperado por recuperarla que su caballo revienta en la persecución.</p>

	<p>En esas estamos cuando aparece un enano conduciendo una carreta. En los romances los enanos y sus primos los jorobados son una especie de sindicato de cabrones: sólo aparecen para hacer todo el mal posible. Lancelot le ruega que lo lleve consigo para continuar la persecución y el enano accede, a condición de que monte en la parte posterior de la carreta. ¿Y qué tiene esto de malo? Pues que en el mundo celta la carreta era dónde se exponía a los criminales para escarnio público. Que un caballero se preste a ello conlleva inmediatamente su humillación y pérdida de honor.</p>

	<p>Debido a esta muestra de amor y devoción, Lancelot va a recibir un torrente de desplantes e insultos contínuos que soporta con caballeresca paciencia. Hasta que en un banquete un caballero insolente termina por hacerle saltar las tuercas. Sigue un duelo a espada que Lancelot gana con facilidad. El insolente vencido pide clemencia; lo habitual en estos casos es perdonarle la vida bajo juramento de que nunca volverá a luchar contra uno y que irá a ver a su amada para contar cómo fue vencido. Pero Lancelot tiene otros planes:</p>

	<p><em>Perdonadme la vida señor y haré cuánto queráis.<br />
¿Haréis cuánto sea por conservar la vida?<br />
Sí señor, cuánto os plazca.<br />
Pues no te pido más que te subas a la carreta.</em></p>

	<p>Gran lección la que nos da Lancelot: si no tienes pelotas para humillarte cuando es necesario, otro se encargará de humillarte a tí. Por supuesto el insolente no tiene redaños (<em>prefiero morir antes</em>) y Lancelot, que es bueno pero no tonto, lo decapita. De repente nadie recuerda ya más el incidente de la carreta y todo queda solucionado, pero surge un problema: con el insolente muerto ¿Quién hablará a Ginebra de su victoria? Así que Lancelot decide colgar su cabeza de la silla de montar para recordar contarle la anécdota en cuanto la haya rescatado. </p>

	<p>Ahora imaginaros a <strong>Richard Gere</strong> haciendo todo eso. Ese es el motivo por el que me da la risa tonta cada vez que me hablan de &#8216;amor caballeresco&#8217; aplicado a cartas de amor.</p>

	<p>3) <strong>Gilgamesh </strong>(<em>El poema de Gilgamesh</em>). Este es el poema más antiguo conocido y hay quién opina que está aún por superar. Gilgamesh es el poderoso rey de Uruk, dos tercios dios y uno hombre, pero su pueblo no está muy feliz con él ya que les roba a sus hijos para la guerra y conoce a sus hijas en sus propios lechos. El único capaz de enfrentarse a él es Enkidu, un hombre salvaje que vive con las bestias.</p>

	<p>Para atraer a Enkidu la gente de Uruk recurre a la sacedotisa de Ishtar Shamhat (&#8216;alegría&#8217;), que entre sus atribuciones tiene la de ser prostituta sagrada. Lo cual es muy juicioso, ya que para hacer hombre a un niño salvaje a hechura de los dioses hace falta a la mejor profesional. Y Shamhat no defrauda: ella y Enkidu yacen 40 días y 40 noches, tras lo cual él se muestra mucho más dispuesto a ir a la ciudad (&#8220;Y dices que dónde tú vienes hay más de esto?&#8221;).</p>

	<p>Llegados a Uruk Gilgamesh y Enkidu, como los machos alfa que son, entablan inmediatamente batalla. Pese a arrasar media ciudad ninguno consigue vencer al otro, así que terminan haciéndose amigos y decidiendo que ellos dos sólos contra el mundo lo pasarán mucho mejor. Sellan así su amistad reventado las tabernas de Uruk y visitando el templo de Ishtar, que es más o menos lo mismo que ocurrió entre Javier Marías y Arturo Pérez Reverte.</p>

	<p>Así que los dos salen en busca de aventuras pertrechados con su mejor regalia, y tan grande se hace su fama que llama la atención de la propia Ishtar. Ni corta ni perezosa, decide que ese hombretón Gilgamesh tiene que ser suyo y se le ofrece como amante. Ahora, algo sobre Ishtar: es la diosa sexual, sí, pero también la de la guerra, del inframundo y la muerte. Lo cual nos dice algo del orden de prioridades de los mesopotámicos. Gilgamesh, a quién Enkidu ha metido sentido común en su cabezota a puñetazos, decide deshacerse de ella como un caballero: tirándole un<em> hueso a la cara</em> y recordándole todos sus amantes precedentes que han acabado mal:</p>

	<p><em>Has tenido tu buena racha de muchachos, es cierto / ¿Pero cuántos de ellos volvieron a por más?</em></p>

	<p>Después de esto Ishtar intenta matarlos con un toro gigante, pero el daño está hecho: no hay autoestima divina que supere eso. Y si todavía dudáis de qué pasta está hecho Gilgamesh, veamos otra de sus aventuras. En esta tiene que permanecer despierto seis días y siete noches, pero se duerme nada más empezar. Pasa dormido siete días y cuando al final le despiertan gruñe:</p>

	<p><em>Apenas acababa de venirme el sueño / que me lo espantáis.</em></p>

	<p>4) <strong>Entelo </strong>(<em>Eneida</em>). No sé si recordais a Eneas. La última vez que lo vimos fue cuando Afrodita lo sacaba por los pies antes de que Diomedes lo ensartara. Dado que Eneas pertenece a la estirpe de fundadores míticos de Roma, Virgilio relató su historia en la Eneida, y en ella nos encontramos con el episodio de Entelo, el <strong>Rocky Balboa</strong> del siglo I.</p>

	<p>Los troyanos de Eneas han llegado a Sicilia, y deciden celebrar unos juegos entre locales y visitantes. Entre los troyanos está Dares, un fanfarrón campeón de boxeo que provoca a la vieja gloria local, Entelo. Este argumenta que está mayor para seguir luchando, pero el propio rey le convence para hacerlo. Él forma parte de otra generación ; de la de Hércules ni más ni menos. Es más, Entelo todavía conserva los propios cestos de mimbre con los que luchaba Hércules, con <em>vestigios de sangre y huesos rotos</em>. Así que cuando se levanta y deja caer el manto, revelando su montañosa musculatura, Dares lamenta no haberse mordido la lengua.</p>

	<p>El boxeo romano era muy similar al nuestro, usando cestos de mimbre en lugar de guantes y con una probabilidad mucho mayor de muerte. Dares es más ágil pero Entelo no le deja abrir hueco y su enorme potencia física acaba imponiéndose. Tanto que Eneas tiene que parar el combate para sacar vivo a Dares. Entelo es declarado vencedor y se le entrega el novillo blanco de la victoria. Pero eso no es suficiente para saciar su despertada sed de sangre. Oh no.</p>

	<p><em>Se afirma enfrente del novillo, / galardón del combate, allí presente;<br />
alza la diestra, apunta entre las astas / blande el cesto terrible, y fulminante<br />
lo clava en la testuz. Saltan los sesos, / se bambolea el bruto y se derrumba.<br />
Erguido sobre el cuerpo, lanza un grito / &#8220;¡Erix! ¿No es mejor víctima que Dares?<br />
Te lo consagro, y vencedor depongo / juntos ante tu altar mi arte y mi cesto.&#8221; </em></p>

	<p>5) <strong>Caín</strong>. (<em>Génesis</em>). Quizás algunos tengáis un reflejo adquirido a base de pellizcos de monja para tomar un partido determinado en esta historia, pero os pido que luchéis contra ello. Adán y Eva tienen dos hijos: Abel, que es pastor, y Caín, que es agricultor. Cuando llega el momento de hacer las ofrendas a Dios, este se muestra complacido con el rico olor a cordero asado que sale de la hoguera de Abel; en cambio, mira con frialdad las berenjenas a la brasa del segundo. Este desplante se le hace insoportable a Caín, que no es precisamente un tipo razonable.</p>

	<p>Así que Caín le dice a Abel: <em>Vamos fuera</em>. Lo cual no hace sospechar a Abel, que o bien estaba muy acostumbrado a la brusquedad de su hermano o era algo lento de entendederas. Una vez fuera (de la vista de Dios) Caín lo mata, pero el jardín del Edén sólo está acostumbrado a la sangre de cordero por lo que la humana enciende la alarma divina. Entendemos que Caín sólo tiene tiempo de enterrar el cadáver y de liarse un cigarillo de tabaco de su propia cosecha para calmar los nervios antes de que aparezca Dios.</p>

	<p><em>Y Jehová dijo a Caín: -¿Dónde está Abel tu hermano?<br />
Y él respondió: -No lo sé. ¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano? </em></p>

	<p>Entendamos el contexto: Caín es el primer hombre que mata a otro de la historia, para colmo su hermano, y le suelta eso a la cara a Dios. Como hemos visto era bastante frecuente encontrarse con dioses en aquella época. Algunos se postran, otros les insultan, otros hasta les atacan. Pero Caín es el único que <em>vacila </em>a un dios. Con su comentario final sólo nos lo podemos imaginar encogiéndose de hombros mientras escupe la primera colilla del primer Marlboro y la aplasta con la primera Doc Martin de la historia.</p>

	<p>Además, visto que el castigo para Caín consiste en el exilio, una marca para que nadie pueda herirle y una nueva familia con la que inventará la escritura, la metalurgia y a la larga la civilización, sólo podemos concluir que en el fondo Dios tampoco soportaba a Abel.</p>

	<p>Foto | <a href="http://www.slate.com/id/2142392/?nav=tap3">Slate</a><br />
En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/03/26-esto-es-esparta-nuevos-lenguajes-de-la-epica">¡Esto es Esparta! Nuevos lenguajes de la épica</a></p>      ]]></description>
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