Digitalizada la Biblia más antigua del mundo

Hace aproximadamente un año os informábamos de la digitalización de la primera parte del Codex Sinaiticus, la biblia más antigua del mundo. Según informó ayer la Biblioteca Británica, ya puede accederse a las más de 800 páginas y fragmentos de este documento del siglo IV, tras cuatro años de trabajo colaborativo entre esta institución, la Biblioteca de la Universidad de Leipzig, el Monasterio de Santa Catalina de Egipto y la Biblioteca Nacional de Rusia.
Para Scot McKendrick, director del departamento de manuscritos occidentales de la Biblioteca Británica:
Ese manuscrito, de 1.600 años de antigüedad, permite estudiar el desarrollo de la temprana cristiandad y ofrece material documental de primera mano sobre cómo se transmitió la biblia de generación en generación. [...] El Codex Sinaiticus es uno de los mayores tesoros escritos del mundo. Marca el triunfo definitivo de los códices encuadernados sobre los pergaminos.
Cuántas veces he sufrido la decepción de acudir a la biblioteca y no encontrar algún preciado volumen que o bien no estaba en la estantería correspondiente, a pesar de los datos del bibliotecario que aseguraban lo contrario, o bien estaba estigmatizado con el rótulo de “extraviado”. Pues parece ser que se trata de un hecho habitual no sólo en las pequeñas instituciones municipales, sino también en organismos de renombre como la Biblioteca Británica, según un artículo publicado en
Hace unos meses descubrimos el filón intelectual de la
Dice Jamie Andrews, uno de los responsables de los manuscritos de literatura moderna de la Biblioteca Británica, que Harold Pinter es el dramaturgo vivo más importante que tienen. Quizá no sea más que un poco de peloteo o quizá realmente el tal Andrews lo crea de verdad, pero es un sentimiento que comparten muchos británicos (y no sólo ellos).
La Biblioteca Británica ha iniciado un importante proceso de digitalización de libros que permitirá tener al alcance de todos más de 100000 títulos, muchos de ellos del siglo XIX y en su mayoría obras desconocidas, pues las reimpresiones fueron más bien escasas.