Escritores a favor del canon bibliotecario
Que de todo hay. La presidenta de la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña, Montserrat Conill, ha alumbrado en un reciente acto sobre los derechos de autor dos despampanantes argumentos a favor del canon bibliotecario, o la tasa que vamos a tener que pagar por cada préstamo. El primero es que, en contra de la insidia propagada por algunos bibliotecarios (!), la copia privada no es un derecho del usuario (!!!). No había visto semejante patada al código civil desde los tiempos de la inefable Rosa Regás...
Como está visto que el derecho no es el ámbito de Conill, tira por lo que suponemos que es lo suyo y hace una metáfora: El canon bibliotecario es una conquista social ya que sin él, es como si la atención sanitaria se hiciera sin pagar a los médicos. Como a mí también me gustan las metáforas, voy a improvisar un teatrillo para demostrarle a Conill cómo sería la Sanidad según la lógica del canon.
Paciente: Buenas tardes, doctor.
Doctor: Sientése. Usted dirá.
P: Pues nada, que de aquí a una temporada noto que me cuesta respirar, tengo como una opresión aquí en el pecho…
D: A ver, levántese la camiseta… Respire hondo… Bueno, esto no es nada, los bronquios un poco cargados. Hágase un par de sesiones de vahos de eucalipto y como nuevo.
P: ¡Qué alivio! No era más que una tontería. Muchas gracias, Doctor.
D: De nada. Son veinte euros.
P: ¿Cómo?
D: La consulta. Que son veinte euros. ¿Le hago ticket?
P: ¿Pero tengo que pagarle?
D: ¡Anda el listo! ¿Me ha visto cara de Madre Teresa?
P: ¡Pero esto es la Sanidad Pública! ¡Todo esto lo pagan mis impuestos!
D: Huy sí, está hecho todo un mecenas. ¿Pero y qué hay de mí?
A sus noventa años, José Luis Sampedro es la mente y el corazón de la protesta contra el canon bibliotecario. Nadie ha enarbolado con tanta energía la lucha contra la imposición de un pago por derechos de autor al préstamo de biblioteca. Por su doble carácter de economista y literato, por su insoslayable prestigio político y por ser una de las memorias vivas de nuestra cultura, la causa no podría tener un mejor abogado.