<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom">

	<channel>
		<title>Magazine - bill-bryson</title>
		<link>http://www.papelenblanco.com</link>
		<description>
Blog sobre literatura, críticas de libros, internet y letras.		</description>
		<pubDate>2012-05-24 20:08:11</pubDate>

		<generator>http://www.papelenblanco.com</generator>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘En casa’ de Bill Bryson: Una breve historia de la vida privada]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/divulgacion/en-casa-de-bill-bryson-una-breve-historia-de-la-vida-privada</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/divulgacion/en-casa-de-bill-bryson-una-breve-historia-de-la-vida-privada</guid>
      <pubDate>Wed, 26 Oct 2011 20:22:59 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id="image9779" src="http://img.papelenblanco.com/2011/10/9788490060940.jpg" class="centro" alt="9788490060940.jpg" /><strong>Bill Bryson</strong> es uno de mis autores favoritos en muchos aspectos. Es uno de mis escritores de viajes favorito, por ejemplo. También es uno de mis divulgadores de ciencia favoritos. Y uno de mis historiadores favoritos. Incluso es una de las personas favoritas del mundo. <strong>He leído todo lo que ha publicado</strong>, y aunque es un autor prolífico, echo tremendamente de menos que lo sea mucho más. </p>

	<p>En esta ocasión, <strong>Bill Bryson</strong> ha escrito un Libro Total, una hibridación de todos mis favoritismos. Porque &#8216;<strong>En casa</strong>&#8216; es un libro de historia. Y también un libro de divulgación científica. Y también un libro de viajes. Tres en uno. Y con una particularidad: sin salir de casa. Como dice el propio Bryson, <strong>le ha encantado escribir este libro porque le ha permitido hacerlo sin sacarse las alpargatas</strong>. </p>

	<p>Bryson, pues, se convierte en una suerte de cicerone de su propia casa, transitando lentamente por cada estancia, desde el baño hasta el comedor, pasando por la cocina o el dormitorio. Cuando digo lentamente lo digo con toda intención: <strong>para cada instancia, el autor invierte decenas de páginas</strong>. Y es que Bryson no se limita a describir su casa, sino a describir el mundo entero, su historia y su ciencia mediante las cosas con las que se va encontrando. Como si cada objeto, a través de sus ojos multifacetados de mosca, como si mirara la realidad a través de un microscopio, un telescopio y hasta un estetoscopio (o una máquina de rayos X), fuera capaz de extraerle sentidos a los objetos cotidianos que ni siquiera hubiéramos creído posibles. <strong>Convirtiendo la rutinario en algo de proporciones épicas</strong>.<br />
<!--more--></p>

	<p>Por ejemplo, tras leer lo que dice Bryson sobre el pan que desayuna por la mañana, <strong>nunca más veréis el pan de la misma manera</strong>, sino como un misterio histórico y científico lleno de fascinantes historias a su alrededor. </p>

	<p>Bryson avanza por cada detalle de su casa en Inglaterra como un entomólogo, fijándose en todo y preguntándoselo todo. Mira, aquí está mi tenedor, qué curioso que tenga cuatro puntas y no tres. ¿De dónde vendrá el arroz de la despensa? <strong>¿Por qué la cama es un lugar tan cómodo y, sin embargo, se inventó tan tarde?</strong></p>

	<p>En ese sentido, <strong>En casa</strong> es la versión casera de <em>Una breve historia de casi todo</em>, pero creo que incluso es más formidable y épica que sus viajes a lo profundo de la física de partículas o a los confines del universo. Porque lo más interesante siempre está ahí al lado, delante de nuestras narices. Sólo es necesario aprender a mirar.</p>

	<p>Para Bryson, pues, nuestra casa es como una piedra de Rosetta de lo que somos. Y Bryson la descifra con gran minuciosidad. No en vano, <strong>el libro tiene casi 700 páginas</strong>, y está dividido en 19 capítulos, entre los que podemos encontrar uno dedicado exclusivamente a la cocina, otro al salón, otro al pasillo, a la escalera, al baño, incluso a la caja de los fusibles.</p>

	<p>Tanto para fans de Bryson como para lectores que no conozcan a este vejete jacarandoso y gordinflón, no perdáis la oportunidad de explorar su casa. Vuestra casa. La casa de todos.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[No sabemos casi nada de Shakespeare (y II)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/escritores/no-sabemos-casi-nada-de-shakespeare-y-ii</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/escritores/no-sabemos-casi-nada-de-shakespeare-y-ii</guid>
      <pubDate>Mon, 04 Jan 2010 11:02:24 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2010/01/shakespeare_love_11.jpg" alt="" />La única semblanza que tenemos de Shakespeare como persona procede de <strong>John Aubrey</strong>. Pero fue escrita 65 años después de su muerte. Sus palabras fueron: “era un hombre apuesto y de buena constitución; agradable como compañía y de un ágil ingenio dispuesto y cordial”.</p>

	<p>Aparte de eso, conservamos tres retratos distintos entre sí de los que se duda su procedencia: <strong>ignoramos qué aspecto físico tenía Shakespeare</strong>, realmente. </p>

	<p>Bill Bryson dice en su <em>Shakespeare</em>:</p>

	<p><!--more--></p>

<blockquote>No sabemos si se marchó de Inglaterra en alguna ocasión. No sabemos a quiénes frecuentaba ni cómo se divertía. Su sexualidad es un misterio inescrutable. Hay sólo un puñado de días de los que se sabe con absoluta certeza dónde estaba. No hay nada que certifique su paradero durante los ocho años críticos de su vida en los que dejó a su mujer y a sus tres hijos pequeños en Stratford y se convirtió, con una facilidad casi inverosímil, en un dramaturgo de éxito en Londres. La primera mención impresa de Shakespeare como dramaturgo aparece en 1592, cuando ya ha atravesado el ecuador de su vida.</blockquote>

	<p>Por contrapartida, <strong>disponemos de una gran riqueza textual acerca de Shakespeare</strong>. Estudios hermenéuticos de su obra reflejan los siguientes datos:</p>

	<p>El total de palabras que escribió son 884.647, organizadas y distribuidas en 31.959 parlamentos y 118.406 líneas.</p>

	<p>En su obra se cuentan 139.138 comas, 26.794 puntos y 15.785 signos de interrogación. Hay 401 referencias a las orejas. La palabra estercolero (<em>dunghill</em>) aparece 10 veces. Zopenco (<em>dullard</em>), 2 veces. Sus personajes mencionan el amor en 2.259 ocasiones. El odio, en 183. </p>

	<p>Usó la forma arcaica de la tercera persona singular del presente del verbo tener (<em>hath</em>) 2.069 veces y sólo 409 la forma moderna (<em>has</em>). </p>

	<p>Un puñado de datos que tal vez resultan un poco inútiles a la hora de responder las grandes preguntas: ¿quién era Shakespeare? Sin embargo, las obras de corte más erudito se seguirán escribiendo y publicando devotamente con títulos tan extravagantes como: <em>Entropía lingüística y de la información en Otelo</em>, <em>Enfermedades auditivas y homicidio en Hamlet</em>, <em>Farmacopea tóxica en los Sonetos de Shakespeare</em>, <em>Shakespeare y la nación quebequesa</em> o <em>Hamlet: ¿hombre o mujer?</em> </p>

	<p>Vía | <em>Shakespeare</em> de Bill Bryson</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[No sabemos casi nada de Shakespeare (I)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/escritores/no-sabemos-casi-nada-de-shakespeare-i</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/escritores/no-sabemos-casi-nada-de-shakespeare-i</guid>
      <pubDate>Sun, 03 Jan 2010 15:37:45 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2010/01/shakespeare.jpg" alt="" />A pesar de las apariencias, aunque exista una idea más o menos consensuada popularmente sobre <strong>William Shakespeare</strong>, aunque se hayan escrito miles de libros sobre el bardo más famoso de todos los tiempos, lo cierto es que <strong>apenas sabemos nada acerca de Shakespeare</strong>. Eso si somos optimistas. Si nos inclinamos por el pesimismo, de Shakespeare no sabemos <span class="caps">NADA</span>, ni siquiera cómo se escribía su nombre.</p>

	<p>El historiador <strong>George Steevens</strong>, por ejemplo, admite que todo lo que él puede garantizar que sabemos con bastante seguridad acerca de Shakespeare se reduce a:</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Nació en Stratford-upon-Avon.</p>

	<p>Tuvo una familia allí.</p>

	<p>Viajó a Londres.</p>

	<p>Se convirtió en actor y autor.</p>

	<p>Regresó a Stratford, hizo un testamento y murió.</p>

	<p>El resto de píldoras biográficas y hasta bibliográficas son pura especulación. Aunque los investigadores se hayan abismado en las actas bautismales, en las escrituras de propiedad, en los certificados de impuestos, en los registros legales (muchos, pues en aquella época se adoraban los litigios) y demás selvas burocráticas, no nos han proporcionado una información cumplida sobre los aspectos más formales de la vida y obra de Shakespeare. <strong>Y menos aún nos revelan sobre sus emociones</strong>.</p>

	<p>A pesar de la foto que encabeza este post, tampoco sabemos qué aspecto tenía Shakespeare.</p>

	<p>Lo más espectacular acerca de lo que ignoramos sobre Shakespeare, es que no sabemos cómo se escribía su nombre y, por tanto, cómo se llamaba realmente. De sus firmas, contamos con seis diferentes (y no hay dos que coincidan): </p>

	<p>Will Shaksp, William Shakespe, Wm Shakspe, William Shakspere, Willm Shakspere y William Shakspeare.</p>

	<p>Resulta curioso que nunca haya utilizado la única forma en la que su nombre ha pasado a la historia. </p>

	<p>¿Y cómo se pronunciaba su nombre? Según <strong>Helge Kökeritz</strong>, autora de <em>Shakespeare´s Pronunciation</em>, tal vez Shakespeare lo pronunciara con una “a” corta, como en la palabra inglesa <em>Shack</em>. </p>

	<p>Entre los aspectos más destacables de lo que ignoramos de Shakespeare, se cuenta el número de obras teatrales que escribió, por ejemplo, y también en qué orden las escribió. Aunque se pueden deducir algunas de las lecturas de Shakespeare, tampoco es posible enumerar cuáles fueron.</p>

	<p>De las supuestas obras que conservamos del puño y letra de Shakespeare (14), seis de ellas están firmadas con su nombre completo y las palabras “por mí” rubricadas en su testamento.</p>

	<p>¿Qué más podemos asegurar sobre el dramaturgo? En la siguiente entrega lo descubriremos.</p>

	<p>Vía | <em>Shakespeare</em> de Bill Bryson</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘Shakespeare’ de Bill Bryson]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/biografia/shakespeare-de-bill-bryson</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/biografia/shakespeare-de-bill-bryson</guid>
      <pubDate>Sat, 02 Jan 2010 15:53:23 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2010/01/shakespeare_bill-bryson_libro-onfi347.jpg" alt="" />Es el propio autor el que nos desvela la ingente cantidad de textos relativos a Shakespeare que se escriben alrededor del mundo. Por ejemplo, la <strong>Biblioteca del Congreso de Washington D.C.</strong> contiene unas 7.000 obras sobre Shakespeare (lo que equivale a veinte años de lectura a un ritmo de una al día). El <em>Shakespeare Quarterly</em>, el más exhaustivo de los periódicos bibliográficos, registra al año cerca de cuatro mil nuevas obras (libros, monografías y otros estudios) consideradas serias. </p>

	<p>Así pues, ¿por qué uno más? La razón está en las pocas páginas que tiene este <strong>Shakespeare</strong>, de <strong>Bill Bryson</strong>: sólo 224 páginas. Y es que de Shakespeare sabemos tan pocas cosas que bastan esas páginas para explicarlo todo. El resto de lo que creemos saber, sólo son elucubraciones. <strong>Y Bryson ha querido prescindir de toda elucubración y quedarse exclusivamente con la esencia</strong>. </p>

	<p>Ya no es ningún secreto que siento predilección por Bill Bryson y su sentido del humor mezclado con una erudición que se transmite a las mentes más legas con un brío divulgativo que ya quisieran para sí muchos docentes. Me gustaría tener como amigo a Bill Bryson. Qué diablos: me gustaría ser Bill Bryson.</p>

	<p><!--more--> </p>

	<p>Con obras que todos deberíais leer como <em>Breve historia de casi todo</em> o <em>En las antípodas</em>, ¿<strong>Shakespeare</strong> está a la altura? Sí y no, a un tiempo. Hasta el momento, en España sólo se habían traducido las obras de Bryson que trataban el tema de los viajes y la ciencia, olvidándose de las biografías (como la suya propia o la de Shakespeare) o los libros de temática lingüística (quizá demasiado locales, por tratarse temas de gramática inglesa). </p>

	<p>Shakespeare, pues, <strong>es el primer libro de Bryson que no trata de temas brysonianos</strong>. Y, casualmente, también es la primera obra que parece escrita por otro Bryson, más serio, menos juguetón, menos irreverente, y por el contrario mucho más denso e informativo.</p>

	<p>¿Esto es malo? Para quién espere otro Bryson, sí. Pero <strong>Shakespeare</strong>, aunque parezca escrito por el hermano serio de Bryson, contiene el sello inconfundible del autor en lo referente a aglutinar infinidad de datos curiosos de una manera atractiva y sencilla, siendo capaz así de ofrecer una mirada global a una época histórica diferente con una soltura que se contagia desde la primera página. </p>

	<p>Dicho de otro modo: aunque te aburran los libros de historia, <strong>Shakespeare</strong> te entusiasmará. Y lo mismo sucederá si no te interesa en absoluto la figura del más popular dramaturgo de todos los tiempos. </p>

<blockquote>Las Leyes Santuarias, como eran llamadas, estipulaban tan precisa como absurdamente quién podía vestir qué y cómo. Una persona con unos ingresos de 20 libras anuales podía usar un jubón de satén pero no una túnica del mismo material, en tanto que quien ganaba 100 libras al año podía usar todo el satén que le viniera en gana pero terciopelo, sólo en sus jubones y en ninguna prenda exterior, y siempre que el terciopelo no fuese carmín o azul, colores reservados a los caballeros de la Jarretera y sus superiores. Las calzas de seda, en cambio, estaban reservadas a los caballeros y sus primogénitos, así como a algunos enviados y miembros del séquito (pero no a todos ellos). También se estipulaba la cantidad de género que podía emplearse en la confección de determinado artículo de vestir, si podía hacer pliegues o no y una lista prácticamente interminable de variantes similares.</blockquote>

	<p>Editorial <span class="caps">RBA</span><br />
Colección Divulgación<br />
224 páginas<br />
<span class="caps">ISBN</span> 9788498675993</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.sellorba.com/shakespeare_bill-bryson_libro-ONFI347-es.html">Ficha en RBA</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘El canon’, de Natalie Angier]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/divulgacion/ael-canona-de-natalie-angier</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/divulgacion/ael-canona-de-natalie-angier</guid>
      <pubDate>Sat, 06 Dec 2008 14:55:20 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://w7.papelenblanco.com/images/2008/12/52123.jpg" alt="" />Al poco de abordar esta obra de reciente aparición en las librerías, avalada además por una oleada de críticas entusiastas, enseguida me di cuenta de que me enfrentaba a una especie de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bill_Bryson">Bill Bryson</a> femenina. Eso significa: diversión a raudales, rigor, continuos guiños al lector y una documentación exhaustiva. No me equivoqué. <strong>Natalie Angier </strong>escribe sobre temas de biología para el <em>New York Times</em>, por lo cual recibió un premio Pulitzer. Antes que <strong>El canon</strong>, escribió un libro dedicado a la mujer que fue proclamado el mejor libro del año por numerosas publicaciones americanas especializadas (próximamente saldrá a la venta, y el mismo día que lo haga, juro y perjuro que lo leeré).</p>

	<p>Y no me extraña el revuelo que ha levantado esta humilde y dicharachera autora con esta obra descomunal y fascinante. Mi emoción al leer sus páginas era tal que no pude dejar de hacerlo de principio a fin. Me dejé los ojos, pero en contrapartida me hinchó el cerebro y el corazón hasta límites que creía imposibles. He llorado, he reído y me he enamorado para siempre de <strong>Natalie Angier</strong>. Sin duda, <strong>El canon</strong> es uno de los más brillantes y divertidos libros de divulgación científica que he leído. Pero divertido de verdad, con el cafeínico <em>speech</em> y las continuas alusiones a la cultura pop de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gilmore_Girls">Las chicas Gilmore</a>.</p>

	<p><strong>El canon</strong> constituye la columna vertebral de todo lo que uno debería saber, como mínimo, para no parecer un egocéntrico analfabeto incapacitado moral y mentalmente para abrir su estúpida boca a propósito de cualquier asunto, por pequeñísimo que éste sea. Lo desesperante es que el 99 % de la gente ignora el 99 % de lo que se dice en este libro, y seguimos adelante dando palos de ciego, como perfectos indocumentados.</p>

	<p><!--more--> </p>

	<p><strong>El canon</strong> está dividido en unas pocas áreas de conocimiento imprescindibles para prepararnos mentalmente para empezar a aprender cosas de verdad (este libro no te enseña demasiado, sólo te hace olvidar casi todo lo que has aprendido y crees cierto y te indica cuál es el largo sendero que debes tomar a partir de ahora si quieres empezar a sentirte sabio de verdad). Primero explica cómo se mira el mundo desde un punto de vista científico, que por supuesto no tiene nada que ver con lo que suele pensar la gente: recordamos de nuevo que la gente no suele saber absolutamente nada sobre nada, ni siquiera que no sabe nada. Tener mentalidad científica no consiste en aprenderse de memoria un puñado de datos, como la tabla periódica o el funcionamiento interno de una célula, nada de eso: es un estado mental, una manera de mirar, un escepticismo crítico perpetuo. </p>

	<p>Luego pasa a desgranar cómo funciona el mundo de las probabilidades: por qué la gente compra lotería sin tener ni idea de lo idiota que es hacerlo, por qué las casualidades no son tales, etc. En definitiva, que contamos mal las cosas, siempre atolondrados en creencias irracionales.</p>

	<p>A continuación toca calibrar las magnitudes y las medidas. Cuál es nuestra verdadera posición en el mundo, cuáles son los tamaños de las cosas, desde un quark hasta una célula, cuáles son las distancias que hay de nuestra casa a la siguiente galaxia. Y lo hace de tal modo que en verdad eres capaz de sentir el vértigo de lo pequeño y lo grande, lo cercano y lo desquiciantemente lejano. Un ejercicio de humildad imprescindible: sin humildad no hay conocimiento científico, sólo chorradas de mercadillo, puras opiniones que en realidad no han servido nunca ni servirán para nada. <strong>El canon</strong> dice: jamás te fíes de tus opiniones ni de las opiniones de los demás, por mucho que te atraigan. Las cosas o se demuestran o no se saben. Punto. Si crees algo, necesitas una hipótesis para creerlo, y una hipótesis no se forma sólo con ideas personales, experiencias o demás. Las hipótesis precisan de una serie de requisitos que, oh, de nuevo casi todos ignoramos, como ignoramos que ignoramos lo que ignoramos.</p>

	<p>Luego viene la física, la disciplina que está detrás de todas las cosas que existen en nuestro mundo. La física debería ser, de hecho, la primera y principal materia de estudio en los colegios; más tarde vendría todo lo demás. Se dedica otro capítulo a la no menos importante química, que es la responsable directa de todo lo que sentimos, vemos, soñamos, ambicionamos. Más tarde, la biología evolutiva, uno de los conceptos más revolucionarios para comprender qué somos, por qué hacemos lo que hacemos y hacia dónde vamos, si es que vamos a algún sitio. Luego la biología molecular; la geología; y finalmente la astronomía. Y lástima que ya se termine el libro, porque uno, al llegar a la última línea, por pura atracción físico-química con la autora, desea más y más. Pero, en fin, todos los libros se acaban.</p>

	<p>Veamos una muestra de la enjundiosa prosa de la autora: </p>

<blockquote><p>En este país, el número de adolescentes amantes de la ciencia suele ser menor que el número de aburridos apodos que se les otorga: son empollones, pazguatos, cabezas de huevo, cabezas picudas, cerebritos, ratas de laboratorio, el término recientemente acuñado aspies (por el Síndrome de Asperger). Y, caramba, ¿por qué no “cocos” o “torpes” (los últimos en ser seleccionados para cada deporte)? Los adolescentes no científicos, por otro lado, se conocen como “adolescentes”, excepto entre ellos mismos, en cuyo caso, con independencia del género, se comunican utilizando combinaciones de la palabra “tío”. Por ejemplo: “Vosotros, tíos” u “¡Oíd, tíos!” o “¡Eh, tíos!”. Los “¡tío!” no suelen tener problemas para diferenciarse de los empollones que van con la probeta en la mano. Pero, en el caso de que surja alguna duda, un adolescente siempre se apresurará a afirmar su inequívoca condición de “tío” o “tía”, tal como aprendí recientemente mientras caminaba detrás de dos chicas de unos 16 años.</p></blockquote>

	<p>Editorial Paidós<br />
Colección Contextos<br />
400 páginas </p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.paidos.com/lib.asp?COD=52123">Ficha en Paidós</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘En las antípodas’, de Bill Bryson]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/viajes/aen-las-antipodasa-de-bill-bryson</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/viajes/aen-las-antipodasa-de-bill-bryson</guid>
      <pubDate>Wed, 19 Nov 2008 10:18:00 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2008/11/en-las-antipodas_bill-bryson_libro-OBOL038.jpg" alt="" />Tras la reseña de <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/11/09-auna-breve-historia-de-casi-todoa-de-bill-bryson">Una breve historia de casi todo</a>, volvemos con otro libro de este prolífico autor británico que, además de escribir de viajes, se ha atrevido con la lingüística y la ciencia.</p>

	<p>Para muchos, <strong>Bill Bryson</strong> es el viajero más divertido y excéntrico del mundo, y sus libros de viajes sobre Estados Unidos, de los que soy fiel devoto, así lo demuestran. Sin embargo, me costó atreverme con su última obra traducida al español que me quedaba por leer: nunca me ha llamado la atención ese país lejano que es Australia.</p>

	<p>Por suerte, acabé leyéndolo y descubrí que <strong>En las antípodas</strong> es tan divertido e interesante como los otros. Y el libro también me ha demostrado que Australia es uno de los lugares más exóticos y curiosos del planeta. De hecho, si tuviera que elegir nueva nacionalidad, no dudaría en decantarme por la australiana.</p>

	<p>No en vano, Australia es el sexto país más grande del mundo y la isla más extensa, sin embargo, también es uno de los países del primer mundo del que menos sabemos. Se celebraron las Olimpiadas, Mel Gibson nació allí… poco más. Sus noticias parecen no abandonar nunca la isla, sus gentes parecen vivir lejos de todos nosotros. ¿Cuántos de nosotros sabemos que un grupo terrorista hizo estallar hace poco una bomba nuclear en Australia? Y, no obstante, Australia es la Noruega del trópico: segura, limpia, ordenada, con un nivel de vida envidiable… y el sol brilla con frecuencia. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Australia también es un lugar indómito en muchos sentidos. Allí vive el ser vivo más grande de la Tierra, la Gran Barrera de Arrecifes; diez de las serpientes más venenosas del mundo son australianas; si bañándote en sus aguas ideales para surfistas te pica una medusa cofre, da igual que te inyecten morfina o que te quedes inconsciente, seguirás gritando de dolor porque no hay nada que sea capaz de generar tanto dolor como eso; un tiburón o un cocodrilo, si te descuidas, puede zamparte antes de que puedas pestañear; apenas se conoce una ínfima parte del interior de Australia, el <em>outback</em>, que puede guardar más oro del que jamás hayamos soñado, además de toda clase de animales que se creían extinguidos: el 80 por ciento de las plantas y animales de Australia no existe en ninguna otra parte del mundo; después del Transiberiano, el tren que cruza Australia es el que posee el trayecto más largo y cautivador; y así podríamos seguir hasta el infinito.  </p>

	<p>Australia también es el lugar más seco, llano, caluroso, árido, yermo y climáticamente agresivo de los continentes habitados. Sólo la Antártida es más hostil a la vida. Pero tras la narración de <strong>Bryson</strong>, uno arde en deseos de mudarse a vivir a uno de los mejores lugares del mundo en todos los sentidos. Incluso dispone de sus propios montes nevados para esquiar, aunque jamás hayamos oído sobre ellos, y también sobre su propio San Francisco contracultural, y también de su propio Los Angeles hortera y millonario. </p>

	<p>Cada página de <strong>En las antípodas</strong> está repleta de información maravillosa sobre Australia, pero de nuevo la mayor virtud en el libro de <strong>Bryson</strong> es su capacidad para contarlo todo de una forma amena, didáctica y tan, tan divertida que a veces parece que estás leyendo un libro de humor. Sin duda, aunque jamás te hayas interesado por Australia (como me pasó a mí), <strong>En las antípodas</strong> es un libro imprescindible para todo el que tenga ganas de saber qué hay más allá de lo percibimos informativamente a diario. El resto lo disfrutará por igual gracias a los chascarrillos del entrañable <strong>Bill Bryson</strong>.</p>

	<p><blockquote><p>los australianos tienen los mejores y más entretenidos debates parlamentarios del mundo. Las noticias de televisión de Estados Unidos, e incluso la británica, se animarían enormemente si ofrecieran un informe diario del debate australiano. No haría falta explicar de qué va el asunto –de todos modos por lo general no hay quien lo entienda-, sino simplemente permitir que el público disfrutara del intercambio de insultos. En el libro Among the Barbarians, el escritor australiano Paul Sheehan informa de un intercambio de insultos en el Parlamento entre un hombre llamado Wilson Tuckey y el entonces primer ministro Paul Keating, del que transcribimos sólo un fragmento:<br />
Tuckey: Usted es idiota. Es un tonto acabado.<br />
Keating: ¡Cállese! Siéntese y cállese, cerdo… ¿por qué no se calla de una vez, payaso? … Este hombre tiene una mente criminal… este payaso nos va a interrumpir eternamente.</p></blockquote></p>

	<p>Editorial RBA Bolsillo<br />
414 páginas</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘Una breve historia de casi todo’ de Bill Bryson]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/ensayo/auna-breve-historia-de-casi-todoa-de-bill-bryson</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/ensayo/auna-breve-historia-de-casi-todoa-de-bill-bryson</guid>
      <pubDate>Sun, 09 Nov 2008 14:30:16 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2008/11/bryson.jpg" alt="" />Cuando ya se han leído un buen puñado de ensayos de divulgación científica, uno empieza a huir de los libros generalistas, aquéllos que tratan de dar una visión demasiado superficial de las cosas, sin buscar nuevos finisterres que cubrir. Porque los libros generalistas, aquéllos que tratan de abarcar casi todas las áreas del conocimiento científico, tropiezan (es normal) en lugares comunes. A la larga acabas leyendo las mismas afirmaciones una y otra vez. </p>

	<p>Pero <strong>Bill Bryson </strong>es diferente. Ha conseguido explicar lo que figuraría en cualquier libro de texto de ciencias del colegio de una manera totalmente nueva, divertida y apasionante. Por ejemplo, después de haber terminado esta lectura me doy cuenta de que apenas sabía cómo funcionaba realmente una célula. Sí, todos hemos visto los clásicos dibujos didácticos de la célula en nuestros libros del colegio. Todos hemos leído el funcionamiento esencial de la célula. Pero todo ello lo hemos olvidado o lo recordamos como un estomagante manual de instrucciones de algún electrodoméstico alemán. Éramos incapaces de imaginar cómo era la vida de una célula, salvo los que habíamos visto <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%89rase_una_vez..._el_cuerpo_humano">Érase una vez la vida</a>, que la imaginábamos como un microcosmos de personajes de dibujos animados, lo cual puede ser muy entretenido pero en absoluto aleccionador. </p>

	<p>Y sólo estoy mencionando la punta del iceberg de este grandioso libro, tanto por sus hechuras como por su contenido.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Y es que <strong>Bryson</strong> es uno de los más conocidos y amenos autores británicos de libros de viajes, y eso se nota. Una perfecta mezcla de Carl Sagan con toques de humor inglés. Como él mismo advierte en el prólogo de <strong>Una breve historia de casi todo</strong>, de joven nunca veía saciadas sus verdaderas dudas cuando miraba sus libros de texto de ciencias. Podía ver, por ejemplo, las capas internas de la tierra, el núcleo de magma&#8230; pero su manual no ahondaba en los interrogantes que cualquiera se plantearía ante semejante imagen: ¿cómo es posible que no notemos el calor de ese infierno que hay bajo tierra, por ejemplo?</p>

	<p>Con esta actitud casi infantil de preguntárselo todo aunque parezca tonto, <strong>Bryson</strong>condensa trece mil millones de años de historia de una forma tan divertida, con tantas anécdotas y guiños al lector, que uno consume las páginas a una velocidad endiablada. Apenas me cabían las anotaciones en los márgenes de las páginas. Y es que, como decía Jorge Wagensberg, no hay que confundir rigor científico con <em>rigor mortis</em>. No en vano, <strong>Una breve historia de casi todo </strong>ya es todo un <em>bestseller</em> en diversos países, y el otro día pude ver una nueva edición ilustrada, gigantesca, lujosísima, no apta para todos los bolsillos, que parecía una Biblia, la Biblia antioscurantista.</p>

	<p>En definitiva, más de 500 páginas que me han sabido a poco, a poquísimo, y que he disfrutado como si fuera la primera vez que leía un ensayo sobre asuntos generales de ciencia. Un libro que altera un poco las coordenadas y las abscisas (empleando una metáfora viajera) de nuestras ideas, que ya es mucho.</p>

	<p>Lo recomiendo sin reservas, de la primera a la última página.</p>

	<p><blockquote><p>Bienvenido. Y felicidades. Estoy encantado de que pudieses conseguirlo. Llegar hasta aquí no fue fácil. Lo sé. Y hasta sospecho que fue algo más difícil de lo que tú crees. En primer lugar, para que estés ahora aquí, tuvieron que agruparse de algún modo, de una forma compleja y extrañamente servicial, trillones de átomos errantes. Es una disposición tan especializada y tan particular que nunca se ha intentado antes y que sólo existirá esta vez. Durante los próximos muchos años –tenemos esa esperanza-, estas pequeñas partículas participarán sin queja en todos los miles de millones de habilidosas tareas cooperativas necesarias para mantenerte intacto y permitir que experimentes ese estado tan agradable, pero tan a menudo infravalorado, que se llama existencia.<br />
Por qué se tomaron esta molestia los átomos es todo un enigma. Ser tú no es una experiencia gratificante a nivel atómico. Pese a toda su devota atención, tus átomos no se preocupan en realidad por ti, de hecho ni siquiera saben que estás ahí. Ni siquiera saben que ellos están ahí. Son, después de todo, partículas ciegas, que además no están vivas. (Resulta un tanto fascinante pensar que si tú mismo te fueses deshaciendo con unas pinzas, átomo por átomo, lo que producirías sería un montón de fino polvo atómico, nada del cual habría estado nunca vivo pero todo él habría sido en otro tiempo tú.) Sin embargo, por la razón que sea, durante el período de tu experiencia, tus átomos responderán a un único impulso riguroso: que tú sigas siendo tú.</p></blockquote></p>

	<p>RBA Editores, 2004<br />
511 páginas</p>

	<p>Más información | <a href="http://www.rba.es/libros/una-breve-historia-de-casi-todo_bill-bryson_libro-ONFI082-es.html">Ficha en RBA Editores</a></p>      ]]></description>
      </item>
        	  <atom:link href="http://www.papelenblanco.com/tag/bill-bryson/rss2.xml" rel="self" type="application/rss+xml" />
	</channel>

</rss>



