
Sé que muchos de nuestros seguidores, además de ser lectores empedernidos, también suelen tener la vena creativa bastante desarrollada. Para muchos de vosotros, escribir es una dedicación y que os lean, un sueño a conseguir. Evidentemente, no es fácil llegar a las editoriales y conseguir que te publiquen tu libro así de buenas a primeras, pero si lo que quieres es tener lectores, hay otra solución muy válida, y son los blogs.
Conocemos varios casos de autores que comenzaron escribiendo en sus blogs, gratis, evidentemente, por el simple placer de escribir y saber que hay gente que lo lee y sobre todo, que lo disfruta. Alojamiento gratuito para blogs hay cientos en Internet, casi todos con muchas posibilidades de personalización. Por eso mismo me ha llamado mucho la atención que una editorial como Random House se suba al carro y tenga su propia plataforma para la publicación de blogs, en este caso, dedicados íntegramente a la literatura.

Imaginad la siguiente hipótesis: la letra perjudica más al medio ambiente que el consumo desaforado de petróleo. 
Cada vez hay más autores dispuestos a explorar cómo las nuevas tecnologías modifican nuestra concepción de la ficción, y por ende de la literatura. Pero esta novela no trata de tecnologia sino de comunicación. Theresa, una joven historiadora escocesa especializada en la inquisición española y con una turbulenta vida sentimental a sus espaldas, descubre navegando una noche una extraña bitácora literaria, ‘El blog del Inquisidor’. 

Tener un blog personal empieza a ser algo habitual, lo que es menos habitual es que ese blog pase a convertirse en un libro. Esto es lo que ha ocurrido en Egipto con tres mujeres cuyas bitácoras se han convertido en éxitos de ventas de la mano de la misma editorial. Una de ellas, Ghada Abdelal, creó su blog hace dos años y en él habla de la presión que sufren las mujeres en Egipto para casarse. El libro, que trata el tema con ironía, Quiero casarme va ya por la tercera edición.
Ya no tienen cabida en los tiempos de los videojuegos ultraminiaturizados e hiperinteractivos, pero hasta hace no mucho tiempo (mi no tan lejana mocedad) los libros ‘elige tu propia aventura’ eran un pasatiempo de lo más común. Mis padres me los solían regalar en verano para llenar las horas pensando que eran una buena manera de inocularme la lectura haciéndola pasar por un juego. Tanto me aficioné que llegué a reunir una biblioteca bastante destacable de todas sus varidades: la aventura adolescente tipo ‘Los Cinco’, los de espada y brujería, las historias futuristas y post-apocalípticas…
Hace un tiempo hablábamos de 