
El libro del que os voy a hablar hoy es uno de esos que se han colado en mi lista de verano. Así, por la cara, El círculo del punto de Ann Hood llegó hasta mí y se quedó a mi lado. No era lo que tenía pensado leer en ese momento, pero no se pueden planificar tanto las cosas. Al final una acaba leyendo lo que le apetece, o lo que en ese momento cree que le va a resultar más cercano.
‘El círculo del punto’ comienza de una manera trágica. Mary Baxter pierde a su pequeña hija y entonces su mundo se desmorona. Es incapaz de hablar, de pensar, de hacer cualquier cosa, porque todo, absolutamente todo, le recuerda a su niña. En esta situación su madre, con la que no tiene una relación especialmente buena, le recomienda acudir a las clases de punto que da Alice en su tienda. Porque hacer punto y prestar atención a la labor hace que dejes a un lado tus pensamientos, que te concentres en algo externo al dolor.
Casi a regañadientes, Mary aceptará ir a las clases e ingresará en el círculo del punto, una cita semanal donde se reunirán mujeres muy distintas con el denominador común de la tragedia marcando sus vidas. Scarlet, Lulu, Beth, Harriet y Ellen se convertirán en amigas, compañeras, en un apoyo en ese duro momento por el que están pasando. A través de sus historias, Mary descubrirá la fuerza interior necesaria para afrontar el día a día sin su hija.







