
Hacer una inmersión en el mundo de las reventas de libros y, sobre todo, de los libros antiguos, depara sus sorpresas. Cuando escuchamos el término librerías de viejo, probablemente pensamos en la imagen de ancianos y sabios libreros con sus tarantines y puestos, casi al aire libre, debajo de puentes o al lado de ríos o en callejuelas empedradas y escondidas. Pero cuando entramos al mundo de internet lo que nos encontramos es una red muy activa de interconexiones entre libreros que han optado por el mundo virtual para acceder a un mayor número de clientes.

Ahora que muchos ya están de vacaciones, la opción para leer suele ser el tradicional libro de tomo y lomo. Los ordenadores suelen quedar un poco más lejos de nuestro alcance, y llevarse unos folios impresos a la playa o a la piscina puede resultar incómodo…