El Premio Café Gijón ha recaído en la periodista Carmen Jiménez Gómez (Jaén, 1964), quien presentaba su primera novela Madre mía, que estás en los infiernos. Carmen Jiménez trabaja en el departamento de comunicación de una ONG y su obra trata sobre las experiencias de una inmigrante dominicana en Madrid.
El presidente del jurado, José María Guelbenzu, ha destacado que su novela está excelentemente construida, tanto en su estructura como en la creación de los personajes. Los otros cuatro miembros del jurado han sido Mercedes Monmany, Antonio Colinas, Marcos Giralt Torrente y Rosa Regás... que votó por télefono.
La ganadora dice “estar en una nube” porque no sólo se trata de su primera novela, sino que afirma que es la primera vez que se presenta a un concurso. Jiménez anima por lo tanto a todos los escritores noveles a presentarse al Premio Café Gijón porque al menos este “no está dado”. Y los datos parecen darle la razón, porque el Café Gijón suele ser entregado a escritores primerizos o escasamente conocidos.

Si ha habido algún templo de los escritores en la capital, ese ha sido el Café Gijón. El último reducto de los cafés – tertulia adquirió una dimensión mítica en los años cincuenta, cuando todos los que eran y todos los que aspiraban a ser se apretaban en sus bancos y sorbían de sus tazas. Gente como Umbral, Cela o Benet se han encargado de mistificar su nombre. La realidad, según Ana María Matute, podría haber sido diferente: