Tag: Cafés literarios
04 abril 2007
Los 10 bares literarios más famosos
Se trata de una lista realizada por la revista norteamericana Forbes, basada en la literatura anglosajona. Por ello echamos de menos los cafés que en nuestro entorno acogieron tertulias y papeles en blanco de escritores que hicieron famosas sus paredes a partir de finales del siglo XIX. Los artistas barceloneses en Quatre Gats en épocas de modernismo o la bohemia madrileña de los treinta con cafés tan singulares como El Colonial, el Café de Oriente, el Café de Pombo y el Café Gijón.
La lista que aparece a continuación pone énfasis en escritores norteamericanos y británicos, centrándose en ciudades como Nueva York, París, Londres o Dublín.
- White Horse Tavern, Nueva York: lugar donde Allen Ginsberg y Jack Kerouac tomaban no precisamente aguas minerales.
- Eagle and Child, Oxford: entre pintas J.R.R. Tolkien le daba vida al Hobbit en discusiones con C.S. Lewis.
- Heinold’s First y Last Chance Saloon, Oakland, California: Jack London fue asiduo cliente de este local durante un año de su vida.
- Harry’s New York Bar, París: este establecimiento que dio luz al Bloody Mary era visitado por clásicos como Ernest Hemingway y Sinclair Lewis.
- Bar Hemingway en el Ritz, París: local que cambió su nombre a razón de su archiconocido cliente.
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26 febrero 2007
Cabaret artístico-literario de principios del XX: Au Lapin Agile
En uno de los rincones más bellos del barrio parisino de Montmartre se alza este rústico local que, desde 1910, acogió tertulias literarias. Así que en mi reciente viaje a la capital francesa no pude menos que acercarme. Conocía la leyenda del lugar…
El club adquirió popularidad entre intelectuales y artistas a comienzos del siglo XX, convirtiéndose en punto de reunión de personalidades como Picasso, Utrillo, Braque, Max Jacob, André Salmon, Pierre Mac Orland… Cuentan que, en 1911, el novelista Roland Dorgelès, que despreciaba el arte pictórico moderno tal y como lo practicaban, entre otros, Picasso, gastó una broma a un cliente. Nada menos que al poeta Guillaume Apollinaire, defensor del cubismo y de toda forma de expresión que significara la renovación de la tradición, que había de ser superada, como él mismo logró en su arte literario. Ató un pincel a la cola del mono del dueño del café y mostró el resultado, con título de Atardecer sobre el Adriático, en una exposición. La singular obra tuvo bastante éxito.
En mi paseo matutino por Montmartre pensé entrar a tomar un cruasán entre manuscritos o retratos de esos conocidos artistas enmarcados en las paredes, y quizá entre algún bohemio escritor que buscaba inspiración inmerso en el aroma del café… Pero me encontré con las puertas cerradas de un cabaret que sólo las abre a partir de las 9 de la noche y que cobra entrada por traspasarlas. Eso sí, según supe después, aunque no por experiencia propia, te reciben con el mismo licor de cerezas que ya bebían aquéllos hace un siglo…
Sitio Oficial | Au Lapin Agile (francés)
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