Se trata de una lista realizada por la revista norteamericana Forbes, basada en la literatura anglosajona. Por ello echamos de menos los cafés que en nuestro entorno acogieron tertulias y papeles en blanco de escritores que hicieron famosas sus paredes a partir de finales del siglo XIX. Los artistas barceloneses en Quatre Gats en épocas de modernismo o la bohemia madrileña de los treinta con cafés tan singulares como El Colonial, el Café de Oriente, el Café de Pombo y el Café Gijón.
La lista que aparece a continuación pone énfasis en escritores norteamericanos y británicos, centrándose en ciudades como Nueva York, París, Londres o Dublín.
- White Horse Tavern, Nueva York: lugar donde Allen Ginsberg y Jack Kerouac tomaban no precisamente aguas minerales.
- Eagle and Child, Oxford: entre pintas J.R.R. Tolkien le daba vida al Hobbit en discusiones con C.S. Lewis.
- Heinold’s First y Last Chance Saloon, Oakland, California: Jack London fue asiduo cliente de este local durante un año de su vida.
- Harry’s New York Bar, París: este establecimiento que dio luz al Bloody Mary era visitado por clásicos como Ernest Hemingway y Sinclair Lewis.
- Bar Hemingway en el Ritz, París: local que cambió su nombre a razón de su archiconocido cliente.

Una taza de café, un grupo de personas y muchas ganas de conversar. Son los únicos requisitos para convertirte en participante de la última moda mundial: los cafés filosóficos.
En uno de los rincones más bellos del barrio parisino de Montmartre se alza este rústico local que, desde 1910, acogió tertulias literarias. Así que en mi reciente viaje a la capital francesa no pude menos que acercarme. Conocía la leyenda del lugar…