El presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero ha anunciado hoy el cambio por sorpresa de los titulares de tres ministerios: Administraciones públicas, Sanidad y Cultura. El último caso es el que nos afecta, en donde Carmen Calvo será sustituida por César Antonio Molina, director del Instituto Cervantes. No se menciona si Calvo tendrá otro puesto institucional.
Por un lado parece que la intención de ZP es lograr un gobierno ‘tecnócrata’ antes de las elecciones, dentro de 8 meses (Bernat Soria, nuevo ministro de Sanidad, es uno de los principales investigadores con células madre de España). Por el otro, lo de Calvo tiene aspecto innegable de castigo. El balance de la ministra es de todo menos brillante. No es cuestión de hacer leña del árbol caído, pero recordemos que tomó la cartera en 2004 prometiendo quitarle el IVA a los libros y discos, y la deja aprobando el canon digital y bibliotecario.
Calvo nos deja para el recuerdo un bonito muestrario de imágenes y declaraciones peculiares, lo cual viene siendo común cuando la cartera la toma un político sin especiales inquietudes culturales y con ganas de lucirse. Veremos qué hace un hombre de letras como César Antonio Molina. Antes de director del Cervantes ya lo fue del Círculo de Bellas Artes de Madrid, y es Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia, además de escritor e investigador. ¿Tendremos un aliado en el gobierno o sólo alguien que repara pinchazos? Estaremos atentos.
Vía | Yahoo! Noticias

Al final la cuenta de la vieja de la ministra Calvo (recordemos: “
Como ya nos anunciaba
Que la protesta contra el canon en la biblioteca está subiendo de intensidad lo prueban hechos como el acaecido ayer noche, en el que un grupo de opositores a esta ley interrumpió la tradicional lectura del Quijote en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Fue una interrupción de cinco minutos con la que uno puede estar de acuerdo o no. La directora de la Biblioteca Nacional Rosa Regás, por ejemplo, ha optado por indignarse mucho y ya de paso desvincularse de la protesta contra al canon. “¿Quién? ¿Yo? ¡Nunca!”. Pelín exagerado me parece, sin embargo, actuar como la portavoz de Cultura del Partido Popular Beatriz Rodríguez-Salmones e ir hablando en el Congreso de una “rebelión popular” contra los derechos de autor. Que yo sepa nadie anda de momento apilando barricadas.
La Plataforma Contra el Préstamo de Pago en Bibliotecas ha convocado para este domingo un “abrazo” en forma de cadena humana alrededor de la Biblioteca Nacional. Coincidiendo con la jornada previa al Día Mundial del Libro, la plataforma espera así hacer ruido mediático y manifestar su oposición al pago de un canon por el préstamo de libros en bibliotecas. Igualmente, se leerá una carta del autor y economista José Luis Sampedro, firme opositor al canon bibliotecario.
Imaginemos que mi nombre es Carlos Sagaz. Soy profesor y he escrito un curioso librito, innovador y bien documentado, sobre la percepción de nuevas relaciones entre pi y la teoría del caos. Naturalmente, el libro va directo a la biblioteca. Como mis compañeros me aprecian y me promocionan, digamos que unos seis alumnos aventureros sacarán mi libro a lo largo del año.
Leemos en El Faro de Vigo que la imposición del canon bibliotecario obligará a la Biblioteca Central de la ciudad a dejar de adquirir 500 libros al año. Calculado el coste de lo que hubiera supuesta pagar el canon durante 2006 (los 20 céntimos por préstamo que ha establecido el Congreso), este asciende a siete mil seiscientos euros. No parece una fortuna, pero recordemos que el sistema de pago que se baraja para el canon es el de dividir su coste entre Cultura y las administraciones regionales, las que financian directamente las bibliotecas. Y el presupuesto de la Biblioteca Central de Vigo es de 68.000 euros.
El mismo día en el que hemos conocido el coste del canon por préstamo bibliotecario (0,20 por extracción de libro), Francia ha presentado el prototipo de la Biblioteca Digital Europea: ‘Europeana’. Este proyecto iniciado en 2005 pretende reunir para 2010 más de seis millones de documentos multimedia (libros, películas, fotografías…) aportados por países comunitarios y accesibles a través de Internet.