El ilustrador Paco Roca (Valencia, 1969) se ha convertido hoy en el segundo Premio Nacional de Cómic de España después de que Max se hiciera con la primera convocatoria el año pasado. Roca comparte con Max su formación en la revista El Víbora y se ha impuesto a Alfons López, Miguel Gallardo y el legendario Carlos Giménez (el Will Eisner español en palabras de Roca). El trabajo que se lo ha brindado es Arrugas, un cómic sobre la vejez y el Alzheimer del que nos dió noticia Hervé.
Arrugas trata sobre Emilo, un anciano que es internado en una residencia por su familia cuando empieza a sufrir los síntomas de la enfermedad. El protagonista tendrá que acostumbrarse a la vida en un entorno regulado mientras lucha por no perder la memoria y ser transladado a la planta de impedidos. El jurado del premio, compuesto por el propio Max, Miguelantxo Prado y Manuel Darías, ha destacado la ternura con la que obra trata las dolencias de la senilidad sin caer en la sensiblería o la caricatura.
Roca confiesa que su éxito radica en dirigirse a gente que en principio nunca leería un cómic, como sus propios padres. El manga y la novela gráfica están captando nuevos lectores, pero por encima de los superhéroes hay que construir obras que interesen a todo el mundo.

Es 1977 y los españoles hacen cola para votar en sus primeras elecciones democráticas tras el golpe de estado. Un hombre avejentado con arrugas alrededor de los ojos comienza a recordar. Recuerda el 36, el alzamiento popular contra los insurgentes. Recuerda el 39, la derrota y el exilio. Recuerda el 40, la resistencia al otro lado de los Pirineos y el 45, cuando liberaron París. Recuerda la negrura de los 50, las organizaciones clandestinas, la propaganda, la represión… y finalmente la legalización. El gruñido destemplado de un interventor le saca de su ensimismamiento: