
Ha tardado, pero por fin llegó a mis manos. Descubrí Veinticuatro horas en la vida de una mujer sensible de Constance de Salm a primeros de agosto y desde entonces quise tenerlo. Lo pedí, no llegaba, lo volví a pedir, me dijeron que no tenían existencias en ese momento, que tendría que esperar. Un sinvivir, vamos. Como si no tuviera libros en casa por leer. Pero la semana pasada por fin llegaba a mi poder, para ser devorado en dos ratos libres que tuve con inmensa satisfacción.
‘Veinticuatro horas en la vida de una mujer sensible’ es una novelita corta, de esas que tanto me gustan a mí, publicada en 1824 y reeditada hace nada en Francia donde ha causado un furor imprevisto, vendiendo más de cien mil ejemplares en unas pocas semanas. Esto, y saber además que en esta obra se inspiraría Stefan Zweig para su célebre Veinticuatro horas en la vida de una mujer, pues fue lo que desató mi ansia.
Nos encontramos ante una novela epistolar. A través de cuarenta y seis cartas nos colaremos en la vida de esta mujer sensible, sin nombre, que ve como su amado se marcha con otra mujer a la salida de la ópera. A partir de aquí, la desolación, el amor, los celos y la humillación se darán cita en sucesión de cartas que escribirá sin obtener respuesta. Veinticuatro horas, sí, veinticuatro horas de desesperación…

Uno de los archivos que más polémicas y disputas ha generado en los últimos años es el de los escritos de 


Dentro de muy pocos días estará disponible la que probablemente sea una de las fuentes documentales más importante para conocer la vida de uno de los principales autores norteamericanos del siglo XX: Ernest Hemingway. A partir del lunes 5 de enero de 2009 estarán accesibles en formato digital cerca de 3.000 documentos que quedaron en Finca Vigía y que durante todos estos años estuvieron siendo salvaguardados por el Museo Hemingway, el Centro Nacional de Conservación y Restauración y el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural de Cuba.
Friedrich Nietzsche es probablemente uno de los intelectuales alrededor de los cuales se han tejido más historias y mitos que lo contruyen y deconstruyen como uno de los pilares fundamentales de la filosofía del siglo pasado, si, pero también como una suerte de monstruo que anunció la muerte de Dios y que justificó la emergencia de los absolutismos políticos y, en especial, del nazismo.
Hablamos, si, de uno de los grandes personajes de la historia de la criminalidad inglesa. Uno que se convirtió en el emblema de todos los asesinos del mundo, que sirvió probablemente de fuente de inspiración a más de un escritor de novelas policiales, comenzando por el propio 
