Alfaguara se pronuncia sobre la polémica del último libro de Santiago Rocangliolo

La editorial Alfaguara, a través de Juan González, director de contenidos de Santillana, no ha tenido más remedio que salir al paso de las voces que decían que había impedido la publicación de la última novela del escritor peruano Santiago Rocangliolo en la República Dominicana. La obra causante de todo este lío ha sido Memorias de una dama.
Para que no os perdáis (como yo) os cuento la historia desde el principio. Resulta que este libro que fue editado en Marzo del año pasado en España, narra la vida de Diana Minetti, una excéntrica millonaria cuya familia tenía raras conexiones con la mafia de los años treinta a los sesenta que dominaban el Caribe, y cuyo padre según Rocangliolo (que sigue buscando amigos…), es “un pequeño Berlusconi de los trópicos”. El problema ha surgido cuando, según el diario El nuevo Herald de Miami, muchos dominicanos han visto en esta ficción a un personaje de sobra conocido por ellos. Se trataría de Nelia Filomena Barletta, ya fallecida y perteneciente a una de las familias más ricas de la República Dominicana. ¡Vaya con las coincidencias!
Si entre tus lecturas actuales figura ‘La Reina del Sur’ de Arturo Pérez-Reverte o ‘Ponche de ácido lisérgico’ de Tom Wolfe, debes saber que eres un potencial consumidor de narcóticos, según el Servicio Antidrogas de Rusia.
Siempre es bienvenida la noticia de alguien o algo que se ríe de lo que parece intocable, ridiculizándolo, reubicándolo en el justo lugar donde deben estar todas, absolutamente todas las cosas: a ras de suelo, lejos de altares, de genuflexiones versallescas, de protocolos, de persignaciones, de viriles antibalas con alarma de seguridad y de etiquetas con los precios hinchados por la especulación, el charm de pacotilla, la inercia y la moda. (Recupero el aire). Nada, absolutamente nada es tan importante para que se deba mantener a salvo de la burla y la ironía.
Un poco más atrás en el tiempo, en el medio catódico, saltaron a la palestra dos casos consecutivos de gazmoñería políticamente correcta, en la misma cadena (Tele 5) y en la misma serie de FICCIÓN (Aída).
El otro día mantuve un debate. No era un debate estricto, sólo un intercambio amistoso de ideas. O al menos es lo que se intentaba. Se discutía sobre la responsabilidad de los autores y las editoriales a la hora de escribir y publicar novelas que traten temas políticamente incorrectos o directamente ofensivos.
El domingo pasado, 22 de febrero, se cumplieron 70 años de la muerte de uno de los grandes de las letras españolas:
Mark Twain es probablemente uno de los escritores más importantes y polémicos de la literatura estadounidense. Conocido fundamentalmente por sus libros Las aventuras de Tom Sawyer (1876) y Las aventuras de Huckleberry Finn (1884), su obra sin embargo es prácticamente desconocida por la mayoría de los lectores quienes pueden pensar, incluso, que era básicamente un autor de libros para adolescentes.
Con motivo del 90 aniversario de
Dicen que esta clase de libros son peligrosos, nocivos para la sociedad bienpensante. Y sin duda, Putas es poco es un libro con contenido de alto voltaje, pero también de alto octanaje: el asunto que trata es peliagudo pero lo hace con maestría y honestidad. Putas es poco es la segunda parte de Todas putas, volumen que fue censurado en numerosas librerías, siendo acusado de misógino, machista y apologeta de la violación. Putas es poco no ha disminuido ni un punto el alto voltaje de la primera parte, pero tampoco el octanaje.
Abrocháos los cinturones porque vamos a dar un salto en el tiempo y aterrizar en, como pronto, el siglo XVII. Según leemos en 