El otro día mantuve un debate. No era un debate estricto, sólo un intercambio amistoso de ideas. O al menos es lo que se intentaba. Se discutía sobre la responsabilidad de los autores y las editoriales a la hora de escribir y publicar novelas que traten temas políticamente incorrectos o directamente ofensivos.
Mi contertulio me dijo que las novelas, aunque sean de ficción, dan ideas, transmiten tendencias. Por supuesto. Como absolutamente todas las cosas del mundo. Tratar de limar todas las aristas del mundo es un trabajo agotador y estéril: siempre habrá más aristas que limas. Y quién controla al que vende las limas y las normas sobre sus usos. Controlar la realidad para que no nos haga daño tiene ese riesgo: que el que controla la realidad nos haga daño subrepticiamente.
Además, ¿podemos determinar que una idea es netamente nociva? ¿Y si existe una mínima posibilidad de que sea cierta y el prejuicio y el miedo provocan que jamás salga a la luz? La mayoría de los grandes avances de la ciencia y el pensamiento se han basado precisamente en esa destrucción de dogmas o parámetros que se creían indubitables.

El domingo pasado, 22 de febrero, se cumplieron 70 años de la muerte de uno de los grandes de las letras españolas:
Mark Twain es probablemente uno de los escritores más importantes y polémicos de la literatura estadounidense. Conocido fundamentalmente por sus libros Las aventuras de Tom Sawyer (1876) y Las aventuras de Huckleberry Finn (1884), su obra sin embargo es prácticamente desconocida por la mayoría de los lectores quienes pueden pensar, incluso, que era básicamente un autor de libros para adolescentes.
Con motivo del 90 aniversario de
Dicen que esta clase de libros son peligrosos, nocivos para la sociedad bienpensante. Y sin duda, Putas es poco es un libro con contenido de alto voltaje, pero también de alto octanaje: el asunto que trata es peliagudo pero lo hace con maestría y honestidad. Putas es poco es la segunda parte de Todas putas, volumen que fue censurado en numerosas librerías, siendo acusado de misógino, machista y apologeta de la violación. Putas es poco no ha disminuido ni un punto el alto voltaje de la primera parte, pero tampoco el octanaje.
Abrocháos los cinturones porque vamos a dar un salto en el tiempo y aterrizar en, como pronto, el siglo XVII. Según leemos en
Pues parece que la sensatez ha privado en el caso de la demanda a la edición norteamericana del libro Winter-Wimmelbuch de la autora alemana
Víctor Saltero, pseudónimo del autor de las novelas Sucedió en el AVE, Desde la Ventana y El Amante de la Belleza, no verá publicada su próxima novela entre las cinco que aguardan en la cola (según ha dicho José Sánchez Cervera Oriol, fundador de ImserSiglo, editorial de sus obras), según se rumorea en ciertos foros y páginas web.
Es evidente que Memoria de mis putas tristes no es el mejor libro, ni de lejos, de nuestro admirado
La primera, al blog satírico de actualidad y cultura gallega 