feed

cerebro

Tibudopabikudaropigolatupabikutibudogolatudaro- pitibudopabikugolatu: la predisposición de los bebés para aprender palabras nuevas

0 comentarios

baby.jpgCada vez son más los estudios científicos que avalan la teoría de que el lenguaje es instintivo, posee un sustrato biológico, y por tanto comparte determinadas características entre todos los seres humanos, independientemente del lugar donde hayan nacido o la cultura que les haya empapado el cerebro.

Uno de los experimentos más llamativos sobre cómo nacemos con un patrón de gramática insertado en nuestros genes es el que llevaron a cabo los psicólogos de Rochester Jenny Saffran, Dick Aslin y Elissa Newport.

Con sólo cuatro días de edad, los bebés ya son capaces de notar la diferencia entre una serie de palabras de tres sílabas y otra de palabras de dos sílabas. En el experimento, presentaron a bebés de ocho meses una sucesión larga y monótona de sílabas ininterrumpidas como:

Leer más

Anunciate aquí
Anunciate aquí

‘Kluge: la azarosa construcción de la mente humana’ de Gary Marcus

4 comentarios

9788434469181.jpgDe nuevo otro libro que desdeña el supuesto diseño extraordinario de nuestro cerebro, para muchos el hito de la evolución. El profesor de Psicología de la Universidad de Nueva York, Gary Marcus, entiende el cerebro como una máquina impresionante. Sin embargo, también sugiere que nuestros cerebros están llenos de parches y chapuzas que son, precisamente, el origen de muchas de nuestras desavenencias.

Kluge: la azarosa construcción de la mente humana, pues, es la réplica científica la idea de que somos construcciones “a imagen y semejanza de Dios” o a frases rimbombantes como la de Shakespeare, que afirman que el ser humano es “noble en su raciocinio” e “infinito en sus potencias.”

Lo que demuestra Gary Marcus a lo largo de décadas de experimentos de otros de sus colegas es que el ser humano es cualquier cosa menos infinito en sus potencias, y que el raciocinio, en muchas ocasiones, en demasiadas ocasiones, es una entelequia. Nuestra lógica dista mucho de ser impecable, y solemos formarnos nuestras creencias y convicciones a través de informaciones arbitrarias e irrelevantes que quedan ancladas en nuestra mente, a modo de virus.

Nuestra memoria tampoco es fiable: manipulamos los recuerdos con más facilidad de lo que creemos. Los testigos presenciales apenas sirven para nada en un proceso judicial riguroso. A pesar de eso, seguimos creyendo que somos capaces de recordar detalles de un accidente o un delito presenciado durante pocos segundos, incluso años después, cuando en realidad una persona corriente a duras penas logra recordar una lista de diez o doce palabras durante más de media hora.

Leer más

Anunciate aquí

¿Cómo crear la lengua perfecta? (y III)

8 comentarios

computer-repair-buenos-aires.jpgPascal, C, Fortran, LISP y otros tantos son lenguajes perfectos, regidos por la lógica más férrea, pero se emplean exclusivamente en el ámbito informático. Estos ejemplos de lenguajes ponen de manifiesto que, para comunicarse, no es necesario que las lenguas presenten tantas complejidades como las que usamos en el día a día.

Con un programa bien construido, ningún ordenador vacila jamás sobre cuál ha de ser su siguiente tarea. Seguramente estos lenguajes se quedan un poco cojos a la hora de componer poesía o metáforas, pero sin duda resultan mucho más efectivos que los nuestros a la hora de ser claros, sin ambigüedades ni otras flaquezas de la claridad expositiva.

Sin embargo, por claros que sean los lenguajes informáticos, nadie habla en C, en Pascal o en LISP. Puede que Java sea la lengua franca actual del mundo de la informática, pero yo desde luego no la emplearía para hablar del tiempo. Los ingenieros de software dependen de procesadores de textos especiales que marcan, colorean y siguen el rastro a sus palabras y paréntesis, precisamente porque la estructura de los lenguajes informáticos resulta poco natural para la mente humana.

Leer más

Todos los errores que cometemos al hablar como forma de enriquecer la literatura (III)

4 comentarios

Presumiblemente, un idioma, para ser perfecto, tendría que reunir una serie de características que no reúne ningún idioma del mundo:

-No ser ambiguo (salvo, quizá, cuando el hablante pretende ser ambiguo a propósito).

-Ser sistemático (en lugar de idiosincrásico).

-Ser estable (de manera que, por ejemplo, los abuelos fueran capaces de comunicarse sin fisuras con los nietos).

-No redundante (para no perder tiempo ni energía)

-Y capaz de expresar todos y cada uno de nuestros pensamientos.

Un idioma perfecto sería algo como lo que describió el filósofo Bertrand Rusell:

Leer más

Todos los errores que cometemos al hablar como forma de enriquecer la literatura (II)

2 comentarios

Decía el lingüista Geoff Pullum sobre la lengua inglesa:

La lengua inglesa es, en muchos sentidos, una obra maestra fallida de la evolución, llena de asperezas, descuidos absurdos de diseño, contornos sin desbastar, lagunas tontas e irregularidades malévolas y perversas.

El psicolingüista Fernanda Ferreira creía que el lenguaje “cumple el expediente”, pero no es perfecto.

Nuestros cerebros, además, son muy torpes a la hora de componer frases y también a la hora de leerlas. Intentad, por ejemplo, responder a esta pregunta: ¿A cuántos animales llevó Moisés al arca? El lector lee las palabras “animales” y “arca” y no advierte que la pregunta hace referencia a Moisés y no a Noé.

Leer más

‘El viaje al poder de la mente’ de Eduardo Punset

4 comentarios

Este libro casi no llega a ver la luz. Y es que el popularísimo divulgador Eduardo Punset (que por su aspecto parece más científico loco que divulgador) vio bruscamente interrumpida la escritura de su último libro, El viaje al poder de la mente, por una enfermedad muy seria: el cáncer.

Punset logró salir del cáncer, y continuó la redacción de libro, añadiendo un capítulo exclusivo a la sensación que tuvo al verse de repente atrapado en las redes de esta enfermedad. El cáncer, según Punset, le permitió acercarse más a la manada, a la interconexión social.

Y es que el tema central del libro, a pesar del título, no es tanto la mente como el poder que las conexiones sociales ejercen en nuestra mente. La tercera parte de la trilogía iniciada con El viaje a la felicidad y El viaje al amor, quizá sea el volumen que más carga autobiográfica contiene, así que Punset recalca cómo se siente con los demás, cómo los demás acaban siendo sus relevantes conexiones sociales.

Punset también habla de lo difícil que resulta para nuestro cerebro el cambiar de opinión. Si las todas las evidencias están en nuestra contra, somos capaces al fin cambiar de parecer (aunque no siempre), pero lo hacemos a regañadientes.

Leer más

Muchas lenguas, una lengua (y II)

1 comentario

Especialistas en semántica como Anna Wierzbicka demuestran que lo referido en la anterior entrega de este artículo no tiene sustento. Los lenguajes no son tan privados y compartimentados como parecen, a pesar de que su variedad nos sorprenda de forma extraordinaria: por ejemplo, echando un ojo al divertido libro El significado de Tingo.

En el instinto del lenguaje, el psicólogo cognitivo Steve Pinker también realiza una ardua tarea para explicar las raíces biológicas del lenguaje: hablamos como hablamos por cómo está diseñado nuestro cerebro, no porque decidamos hablar de una u otra forma según el lugar donde nos hemos criado. Podéis profundizar en ello en el imprescindible libro El instinto del lenguaje.

José Antonio Marina dedica varias páginas de su Diccionario de los sentimientos para demostrar que existen sentimientos comunes a toda la humanidad (raíz biológica), y que sus designaciones pueden traducirse de una cultura a otra.

Por ejemplo, en un lenguaje aborigen australiano, el pintupi, hay varias palabras emparentadas con la “tristeza” occidental. Una de ellas es: watjilpa. Significa una preocupación acompañada por pensamientos sobre el país y los familiares, que llega a producir enfermedad, lo que recomienda acudir al médico de la tribu.

Leer más

‘Descubriendo el poder de la mente’ de Chris Frith

2 comentarios

El mayor escollo de Descubriendo el poder de la mente, Cómo el cerebro crea nuestro mundo mental, es que trata de hablar de demasiados temas, y ello resiente la profundidad otorgada a cada tema: casi epidérmica.

Es decir, que si estuviéramos hablando de una colección de 10 volúmenes como éste, posiblemente todos ellos lucirían en los anaqueles de mi biblioteca. Pero, como no es el caso, sólo puedo considerar Descubriendo el poder de la mente como un texto menor lleno de curiosidades neurobiológicas que apenas se explican (o se explican de una manera un poco superficial).

Lo cual demuestra que no es condición sine qua non ser profesor de Neuropsicología en el Centro de Neuroimagen del Wellcome Trust de la Escuela Universitaria de Londres, como es el caso de Chris Frith, para escribir un libro de divulgación sobre el cerebro y cómo éste determina lo que percibimos y lo que, en suma, somos.

Con todo, tal vez el lector profano encuentre en este digest científico un acercamiento entretenido al órgano que, con toda seguridad, está protagonizando el siglo XXI: esa masa gris por la que corren algunos microvoltios.

Leer más

‘El cerebro accidental’ de David Linden: la evolución de la mente y el origen de los sentimientos

8 comentarios

El número de libros sobre neurociencias se multiplican de forma añarmante en los anaqueles de las librerías. Digo alarmante porque muchos de ellos no dejan de ser repeticiones de los mismos conceptos explicados de maneras ligeramente distintas. Sin embargo, cuando leí la contraportada de El cerebro accidental, de David Linden, La evolución de la mente y el origen de los sentimientos, enseguida me di cuenta de que me estaba enfrentando a un libro de neurociencia de enfoque radicalmente distinto.

La mayoría de libros sobre el cerebro presentan a la masa gris que palpita bajo nuestro cráneo como un hito de la evolución, un órgano exquisitamente complejo y preciso, una especie de revolución biológica, la solución a todos los problemas del universo (y, por supuesto, uno de tantos argumentos falaces esgrimidos por los apologetas del diseño inteligente).

Lo que pretende el profesor de Neurociencia de la Facultad de Medicina de la Universidad John Hopkins, David Linden, sin embargo, es enfocar el estudio del cerebro desde un punto diametralmente opuesto: el cerebro es una chapuza, una vergüenza de la naturaleza, un amontonamiento de parches que asombra no por su armonía sino porque parecen funcionar lo suficientemente bien como para mantenernos vivos.

El cerebro accidental, pues, se engloba dentro de esta nueva corriente de divulgación en neurociencia que se basa en la premisa kludge. La palabreja se suele soltar en el ámbito académico estadounidense. Está formada por las iniciales de los adjetivos klumsy (“torpe), lame (“poco convincente”), ugly (“feo”), dumb (“tonto”), but good enough (“pero bastante bueno”).

Leer más

‘La mente de par en par’ de Steven Johnson

0 comentarios

Ya no cabe ninguna duda de que estamos viviendo el siglo del cerebro. Cuando éste termine, os lo garantizo, se habrán dejado atrás tal cúmulo de mitos, prejuicios, malos entendidos e intuiciones que un hombre del siglo XXII se barrenará la sien con el dedo índice cada vez que eche la vista atrás.

Steven Johnson intenta dar un paso más en dirección a ese más que probable futuro aglutinando en este La mente de par en par algunas de las más interesantes prospecciones de nuestra cabeza que hoy en día se están realizando en laboratorios de medio mundo.

La pregunta fundamental que trata de responder La mente de par es par es: ¿hasta qué punto la comprensión del cerebro ha cambiado nuestra manera de vernos a nosotros mismos?

Leer más

Anunciate aquí

WSL Weblogs SL