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		<title>Magazine - cervantes</title>
		<link>http://www.papelenblanco.com</link>
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Blog sobre literatura, críticas de libros, internet y letras.		</description>
		<pubDate>2012-02-13 07:18:00</pubDate>

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      <title><![CDATA[Especial San Valentín: poema de amor en 'La ilustre fregona' de Cervantes]]></title>
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      <pubDate>Sun, 05 Feb 2012 18:28:14 +0000</pubDate>

      <author>Eva Paris</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img alt="La ilustre fregona" src="http://img.papelenblanco.com/2012/02/432_660_ilus.png" class="centro" /></p>

	<p>Cervantes no es conocido especialmente por sus poemas de amor, pero hoy de cara al día de los enamorados queremos destacar uno de sus más repetidos versos, el <strong>ovillejo que aparece en su Novela ejemplar &#8216;La ilustre fregona&#8217;</strong>.</p>

	<p>Un ovillejo (término derivado de &#8216;ovillo&#8217;) es una estrofa que consta de diez versos, los seis primeros formando tres pareados: con el verso octosílabo se pregunta y con el verso de pie quebrado se responde, a modo de eco, en rima consonante. Los cuatro últimos versos forman una redondilla que resume el sentido de los versos anteriores. </p>

	<p>El verso final recoge las tres palabras utilizadas en los versos cortos o de pie quebrado. Por tanto, el esquema métrico es el siguiente: aa bb cc cddc. Los primeros ovillejos conocidos los escribió <a href="http://www.papelenblanco.com/fichas/escritores-de-habla-hispana/cervantes">Cervantes</a>. Concretamente, este que aparece en <strong>&#8216;La ilustre fregona&#8217;</strong> y otro en el capítulo <span class="caps">XXVII</span> del Quijote. </p>

	<p>Este poema es escrito por Avendaño, el enamorado de la ilustre fregona, Costanza, en un libro de cuentas de la cebada, labor que él está haciendo en la posada para permanecer cerca de la muchacha. El padre putativo de Costanza descubre el libro en el cajón de la cebada, y él y su mujer leen las coplas y las comentan en algún lugar no especificado de la posada.<!--more--></p>

	<p>El poema sirve de excusa para el diálogo de los posaderos, que muestran su desconfianza hacia las intenciones del joven y sumen al lector aún más en la incógnita acerca de la verdadera identidad de la fregona.</p>

	<p>La estructura de los pareados es 8-4, a diferencia de la medida 8-3 que es más habitual en los ovillejos. Por el resto, sigue el esquema propio de esta estrofa, de contenido amoroso no exento de tópicos y sencillez compositiva.</p>

	<p><blockquote>¿Quién de amor venturas halla?<br />
El que calla.<br />
¿Quién triunfa de su aspereza?<br />
La firmeza.<br />
¿Quién da alcance a su alegría?<br />
La porfía.<br />
De ese modo, bien podría<br />
esperar dichosa palma<br />
si en esta empresa mi alma<br />
calla, está firme y porfía.</p>

	<p>¿Con quién se sustenta amor?<br />
Con favor.<br />
¿Y con qué mengua su furia?<br />
Con la injuria.<br />
¿Antes con desdenes crece?<br />
Desfallece.<br />
Claro en esto se parece<br />
que mi amor será inmortal,<br />
pues la causa de mi mal<br />
ni injuria ni favorece.</p>

	<p>Quien desespera, ¿qué espera?<br />
Muerte entera.<br />
Pues, ¿qué muerte el mal remedia?<br />
La que es media.<br />
Luego, ¿bien será morir?<br />
Mejor sufrir.<br />
Porque se suele decir,<br />
y esta verdad se reciba,<br />
que tras la tormenta esquiva<br />
suele la calma venir.</p>

	<p>¿Descubriré mi pasión?<br />
En ocasión.<br />
¿Y si jamás se me da?<br />
Sí hará.<br />
Llegará la muerte en tanto.<br />
Llegue a tanto<br />
tu limpia fe y esperanza,<br />
que, en sabiéndolo Costanza,<br />
convierta en risa tu llanto.</blockquote></p>

	<p>Esperamos que os resulten interesantes estos <strong>versos de amor</strong>, y os recomendamos su lectura en el contexto de <strong>la obra cervantina, en &#8216;La ilustre fregona&#8217;</strong>, donde aparecen otros tres curiosos poemas: un soneto amoroso, una danza guiada: &#8220;el baile de la chacona&#8221;, de tono desenfadado y cierta fama de <em>indecente</em> y un romance también amoroso.</p>

	<p>Más información | <a href="http://cervantes.uah.es/ejemplares/ifregona/ifregona.htm">La ilustre fregona</a><br />
En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/animacion-a-la-lectura/tienes-problemas-amorosos-escribe-a-julieta">¿Tienes problemas amorosos? ¡Escribe a Julieta!</a>, <a href="http://www.papelenblanco.com/coleccionismo/especial-san-valentin-cubiertas-de-libros-para-enamorados">Cubiertas de libros para enamorados</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Las palabrotas en los libros (I)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/las-palabrotas-en-los-libros-i</link>
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      <pubDate>Thu, 07 Jan 2010 12:02:03 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2010/01/pflcnr_364_719.jpg" alt="" />Hay escritores que huyen de las palabrotas o las expresiones malsonantes cuando escriben (de hecho, hasta los hay que huyen de todo lo que atufe a políticamente incorrecto, pero ésa es otra historia). Lo cierto, sin embargo, es que los tacos han sido siempre un recurso empleado por los clásicos de la literatura en mayor o menor medida.</p>

<blockquote>¿Qué escucho? ¿Son almas en pena? ¿Son hijos de puta?</blockquote>

	<p>Es lo que podemos leer en las primeras páginas de las <em>Comedias Bárbaras</em> de <strong>Valle-Inclán</strong>, por ejemplo. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>A pesar del tópico, el español no goza de mayor diversidad de palabrotas que otros idiomas, como el inglés. En las conversaciones normales se manejan poco más de una docena. Es lo que afirma <strong>Delfín Carbonell Basset</strong>, filólogo y autor del libro <em>Diccionario sohez del español cotidiano</em>. Lo que de verdad abundan son los eufemismos. </p>

	<p>Sin embargo, ahí tenemos obras como <em>Diccionario secreto</em>, de <strong>Camilo José Cela</strong>, en el que presenta millares de estas palabras malsonantes; la mayoría de ellas referidas a excrementos y al sexo. Y es que ya lo dijo en una ocasión el escritor británico <strong>C. S. Lewis</strong>:</p>

<blockquote>Una vez que te pones a hablar de sexo explícitamente, te ves obligado a escoger entre la lengua de la guardería, la de los bajos fondos o la de clase de anatomía.</blockquote>

	<p>Los clásicos de la literatura huyen de la cursilería de usar términos como “pompis” y “recórcholis”, así que nos sorprenden con su arrojo con palabras como “puta”, <strong>que son muy habituales en Cervantes o Quevedo</strong>, antes de la explosión políticamente correcta de la sociedad victoriana del siglo <span class="caps">XIX</span>. Sin ir más lejos, Quevedo tenía un título tan atrevido que resultaría inconcebible incluso hoy en día en muchos autores “serios”: <em>Gracias y desgracias del agujero del culo</em>. </p>

	<p>Hablamos de autores consagrados, y no recordados precisamente por su escatología. Pero si nos centramos en autores especialmente soeces, entonces los niveles de escatología adquieren tintes grangüiñolescos. Por ejemplo, <strong>Rabelais</strong> (1494-1553), en su <em>Gargantúa y Pantagruel</em>, contiene los fragmentos más bizarros de la literatura universal. Como el fragmento dedicado a un retrete que se dirige al usuario:</p>

<blockquote>Cagante, bostante, pedante, cacoso, tu coso colgante bajante a mi foso, guardoso, mierdoso, asqueroso, ¡San Telmo te espante si todo agujero mugroso, trasero, no limpias entero cuando te levantes.</blockquote>

	<p>Da la impresión de que algunos autores estaban aquejados de coprolalia. O, al menos, no tenían tanto miramientos como los autores contemporáneos, lastrados por continuos tabúes. Quizá habría que abandonar un poco el provincianismo y fijarnos en otras culturas: las hay como las japonesas, en las que se asegura que jamás se pronuncian (salvo en los bajos fondos). O también las hay como la de los hablantes de la lengua aborigen dyirbal, en Australia, <strong>donde todas las palabras habituales adquieren la categoría de tabú cuando se pronuncian delante de la suegra o determinados primos</strong>. </p>

	<p>Es decir, que las palabrotas sólo son palabrotas según el contexto y la intencionalidad. Llamar genio a un niño con síndrome de Down puede ser mucho más injurioso que llamarlo cabrón, aunque la primera no sea una palabrota y la segunda, sí.</p>

	<p>Quizá con este recordatorio nos dé menos apuro pronunciar el nombre de aquella isla que Swift describe en <em>Los viajes de Gulliver</em>. <strong>Laputa</strong>.</p>

	<p>En la próxima entrega de este artículo descubriremos algunas estrategias para usar palabrotas en los libros sin que por ello recibamos un pescozón políticamente correcto.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[El Quijote en España: (re)conocimiento y divulgación]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/novela/el-quijote-en-espana-reconocimiento-y-divulgacion</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/novela/el-quijote-en-espana-reconocimiento-y-divulgacion</guid>
      <pubDate>Mon, 14 Sep 2009 17:14:50 +0000</pubDate>

      <author>Miguel Ortiz</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image5685" src="http://img.papelenblanco.com/2009/09/el-quijote.jpg" class="centro" alt="el-quijote.jpg" />Si un español entabla conversación con un extranjero y éste le saca a colación el Quijote, el español no tardará en hablar con orgullo de la insigne obra de Cervantes, la haya leído o no. <strong>El Quijote es un símbolo de la cultura española</strong>, sea cual sea el origen que tengamos o el idioma que hablemos (hay, claro está, excepciones en las filas de nacionalistas trasnochados), <strong>que ha traspasado el papel y se ha quedado a vivir entre nosotros</strong>.</p>

	<p>Prueba de ello es las veces que lo citamos (conscientes o no) en nuestro habla cotidiano o la cantidad de iconos que han surgido de él: <strong>cuando uno ve un molino, piensa antes en gigantes que en cereales</strong>; cuando alguien levanta un objeto alargado en paralelo al suelo y a la altura del tronco, en seguida se nos viene a la cabeza la figura del Caballero de la Triste Figura; o cuando vemos un caballo flaco y mal cuidado, lo hermanamos ipso facto con su ilustre antepasado Rocinante.<br />
<!--more--><br />
<strong>Sin embargo hay una gran distancia entre la verdadera dimensión de la obra y el conocimiento real que tienen de ella la mayoría de españoles</strong>. No entraré en cuestiones estadísticas, pero en España no se lee mucho y lo que se lee está demasiado marcado por el mercado. El Quijote no está entre los libros más leídos pero cuando hablas de él son muchos los que comentan que les gustaría leerlo, que lo intentaron en su día, que deberían retomarlo&#8230; No se puede criticar a la gente porque no lo haya leído y está claro que si uno quiere lograr que un amigo entre en el mundo de la lectura, <strong>el Quijote no debe estar, ni de lejos, entre las primeras lecturas de un neófito</strong>.</p>

	<p><strong>El problema es que es una obra mal divulgada</strong>. Por un lado el trabajo académico es extraordinario y muy loable, a pesar de ciertas polémicas muy mal llevadas, pero en el plano divulgativo queda mucho camino por recorrer. Ese fue el gran error del centenario celebrado en 2005, una oportunidad única perdida: Ministerio de Cultura, Instituto Cervantes y demás organismos oficiales se centraron demasiado en la organización de grandes eventos, conferencias, publicaciones oficiales (con intereses económicos de por medio), acuerdos internacionales, etcétera, y no se dieron cuenta de que era una ocasión perfecta para acercar la obra al español medio.</p>

	<p><strong>Un lugar común de la polémica es la conveniencia o no de enseñarlo en la educación obligatoria</strong>. Mi respuesta es sí, pero sólo si se hace bien. No sé cómo se enseña en Castilla-La Mancha, supongo que lo harán mejor, pero en Galicia y otros lugares de España no se toca la novela cervantina hasta la educación secundaria, con el cronómetro de los exámenes y demás evaluaciones; es decir: tarde, mal y a rastro.</p>

	<p><strong>El Quijote debe enseñarse poco a poco y a diferentes niveles, adaptándose al lector</strong>. Con los más pequeños, debe enfocarse desde el punto de vista cómico y aventurero, <strong>acentuando lo anecdótico y despreocupándonos del fondo</strong>. Y los niños entre carcajada y carcajada por las hilarantes desventuras de la extaña pareja protagonista, son perfectamente capaces de sacar enseñanzas del texto y soñarán con ser tan valientes como Don Quijote y tener un amigo tan fiel como Sancho. Para ello <strong>debe echarse mano de ediciones con el texto adaptado y bien ilustradas</strong>, sin miedo a aproximarse al cómic, un medio muy útil para dichas edades.</p>

	<p>Tras haber tenido contacto con la obra, <strong>a una edad adolescente puede darse un paso más allá en la profundización</strong> pero es un error ponerle en la mano dos tochazos con aparato crítico y decirle: &#8220;tienes dos meses para leerlo que después nos ponemos con La Regenta&#8221;. No creamos lo que no es cierto: un chaval normal no está preparado para comprender de verdad la complejidad narrativa o el vanguardismo estilístico de la novela. Yo me centraría más en introducirle en otros planos, relacionando la obra con lo que está aprendiendo sobre el Siglo de Oro, a nivel literario e histórico, ofreciéndole un nuevo punto de vista para una lectura que no pierda el tiempo con <strong>Allen</strong>, <strong>Riquer</strong>, <strong>Unamuno</strong>, <strong>Rico</strong>...</p>

	<p>Una vez que un joven ha acabado su educación obligatoria y ha adquirido cierta cultura general, es el momento de que se zambulla en la obra guiándose por los cervantistas y demás hispanistas. <strong>Sólo entonces pondrá sentir desde dentro la magnificencia de una creación sin parangón</strong> y comprender en toda su dimensión la razón por la que el Quijote despierta tal admiración a todos sus lectores.</p>

	<p>A modo de post scriptum: a la hora de acercar el Quijote a los más jóvenes, <strong>creo que es muy aprovechable la aportación de las obras audiovisuales</strong>. Un ejemplo de ello es la serie de <strong><span class="caps">TVE</span> </strong>dirigida por <strong>Manuel Gutíerrez Aragón</strong>, escrita por <strong>Camilo José Cela</strong> y protagonizada por <strong>Fernando Rey</strong> y <strong>Alfredo Landa</strong> y que podéis encontrar, <a href="http://www.papelenblanco.com/adaptaciones/las-series-literarias-en-la-web-de-tve">como ya os contó mi compañera Eva Paris</a>, en la web de <span class="caps">RTVE</span>.</p>

	<p>Y para acabar os dejo un vídeo con <strong>la cabecera de la serie de dibujos animados Don quijote de la Mancha</strong> que, sin duda, es una de las mejores iniciativas creadas para presentarle la obra a los más pequeños:</p>

	<p><object width="500" height="405"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/w4tFzD13hmc&hl=es&fs=1&"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/w4tFzD13hmc&hl=es&fs=1&" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="500" height="405"></embed></object></p>

<h3>Especial ‘El Quijote’ en Papel en Blanco</h3>

	<ul>
		<li><a href="http://www.papelenblanco.com/novela/el-quijote-y-sus-principales-lecturas">‘El Quijote’ y sus principales lecturas</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.papelenblanco.com/novela/prologo-de-la-primera-parte-del-quijote-mucho-mas-que-un-simple-preludio-i">Prólogo de la Primera Parte del Quijote: mucho más que un simple preludio (I)</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.papelenblanco.com/novela/prologo-de-la-primera-parte-del-quijote-mucho-mas-que-un-simple-preludio-y-ii">Prólogo de la Primera Parte del Quijote: mucho más que un simple preludio (y II)</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.papelenblanco.com/novela/la-genesis-de-el-ingenioso-hidalgo-don-quijote-de-la-mancha">La génesis de &#8216;El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha&#8217;</a></li>
	</ul>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://cvc.cervantes.es/obref/quijote/edicion/default.htm">El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha</a>, edición dirigida por Francisco Rico, en el Centro Virtual Cervantes<br />
En Papel en blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/don+quijote">Don Quijote</a> y <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/miguel+de+cervantes">Miguel de Cervantes</a><br />
Más información | <a href="http://www.rtve.es/television/el-quijote/">El Quijote, serie de TVE</a> | <a href="http://www.quijote.tv/">Sitio oficial de la serie de dibujos animados</a><br />
Vídeo | <a href="http://www.youtube.com/user/SRG1962">Canal de Quijote.tv en Youtube</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[La génesis de 'El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha']]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/novela/la-genesis-de-el-ingenioso-hidalgo-don-quijote-de-la-mancha</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/novela/la-genesis-de-el-ingenioso-hidalgo-don-quijote-de-la-mancha</guid>
      <pubDate>Mon, 31 Aug 2009 14:47:00 +0000</pubDate>

      <author>Miguel Ortiz</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image5634" src="http://img.papelenblanco.com/2009/08/hoja-de-dquijote0001.jpg" class="centro" alt="hoja-de-dquijote0001.jpg" /><strong>La génesis de &#8216;El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha&#8217;</strong> (me refiero al primer libro, publicado en 1605) <strong>es incierta, las circunstancias de su composición son desconocidas y los datos que conocemos sólo nos llevan a elucubraciones más o menos acertadas y profundas</strong>. La fecha de composición de algunos episodios se remonta al menos hasta 1589 (tal es el caso de los capítulos 39-41, que cuentan los &#8216;sucesos del cautivo&#8217;, historia redactada por Cervantes años antes que el Quijote).</p>

	<p>Son muchos los comentaristas (<strong>J.J. Allen</strong>, <strong>F. Rico</strong>, <strong>Stagg</strong>...) que sitúan en el encarcelamiento de Cervantes en la prisión de <strong>Castro del Río</strong> en 1592 y/o en <strong>Sevilla </strong>en 1597 como punto de partida de la que, a la postre, sería la mayor obra de nuestra literatura. Dichas estancias en prisión no fueron las únicas que debió sufrir Don Miguel. De hecho, el mayor tiempo que permaneció privado de su libertad fue en <strong>Argel</strong>. Allí pasó cinco años después de ser apresado en 1575 por unos piratas en el Mediterráneo, cuando volvía a España tras participar como soldado en varias empresas bélicas (la más importante: <strong>la Batalla de Lepanto</strong>, donde lo hirieron de un disparo de arcabuz en su mano izquierda). Esta etapa de su vida es clave para entender a Cervantes en toda su dimensión y de ella hablaremos en un futuro post.<br />

<!--more--><br />

En cuanto a lo que apuntaba antes sobre <strong>la teoría de que Don Miguel engendró el Quijote estando en la cárcel, creo que, aunque es indemostrable empíricamente, existen multitud de conjeturas que apuntan en tal dirección</strong>. Para empezar, creo que sólo un hombre que ha sido privado de su libertad puede entender ese derecho natural en toda su dimensión y, tratándose de alguien con un inmenso talento, llegar a crear el que es uno de los máximos exponentes y defensores de la libertad individual en la historia de la literatura: <strong>el Caballero de la Triste Figura</strong>.</p>

	<p>Siguiendo en la misma dirección, Cervantes hace que los amigos de Alonso Quijano lo encarcelen para llevarlo a casa y curarlo de su locura. Pero, para más inri, el lugar elegido para hacerlo es una jaula, hecho con el que quizá el autor alcalaíno quiere animalizar la condición del preso, como diciendo que <strong>un hombre sin libertad pierde lo que le hace hombre de por sí</strong>. Al menos en este caso, donde el reo es inocente (no es culpable, sino víctima de sus propia locura). No olvidemos que previamente nos presenta a una serie de encadenados (entre los que se encuentra el pícaro <strong>Ginés de Pasamonte</strong>) a los que el Ingenioso Hidalgo libera, recibiendo como agradecimiento una buena paliza. Aquí, el mensaje es, detrás de lo irónico del suceso, totalmente contrario al anteriormente descrito.</p>

	<p>Volviendo al momento en que Cervantes cogió su pluma, el caso es que el <strong>Príncipe de los Ingenios</strong> se puso manos a la obra una década después de la publicación de su anterior novela, <strong>La Galatea</strong> (1585), y aún tardaría otro tanto en ver publicada la obra que nos ocupa. Estamos pues ante un cincuentón que todavía no había editado sus mejores obras (exceptuando la ya citada): <strong>Las Novelas Ejemplares</strong> (1590-1612), <strong>El viaje del Parnaso</strong> (1614) y <strong>Los trabajos de Persiles y Sigismunda</strong> (1616).</p>

	<p>Seguramente se sentiría como un hombre al que la vida no había tratado con justicia. Había perdido la movilidad de una mano en Lepanto, batalla que el propio Cervantes calificó como &#8220;la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros&#8221; y más tarde apresado y encarcelado, y una vez de vuelta en España, simplemente era un veterano de guerra más. Se vio obligado a viajar de un lugar a otro ganándose la vida con algunos trabajos tan poco honorables como ser recaudador de impuestos. Y entonces, <strong>comenzó a escribir una novelilla sobre un hombre que se volvía loco por culpa de los libros de caballería</strong>.</p>

	<p><img id="image5635" src="http://img.papelenblanco.com/2009/08/cervantes1.jpg" class="derecha" alt="cervantes1.jpg" />Como han señalado muchos cervantistas (entre ellos los españoles <strong>Menéndez Pidal</strong> y Francisco Rico), cuando Cervantes comenzó a escribir esa historia, <strong>su intención era mucho más modesta</strong>. En un principio se trataba, seguramente, de una narración al estilo de las &#8216;Novelas Ejemplares&#8217;: un relato más o menos corto, de carácter humorístico y con intención crítica o moralizante.</p>

	<p>Y en esas debía estar, cavilando en las primeras salidas del loco Alonso Quijano, cuando <strong>las musas le regalaron el personaje de Sancho Panza</strong>. Éste es el verdadero punto de inflexión en la génesis del Quijote: Cervantes encontró en aquel (supuestamente) ignorante pueblerino un contrapunto a su chalado caballero que le ofrecía una infinidad de posibilidades que anteriormente no había ni siquiera vislumbrado.</p>

	<p>Siguiendo ese camino, acabó sintiendo que <strong>lo que tenía entre manos era algo mucho más grande</strong> que una simple &#8216;novela ejemplar&#8217; y acabó construyendo una historia universal que gira alrededor de la oximórica pareja.</p>

	<p>Me dejó en el tintero varios puntos importantes que merecen capítulo aparte. A saber: la ficticia autoría de <strong>Cide Hamete Benengeli</strong>, el indispensable personaje de Sancho y la génesis de la segunda parte, escrita después del éxito editorial de la primera e influenciada por la aparición del Quijote apócrifo de <strong>Avellaneda</strong>.</p>

<h3>Especial &#8216;El Quijote&#8217; en Papel en Blanco</h3>

	<ul>
		<li><a href="http://www.papelenblanco.com/novela/el-quijote-y-sus-principales-lecturas">‘El Quijote’ y sus principales lecturas</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.papelenblanco.com/novela/prologo-de-la-primera-parte-del-quijote-mucho-mas-que-un-simple-preludio-i">Prólogo de la Primera Parte del Quijote: mucho más que un simple preludio (I)</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.papelenblanco.com/novela/prologo-de-la-primera-parte-del-quijote-mucho-mas-que-un-simple-preludio-y-ii">Prólogo de la Primera Parte del Quijote: mucho más que un simple preludio (y II)</a></li>
	</ul>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://cvc.cervantes.es/obref/quijote/edicion/default.htm">El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha</a>, edición dirigida por Francisco Rico, en el Centro Virtual Cervantes<br />

En Papel en blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/don+quijote">Don Quijote</a> y <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/miguel+de+cervantes">Miguel de Cervantes</a></p>      ]]></description>
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                    <item>
      <title><![CDATA[Prólogo de la Primera Parte del Quijote: mucho más que un simple preludio (y II)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/novela/prologo-de-la-primera-parte-del-quijote-mucho-mas-que-un-simple-preludio-y-ii</link>
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      <pubDate>Mon, 17 Aug 2009 11:29:08 +0000</pubDate>

      <author>Miguel Ortiz</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image5599" src="http://img.papelenblanco.com/2009/08/alcazar_san_juan_quijote_jmm.jpg" class="centro" alt="alcazar_san_juan_quijote_jmm.jpg" /><h3>Capítulo IV: Del amigo gracioso y bien entendido que entró a deshora</h3></p>

	<p>Como decíamos en el <a href="http://www.papelenblanco.com/novela/prologo-de-la-primera-parte-del-quijote-mucho-mas-que-un-simple-preludio-i">post anterior</a>, el narrador principal nos introduce otra figura prologal: el amigo al que presenta como una realidad física, como un hombre de carne y hueso al que le confiesa sus preocupaciones y dificultades con el Prólogo. Sin embargo, si atendemos a su planteamiento de ficción real, podremos ver en el amigo un alter ego, <strong>un personaje imaginario que es utilizado para entrar en un plano indirecto</strong>, que le ofrece la posibilidad de componer la crítica más explícita hacia los libros de caballerías y las pomposas costumbres de los prefacios y elogios que preceden las obras de sus coetáneos.</p>

	<p>Así, <strong>el amigo gracioso y bien entendido que entró a deshora</strong>, tras conocer el problema que le plantea el narrador principal, crea un discurso que es todo un ataque contra lo anteriormente citado y, sin muchas complicaciones, derriba punto por punto los problemas del escritor. Para ello, le expone una serie de citas escolásticas y proverbiales, mitos clásicos y fragmentos bíblicos (no siempre de modo correcto), que le sirvan para salir al paso de sus dificultades. Dentro de la sátira es oportuno destacar que algunos de los dardos verbales son dirigidos a <strong>Lope de Vega</strong>: en la cita &#8220;Donec eris felix, multos numerabis amicos, Tempora si fuerint nubila, solus eris&#8221;, dice &#8216;felix&#8217; donde debía decir &#8216;sospes&#8217;, tal y como escribió <strong>Ovidio</strong> (y no Catón, como se dice en el texto) en <strong>Tristia</strong> (I, 9, versos 5-6), clara referencia al susodicho Lope, cuyo primer nombre era Félix.<br />
<!--more--><br />
Por otro lado, critica a los autores que ofrecen en sus libros una lista &#8220;de la A a la Z&#8221; que acota todos los clásicos en los que se ha inspirado y/o una serie de poesías elogiosas de personajes ilustres. Esta es una clara referencia burlesca a la <strong>Arcadia</strong> (1598) de Lope de Vega, así como al <strong>Isidro</strong> (1599), <strong>La hermosura de Angélica</strong> y a <strong>El peregrino en su patria</strong> (1604). La Exposición de los nombres poéticos en las citadas obras del &#8216;Fénix de los ingenios&#8217; está en su mayor parte extraída del <strong>Dictionarum de Charles Estienne</strong>, hecho que quizá no era ajeno a Cervantes. Según Lope, Don Miguel estuvo en Valladolid pidiendo que alguien se los escribiera, sin encontrar a nadie &#8220;tan necio que alabe a Don Quijote&#8221;. Fuera verdad o no, lo cierto es que Cervantes se inventó él mismo los versos y elogios preliminares, poniéndolos en voz de otros para apoyar la teoría de que Don Quijote era un noble caballero &#8220;de los anales de la Mancha&#8221; al que ya entonces podía llamarse &#8220;famoso&#8221;.</p>

<h3>Capítulo V: Del pensamiento clásico y la nueva concepción renacentista</h3>

	<p><img id="image5600" src="http://img.papelenblanco.com/2009/08/cervates_jauregui.jpg" class="derecha" alt="cervates_jauregui.jpg" />En el Prólogo, como en el resto de la obra, encontramos referencias a los autores clásicos y su pensamiento y muestras muy claras de <strong>la condición de Cervantes como hombre renacentista</strong>. La novela en su totalidad se apoya en este equilibrio entre lo clásico y lo moderno. Por un lado, aparecen dos ideas aristotélicas que habían tenido su lugar, cada una a su modo, en la literatura a lo largo de la historia. La primera, el amigo-narrador secundario le insta a &#8220;aprovecharse de la imitación en lo que fuere escribiendo, que, cuanto ella fuere más perfecta, tanto mejor será lo que se escribiere&#8221;, haciendo referencia a la tesis de la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%ADmesis">mímesis</a> como camino a la perfección. La segunda, la idea de &#8220;engendrar a su semejante&#8221;, que ya aparece en <strong>Físicos</strong>, de Aristóteles, al que también hacer referencia al reconocer &#8220;el vacío de su temor&#8221;, evocación jocosa del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Horror_vacui">horror vacui</a>. La presentación del libro como hijo del autor la encontramos ya en <strong>Ovidio</strong>. Cervantes evoluciona esta idea situándola de la mano con la palabra &#8220;ingenio&#8221;, término que podemos relacionar con la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Inventio#Inventio_.28o_invenio.29">inventio</a> de <strong>Horacio</strong>, autor que cita en uno de los latinos.</p>

	<p>En cuanto a la condición de Cervantes como hombre que ha adoptado las modernas ideas renacentistas, vemos como nos describe un perfecto locus amoenus para contraponerlo al lugar donde engendró su historia, la cárcel. Su invitación al desocupado lector a que lea su obra de un modo crítico, sin preocuparse de nada, sin obligaciones, es un claro llamamiento al pensamiento modélico renacentista. Si antes hablamos de la inventio, no debemos olvidar la <strong>admiratio</strong>, uno de los fines esenciales de la poética renacentista, a la que Cervantes aspira, según dice su amigo. El personaje idealizado de la dama del Renacimiento, la segunda parte del tópico sintagma autor-amada, aparece aquí satirizado, pues la pareja de Don Quijote no será su inventada Dulcinea, sino que ese papel será para Sancho Panza. Por último y no por ello menos importante, cabe destacar la idea del <strong>concepto</strong>, que pronto cobraría un lugar eminente en la literatura barroca, ya aparece destacada por Cervantes en el Prólogo.</p>

<h3>Capítulo VI: Donde se habla de la relación entre el &#8220;Prólogo&#8221; del Primer Libro y el del Segundo</h3>

	<p>Decía <strong>Soren Kierkegaard</strong>, en <strong>Prólogos</strong>:</p>

<blockquote>Un prólogo es un estado de ánimo</blockquote>

	<p>Está claro que el ánimo con el que afrontó Cervantes los prólogos a sendas partes del Quijote era bien diferente. <strong>En el primer caso se encontraba ante su reaparición literaria</strong>, a un solo trazo de acabar su primera obra en veinte años (no había publicado nada desde <strong>La Galetea</strong>, en 1585), ignorando la consiguiente reacción del público. En el momento de escribir el <a href="http://cvc.cervantes.es/obref/quijote/edicion/parte2/prologo_al_lector/default.htm">Prólogo de la Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha</a>, se enfrenta, principalmente, a hacer una declaración ante la aparición del <strong>libro apócrifo de Avellaneda</strong>. Si bien en el primero compuso un prólogo totalmente original, desde la primera palabra, convirtiendo el otiosus  de la tradición clásica desde <strong>Quintiliano</strong> (<strong>Institutiones</strong>, IV, II, 45) en desocupado, introduciendo el juego realidad-ficción que imperará en la obra, en el segundo se ve obligado a responder a Avellaneda, a su apócrifa afrenta, a dejar bien claro las diferencias y la autenticidad del primer Quijote. El segundo prólogo (y el conjunto del segundo libro) atiende las necesidades del autor mismo, es mucho más personal. Sin embargo, en este caso no abandona el juego ficcional, sigue utilizando a Cide Hamete Benengeli y hace lo propio con el mismo Avellaneda, manteniendo la actitud de falsa modestia irónica frente a él y el público.</p>

<h3>Especial &#8216;El Quijote&#8217; en Papel en Blanco</h3>

	<ul>
		<li><a href="http://www.papelenblanco.com/novela/el-quijote-y-sus-principales-lecturas">‘El Quijote’ y sus principales lecturas</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.papelenblanco.com/novela/prologo-de-la-primera-parte-del-quijote-mucho-mas-que-un-simple-preludio-i">Prólogo de la Primera Parte del Quijote: mucho más que un simple preludio (I)</a></li>
	</ul>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://cvc.cervantes.es/obref/quijote/edicion/default.htm">El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha</a>, edición dirigida por Francisco Rico, en el Centro Virtual Cervantes<br />
En Papel en blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/don+quijote">Don Quijote</a> y <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/miguel+de+cervantes">Miguel de Cervantes</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Prólogo de la Primera Parte del Quijote: mucho más que un simple preludio (I)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/novela/prologo-de-la-primera-parte-del-quijote-mucho-mas-que-un-simple-preludio-i</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/novela/prologo-de-la-primera-parte-del-quijote-mucho-mas-que-un-simple-preludio-i</guid>
      <pubDate>Sat, 15 Aug 2009 15:37:25 +0000</pubDate>

      <author>Miguel Ortiz</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image5595" src="http://img.papelenblanco.com/2009/08/quijote_3.jpg" class="centro" alt="quijote_3.jpg" />Si en el primer post empezamos por el (aparente) final, en este continuamos por el supuesto comienzo. Y es que el <a href="http://cvc.cervantes.es/obref/quijote/edicion/parte1/prologo/default.htm">Prólogo de la Primera Parte de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha</a> <strong>fue redactado en 1604</strong>, una vez que Cervantes había acabado el libro, lo cual le ofrecía una perspectiva de su propia obra con la que, lógicamente, no contaba al inicio de su composición, pues se cree que en un principio su intención era mucho más modesta y que, sólo una vez avanzada la obra, vislumbró las verdaderas posibilidades de esta (opinión vertida por Menéndez Pidal).</p>

<h3>Capítulo I: Donde se trata la intención de Miguel de Cervantes en el Prólogo</h3>

	<p>Nos quedaríamos muy lejos de la realidad si destacáramos la crítica de los libros de caballería como única intención del autor. Cierto es que ésta es su primera capa pero tan sólo la superficial. <strong>Cervantes sentía un profundo hastío hacia la novela caballeresca</strong> y la consideraba, en su mayoría, literatura de segunda (lo que no le impedía reconocer algunas obras maestras). Contemplaba con espanto como las hazañas de los caballeros andantes se habían convertido en un gran éxito popular y no se explicaba como unos libros planteados como realidad (los libros de caballerías se basaban, según sus autores, en historias reales recogidas y transcritas por ellos mismos) podían tener tanto éxito entre sus lectores cuando, a todas luces, eran frutos de una fantasiosa imaginación. Su intención burlesca, desvalorizadora, toda su carga irónica, no sólo va dirigida hacia el género caballeresco, <strong>también siente como enemigos a sus cómplices, los lectores</strong>.<br />
<!--more--><br />
En el Prólogo del Libro I, el narrador se esconde tras un velo de falsa modestia, &#8220;reconociendo&#8221; que la composición del prólogo le está dando mucho más trabajo que la de la obra, que se siente confuso porque teme presentar una obra como &#8220;una leyenda seca como un esparto, ajena de invención, menguada de estilo, pobre de concetos y falta de toda erudición y doctrina, sin acotaciones en las márgenes y sin anotaciones en el fin del libro&#8221;. Estas afirmaciones están llenas de ironía, pues Cervantes era contrario a este tipo de artificios que acompañaban a los libros que disfrutaban de admiración en la época: &#8220;como veo que están otros libros, aunque sean fabulosos y profanos, tan llenos de sentencias de Aristóteles, de Platón y de toda la caterva de filósofos, que admiran a los leyentes y tienen a sus autores por hombres leídos, eruditos y elocuentes&#8221;. <strong>Don Miguel acometía así contra el estilo literario imperante en los finales del s. <span class="caps">XVI</span> y los comienzos del XVII</strong>, particularmente contra <a href="http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/lope/">Lope de Vega</a> y, especialmente, contra su <strong>Arcadia</strong>. El mismo autor afirma por medio de su narrador que &#8220;solo quisiera dártela monda y desnuda, sin el ornato de prólogo, ni de la inumerabilidad y catálogo de los acostumbrados sonetos, epigramas y elogios que al principio de los libros suelen ponerse&#8221;.</p>

	<p>El Manco de Lepanto expone teóricamente su estilo: &#8220;dando a entender vuestros conceptos sin intricarlos y escurecerlos&#8221;, lo que <strong>Menéndez Pidal</strong> llamó &#8220;llaneza esencial que no excluye el atildamiento&#8221;. Además, Don Miguel pretende crear una obra innovadora, sin atender a las exigencias del mercado (de hecho las contradice creando un antihéroe de los exitosos caballeros andantes). El propio Cervantes, por boca del narrador del Prólogo, deja claro este aspecto: se arriesga a que los lectores, &#8220;el antiguo legislador al que llaman vulgo&#8221;, no lo acepte y vea su creación como un hijo feo.</p>

	<p>Por último, hay que destacar una intención secundaria: el autor (por medio de sus narradores, de los que hablaremos seguidamente) <strong>nos introduce en su juego de realidad-ficción</strong>. La realidad directa que debería ser el prólogo se trata de una ficción indirecta (pues trata de engañarnos, hacernos creer que es real) que forma parte de la novela misma. Así, <strong>la realidad ficticia, la realidad literaria, comienza a formarse en la propia realidad</strong>.</p>

<h3>Capítulo II: Que trata de la condición y ejercicio del &#8216;Desocupado Lector&#8217;</h3>

	<p>El epíteto que precede al lector virtual al que se dirige Cervantes (sustitutivo del ritual y deferente &#8220;curioso lector&#8221;) no es un simple calificativo que atienda a la mera situación del primero, sino que está cargado de ironía y significado. Antes que nada, debemos contextualizar nuestro enfrentamiento al texto: <strong>Cervantes se dirigía a un narratario que había convertido a los libros de caballerías en un gran éxito popular</strong> dentro del género que ha ganado gran terreno en la literatura española, la novela (no hay que olvidar que la transmisión oral de la literatura aún competía con la nueva realidad de la publicación y que la novela caballeresca, en particular, era un género que se prestaba perfectamente a la lectura o recitación pública, no tan lejos de sus antepasados juglarescos de los romances y cantares de gesta). Con las dos primeras palabras establece la construcción binaria que condicionará todo el Prólogo: <strong>Narrador-Desocupado Lector</strong>.</p>

	<p><img id="image5596" src="http://img.papelenblanco.com/2009/08/cervantes_don_quixote_1605_250.gif" class="derecha" alt="cervantes_don_quixote_1605.gif" />La intención primaria de Cervantes, como dijimos, era ridiculizar, castigar al libro de caballerías y a sus lectores. Para ello comienza rebajando al lector (y con ello a su lectura) tratándolo de &#8216;desocupado&#8217;, adjetivo bajo el que se esconde la <strong>condición </strong>del lector de caballería, el cual debería estar materialmente desocupado, libre de toda obligación, de toda alternativa de ocio, para caer en el error de leer un libro de caballerías. No acaba aquí el significado del epíteto: hace un llamamiento al lector libre de prejuicios preceptistas y de los cánones dominantes (condición sine qua non para leer las aventuras de Don Quijote, pues no encontrará en él lo que espera en un noble caballero al estilo de Amadises u Orlandos), a su <strong>ejercicio </strong>como hombre libre de pensamiento (máxima renacentista). Si así lo hace, si acepta el pacto ficcional que le ofrece el autor-narrador, estará preparado para leer la obra, convirtiéndose en el lector suave al que le ofrece &#8220;tan sincera y tan sin revueltas la historia del famoso don Quijote de la Mancha&#8221;.</p>

<h3>Capítulo III: Donde se trata el estilo narrativo del Prólogo</h3>

	<p>Si admitimos el pacto de ficcionalidad que nos ofrece el autor, encontraremos en el texto dos narradores. El primero, el &#8216;Yo Narrador&#8217; tras el que se presenta Cervantes, dirigiéndose al narratario, al desocupado lector, nos introduce en su (ficticia) realidad y nos expone sus problemas para construir el prólogo a su obra, afirmando que su &#8220;estéril y mal cultivado ingenio&#8221; no le permite crear un bello, noble y admirado personaje, falsa modestia bajo la que se esconde una gran ironía que convierte la alabanza en burla: &#8220;las musas más estériles&#8221; (los autores de los libros de caballería) pueden escribir libros que asombren, a las que no sin ironía les llama &#8220;partos&#8221;. Él mismo (el Yo Narrador) <strong>se bautiza padrastro y no padre de la obra</strong>, reforzando la mentira de que la historia ha sido recopilada de textos y manuscritos ya existentes, por lo que el padre sería el historiador arábigo <strong>Cide Hamete Benengeli</strong> (Libro I, cap. IX). Aparecen aquí dos figuras prologales: el libro como hijo del autor y el autor ficticio.</p>

	<p>Prosigue transmitiéndonos su deseo de dejar su historia sin un proemio lleno de ostentosas exornaciones, sin los alardes de erudición de los que presumen sus contemporáneos (crítica donde la figura de Lope se eleva sobre las demás). Tras una &#8220;disertación-confutación&#8221; (en palabras de <strong>Francisco Rico</strong>) con el amigo que aparece inesperadamente (del que hablaremos seguidamente) vuelve el &#8216;Yo Narrador&#8217; a su cordial coloquio con el &#8220;&#8216;ector suave&#8217;, introduciéndole, por primera vez, al personaje <strong>Sancho Panza</strong>, que completará la oximórica pareja. Así, presentada la base sobre la que se compone su novela, da paso a los versos preliminares, que siguen el hilo de ironía que aparecía en el Prólogo.</p>

<h3>Especial &#8216;El Quijote&#8217; en Papel en Blanco</h3>

	<ul>
		<li><a href="http://www.papelenblanco.com/novela/el-quijote-y-sus-principales-lecturas">‘El Quijote’ y sus principales lecturas</a></li>
	</ul>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://cvc.cervantes.es/obref/quijote/edicion/default.htm">El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha</a>, edición dirigida por Francisco Rico, en el Centro Virtual Cervantes<br />
En Papel en blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/don+quijote">Don Quijote</a> y <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/miguel+de+cervantes">Miguel de Cervantes</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Se reedita en facsímil la 'Iconografía de Don Quijote' ]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/coleccionismo/se-reedita-en-facsimil-la-iconografia-de-don-quijote</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/coleccionismo/se-reedita-en-facsimil-la-iconografia-de-don-quijote</guid>
      <pubDate>Mon, 23 Mar 2009 10:18:34 +0000</pubDate>

      <author>Magalí Urcaray</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id=image5048 alt="Iconografía de Don Quijote" src="http://img.papelenblanco.com/2009/03/quijote_iconografia.jpg" /><strong>La editorial Extramuros acaba de reeditar en facsímil la Iconografía de Don Quijote que realizó López Fabra en 1879.</strong></p>

	<p>Francisco López Fabra fue uno de los padres de la fototipografía y la heliografía en España y el responsable del primer facsímil publicado en este país. En 1879 mandó imprimir su &#8216;Iconografía de Don Quijote&#8217;, una selección de 101 láminas de entre 2.593 grabados pertenecientes a sesenta ediciones. Dichas ediciones provenían, en su gran mayoría, de Europa: París, Madrid, Londres, Barcelona, Bruselas, Copenhage, la Haya, Leipzig, Praga, Tours y Venecia. La más antigua es la parisina de 1622; la más reciente, la madrileña de 1868.</p>

	<p>En el prólogo, López Fabra señalaba que su intención era la de ofrecer</p>

	<p><blockquote><p>una idea completa de la frecuencia con que se han sucedido las ediciones ilustradas desde el año 1622, de los pueblos en que han visto la luz, de los editores y artistas que las han producido, de la portada de cada una de las ediciones y de la emulación con que se ha procurado acrecentar su número.</p></blockquote><!--more--></p>

	<p>Las estampas fueron ordenadas siguiendo la línea argumental de la obra de Cervantes, desde la presentación de los personajes hasta la muerte de don Quijote. Entre los grabados más exquisitos destacan los procedentes de la edición de María Armenteros (1764), de la de Tonson (1738) y de la de Ibarra (1780).</p>

	<p>En el momento de su publicación, López Fabra consideró su edición como</p>

	<p><blockquote><p>digna de ser estudiada por todos los que aprecien la inmortal obra de Cervantes y los esfuerzos realizados por el grabado para ilustrarla, durante más de dos siglos y medio, en diez diferentes razones.</p></blockquote></p>

	<p>Vía | <a href="http://es.noticias.yahoo.com/9/20090322/ten-reeditan-en-facsimil-la-iconografia-bbad18b.html">Yahoo! Noticias</a><br />
Más información | <a href="http://www.extramuros.es/verDetalle.php?&#38;id=E09-00718">Editorial Extramuros</a><br />
En Papel en blanco| <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/don+quijote">Don Quijote</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Ex-libris: la huella personal en los libros]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/coleccionismo/ex-libris-la-huella-personal-en-los-libros</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/coleccionismo/ex-libris-la-huella-personal-en-los-libros</guid>
      <pubDate>Thu, 13 Nov 2008 19:23:18 +0000</pubDate>

      <author>Magalí Urcaray</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id=image4454 alt="Ex libris cervantino" src="http://img.papelenblanco.com/2008/11/binko_bilek_1962.jpg" />Mucho antes de saber lo que era un ex libris ya tenía la costumbre de dejar mi impronta personal sobre cada libro que conseguía. Primero lo hacía del modo más &#8220;rústico&#8221;, la firma, tan informal, tan poco uniforme; después me regalaron un sello personal, mucho más limpio pero algo insípido (seguía conteniendo sólo mi nombre). Desde hace unos años, y haciendo uso de las fuentes artísticas familiares, confecciono de forma casera ex libris con estampas que renuevo cada tanto. Sin darme cuenta he seguido el camino natural de esta señal de propiedad y ya es una costumbre que he convertido en obligación: ningún libro ocupa mi biblioteca sin recibir antes su &#8216;marca de fuego&#8217;.</p>

	<p>Literalmente <strong>ex libris </strong>significa <strong>de entre los libros </strong>y con este término nos referimos a las marcas de propiedad (una estampa, una etiqueta o un sello) que se suelen colocar en el reverso de la cubierta de un libro y que incluyen el nombre del dueño o de la biblioteca a la que pertenece el ejemplar. Por lo general, al nombre del propietario lo precede la expresión &#8216;ex libris&#8217;, aunque existen variantes como &#8216;ex bibliotheca&#8217;, &#8216;e-libris&#8217; u  otras menos formales (&#8216;Soy de…&#8217;).<!--more--></p>

	<p>Se considera que el primer antecedente del ex libris es una placa de barro cocido y esmaltada cuyos jeroglíficos apuntan al faraón egipcio Amenhotep III (siglo XV a.C.) como su propietario. Supuestamente fue utilizada como marca en los estuches de los rollos de papiro de su biblioteca. En la actualidad se halla en el Museo Británico. </p>

	<p>Durante la Edad Media los ex libris más difundidos consistían en anotaciones manuscritas en los códices. Recordemos que, por aquel entonces, la producción de un libro era una tarea ardua, meticulosa y lenta, de ahí que los monjes fuesen tan celosos con  los tomos que tanto esfuerzo les suponían. Eran comunes las inscripciones solicitando la devolución del libro al propietario:</p>

	<p><blockquote><p>Este libro pertenece a los monjes del monasterio de Santo Jacopo de Ripoli en Firenze. Quien lo coja, tenga la bondad de devolverlo pronto y sin ningún desperfecto. Este libro es mío.</p></blockquote></p>

	<p>Otras, incluso, iban acompañadas de una serie de maldiciones para los amigos de lo ajeno. Como ésta encontrada en el templo de Daigoji (Japón):</p>

	<p><blockquote><p>Robar este libro cierra las puertas del Cielo, y destruirlo abre las del Infierno. El que tome este libro sin permiso será castigado por todos los dioses de Japón.</p></blockquote></p>

	<p>Pero es a partir de la invención de la imprenta y de la técnica del grabado cuando el ex libris se convierte en lo que es hoy día. El más antiguo data de 1470 en Alemania. Los libros ya no eran exclusividad de los reyes y del clero, y los propietarios de las grandes bibliotecas deseaban dejar muy claro a quién pertenecían todos esos volúmenes, para ello requerían que cada volumen estuviese marcado con un ex libris pintado a mano. Son célebres las aportaciones de artistas de la talla de Durero, Holbein o Cranach. </p>

	<p>En una primera etapa (siglos XV al XVIII) predominaron los de tema heráldico, dado que los que podían acceder al mundo del libro (al margen de la Iglesia y de la realeza) solían ser miembros de familias nobles. Desde el siglo XVIII comenzaron a destacar los alegóricos, con símbolos o emblemas. Los escudos fueron sustituidos por figuras alusivas al libro, a la temática de ese título en concreto, a la profesión de su dueño o a su pensamiento filosófico. La época dorada de estas marcas de propiedad se produjo durante el Modernismo (finales del XIX y comienzos del XX), con el auge de la bibliofilia y el coleccionismo. </p>

	<p>En cuanto a la técnica empleada ha sido muy variada: desde la xilografía y la calcografía, a la litografía, la serigrafía y el fotograbado. En nuestra época la gran mayoría de los ex libris se diseñan por ordenador y se imprimen o se reproducen fotográficamente, aunque continúan usándose sellos de caucho y la estampación en relieve.</p>

	<p>En España, el primer gran tratadista sobre el tema fue Mariano Pardo de Figueroa, bajo el seudónimo de Doctor Thebussem y destaca, como principal referencia, la escuela catalana, con artistas como Alexandre de Riquer, Joaquim Renart y Josep Triadó. Precisamente, a través de la Biblioteca Virtual Cervantes pueden recorrerse los números de la <a href="http://www.cervantesvirtual.com/hemeroteca/riel/index.shtml">Revista Ibérica de Ex Libris </a>que se publicó entre 1903 y 1906.</p>

	<p>Con motivo del IV centenario de la publicación de la primera parte de &#8216;El Quijote&#8217;, y dentro de la Cátedra Cervantes de la Universidad de Castilla-La Mancha, se digitalizó la magnífica colección de <a href="http://hera.uclm.es:8080/cervantes/exlibris/">ex libris cervantinos</a> del doctor Gian Carlo Torre. A través de la web puede accederse a los más de 1.000 ejemplares, catalogados de forma exhaustiva.</p>

	<p>Por su parte, la <a href="http://www.realbiblioteca.es/index.php?option=com_content&#38;task=view&#38;id=89&#38;Itemid=112">Real Biblioteca </a>dispone de una interesante colección (también disponible desde la red), dividida en tres tipos: ex libris propios de la Biblioteca, ex libris personales de reyes y miembros de la Casa Real, y ex libris de bibliófilos cuyas colecciones fueron adquiridas o donadas.</p>

	<p>Como se publicó en el primer número de la mencionada Revista Ibérica:</p>

	<p><blockquote><p>[los ex libris son] pequeñas obras de arte destinadas a marcar la posesión del libro</p></blockquote></p>

	<p>Un camino más que seguir, curioso y fascinante, para recorrer la historia de ese objeto tan bello: el libro.</p>

	<p>Imagen: Ex libris Jaromír Bílek, República Checa,1962. Colección de <a href="http://hera.uclm.es:8080/cervantes/exlibris/">Gian Carlo Torre</a>.</p>

	<p>Más información | <a href="http://karaart.com/prints/ex-libris/index.html">The world of Ex-Libris</a>, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ex_libris">Wikipedia</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[La literatura va a la comisaría]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/novela/la-literatura-va-a-la-comisaria</link>
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      <pubDate>Tue, 22 Jan 2008 11:18:14 +0000</pubDate>

      <author>Juliana Boersner</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2008/01/_44343514_mexico4.jpg" alt="Policías leyendo Cien años de Soledad" />Y no precisamente para ser enjuiciada o metida presa en un calabozo, sino para darse a conocer a los policías y abrirles nuevas ventanas para la comprensión de lo humano</p>

	<p>La iniciativa es mexicana y parte del proyecto <strong>Letras en guardia</strong> e involucra, por un lado,  la realización de una antología de la Literatura Universal que busca sensibilizar a los policias ante la experiencia humana que sólo brinda la literatura. Esta es la segunda antología que se edita, lleva como título <strong>Para leer en libertad</strong> e incluye, desde relatos de las Mil y una Noches pasando por relatos de Chejov, extractos de El Quijote y de alguna obra de Jack London, entre otros. </p>

	<p>Según <a href="http://notasmoleskine.blogspot.com/2007/07/juan-hernndez-luna.html">Juan Hernández</a>, poeta, narrador y coordinador del programa, lo que se busca es que los policías concienticen: </p>

	<p><blockquote><p><br />
cómo hombres y mujeres pueden ser tan opuestos y tan semejantes en terrenos primarios como la amistad, el amor o la muerte</p></blockquote></p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Pero también existe, dentro de ese mismo programa, la experiencia del taller literario en el que uno de los participantes tuvo la original idea de traducir la novela  <strong>Cien Años de Soledad</strong> de Gabriel García Márquez a lenguaje policial. En código policial, el comienzo de la saga de los Buendía sería de esta manera: </p>

	<p><blockquote><p>Muchos alfas posteriores, frente al grupo que hace 44, el coronel Aureliano Buendía hacia 60 de una tarde remota en que su progenitor le hace 26 a 62 el hielo</p></blockquote></p>

	<p>El taller <strong>Literatura en alerta</strong>, es dirigido por <strong>Erick López</strong> en la ciudad de Nezahualcóyotl, vecina a la capital de México, es parte del programa que mencionamos al inicio y que incluyó el año pasado, como celebración de los 80 años del Premio Nobel colombiano, la distribución de 2.000 ejemplares de la edición conmemorativa de <a href="http://www.congresodelalengua.gov.co/sala_de_prensa/edicion_cien_anos_soledad.htm">Cien Años de Soledad</a>. </p>

	<p>Uno de los objetivos principales de este programa de sensibilización policial a la literatura es el desmontaje de la imagen negativa que tienen en ese país los policías. Según palabras del escritor y guionista de cómics, <a href="http://underivo.wordpress.com/2007/10/17/dialogo-con-francisco-haghenbeck/">Francisco Haghenbeck</a>:</p>

	<p><blockquote><p>Hay el mito de que los policías y militares son unos ogros que se comen a los niños y luego los vomitan; no, ellos son gente como nosotros que pueden emocionarse con una obra literaria, que les gusta el cine </p></blockquote></p>

	<p>Vía | <a href="http://es.noticias.yahoo.com/efe/20080117/ten-policias-mexicanos-leen-cuentos-de-c-938c437_1.html">Yahoo! Noticias</a><br />
Vía | <a href="http://www.periodistadigital.com/cultura/object.php?o=805800">Periodista digital</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[¿El Quijote sobrevalorado?]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/novela/el-quijote-sobrevalorado</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/novela/el-quijote-sobrevalorado</guid>
      <pubDate>Tue, 08 Jan 2008 15:44:01 +0000</pubDate>

      <author>Eva Paris</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" id=image2452 alt=Quijote.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2008/01/Quijote.jpg" /><br />
Lo bueno de un espacio de opinión como <a href="http://www.papelenblanco.com/">Papel en Blanco</a>, con varios editores, es la posibilidad de ofrecer una <strong>perspectiva múltiple</strong>. Así se enriquece el panorama de la reflexión literaria, del gusto por la lectura y de nuestras páginas. En las que los lectores también tenéis cabida a través de <strong>vuestros comentarios</strong>, como se vio en mi apunte sobre <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/01/04-lecturas-frustradas-no-siempre-la-culpa-es-del-libro">las lecturas frustradas</a>, surgida a raíz de vuestras palabras.</p>

	<p>Me vuelvo a remitir a algunos de esos comentarios para reflexionar sobre una de las obras que aparece como sobrevalorada, <strong>Don Quijote de la Mancha</strong>. Probablemente sea ésta una de las obras que más ha caído en el pozo de las lecturas frustradas. La causa puede estar en cualquiera de los factores que apunté entonces, o en otros muy diversos. Pero creo que Don Quijote de la Mancha está valorada muy en su justa y gran medida.</p>

	<p>Aunque en cierto modo me avergüence reconocerlo, también yo acabé despreciando <strong>El Quijote</strong> cuando, de no tan pequeña, me obligaron a leer algunos capítulos (demasiados, quizá) en el instituto. No me presentaron bien la obra, yo no estaba preparada, los capítulos que escogieron para comentar en clase me parecieron aburridos, me fastidiaron un fin de semana con un examen&#8230; yo qué sé, las razones son múltiples.<!--more--></p>

	<p>Una <strong>aproximación posterior a la obra, más consciente, más madura</strong>, y de la mano de maestros en la literatura cervantina, me ha mostrado toda su grandeza, que no cabe en un comentario, en una entrada como ésta, ni en toda una enciclopedia. </p>

	<p>Lamentablemente, mi caso no es aislado y conozco muchas personas que no quieren ni oír hablar del <strong>Quijote</strong> por alguna de las razones que he expuesto anteriormente. Y, claro, entonces sale mi faceta de lectora que quiere contagiar su entusiasmo por la Literatura, así, con mayúsculas, que es del único modo en que puedo hablar del Quijote.</p>

	<p>Y si bien el acercamiento a esta obra no es sencillo, decir que el <strong>Quijote</strong> está sobrevalorado me parece una auténtica <strong>osadía fruto de un acercamiento superficial al mismo</strong>. Decir que la obra pierde valor fuera de su época es no haberla entendido en su totalidad. Decir que el <strong>Quijote</strong> es una crítica, y quedarse ahí, es no haber profundizado en ella.</p>

	<p>Si Don Quijote sólo hubiera sido un alegato contra los libros de caballerías (genial alegato), tan desfasados y degradados en su época, se hubiera quedado en el siglo XVII. Si el personaje de don Quijote sólo hubiera sido un loco tarado por la lectura sin fin de aquellos libros caballerescos, no hubiera trascendido su época. Pero el Quijote va mucho más allá.</p>

	<p>Porque la obra de Cervantes ofrece tal cantidad de enseñanzas, de aventuras, de vivencias, de reflexiones, de ironía, de humor, de ternura, de vida&#8230; que traspasa fronteras, no sólo espaciales sino también temporales. Y por muchos siglos.</p>

	<p>Traspasa fronteras porque el universo cervantino adquiere tal sensación de realidad que a veces es difícil creer que don Quijote no existió. Porque el <strong>Quijote</strong> contiene tal variedad de interpretaciones y tal cantidad de ingeniosas reflexiones que cualquiera puede detenerse en la suya.</p>

	<p>Trasciende su época porque la lectura de la obra hace reír, hace llorar, hace pensar, hace soñar. Hace maravillarse de la constancia de <strong>un hombre aguijoneado por un amor idealizado</strong>, que quiere hacer el bien por encima de todo y ante cualquier circunstancia, valiente hasta la locura, cobarde en la cordura. Constancia y fuerza encomiables en una realidad prosaica, de entonces, y de ahora. Más quijotes harían falta en nuestra realidad&#8230;</p>

	<p>Traspasa fronteras porque la <strong>galería de personajes</strong> variopintos que se mueven entre sus páginas están dibujados delicadamente con todos sus matices, con el hidalgo y caballero a la cabeza. Y en ellos podemos encontrar enseñanzas sobre el amor, las letras, la guerra, la educación, la amistad, la violencia, la valentía, la ingenuidad, la burla, el ingenio, la derrota&#8230;</p>

	<p>Llaga a nuestros días porque el contrapunto que supone <strong>Sancho Panza</strong> en la peculiar realidad de don Quijote crea una relación única, de simbiosis y enriquecimiento mutuo. Porque ambos resultan la pareja más estrafalaria pero viva, entrañable y unida que han creado las letras españolas.</p>

	<p>Porque las andanzas de ambos nos mantienen en vilo, primero en un mundo en el que son desconocidos y después en un cruel escenario creado a su medida por la fama que les precede. Porque permanecen unidos hasta el final en una entrañable relación con sus necesarios y humorísticos altibajos. De nuevo vuelvo a creer que existieron.</p>

	<p>Podría seguir citando excelencias lingüísticas y metaliterarias de la obra, o el estupendo documento histórico, social y folklórico que supone, pero no quiero aburrir más. Simplemente recordar: no, <strong>el Quijote, sobrevalorado, no</strong>.</p>      ]]></description>
      </item>
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